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El 'plan B' de la vicepresidenta por si los 'brotes verdes' se marchitan: más reformas
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y la primera, la fiscal antes de marzo

El 'plan B' de la vicepresidenta por si los 'brotes verdes' se marchitan: más reformas

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría tiene un 'plan B' por si los 'brotes verdes' acaban secándose: más reformas, y así lo expuso en Jerez

Foto: Soraya Sáenz de Santamaría y José Manuel Entrecanales.
Soraya Sáenz de Santamaría y José Manuel Entrecanales.

José Manuel Entrecanales vio el problema de sus tacones a la legua. Con 20 minutos de retraso, Soraya Sáenz de Santamaría comparecía ante los 450 empresarios congregados en el XVI Congreso de la Empresa Familiar, que se celebraba en Jerez. Unos 500 metros de adoquines separaban el céntrico Teatro Villamarta –donde estaba prevista su alocución– y los bellísimos Claustros de Santo Domingo –cuya historia se rastrea hasta el siglo XIII y donde se servía el cóctel de clausura–. “Tal vez deberías hacer el camino en coche”, espetó con elegancia el empresario a la política a modo de recibimiento. Y así lo hizo. Eso sí, entre la acogida y las viandas, la vicepresidenta también se cuidó muy mucho de no tropezar.

“¿Tiene plan B por si la incipiente recuperación de la que el Ejecutivo saca pecho no termina de fraguar?”, le lanzó uno de los asistentes. “Hemos escarmentado mucho y desde el Gobierno procuramos hacer la lectura más objetiva. Se ha producido un cambio de percepción y hemos ganado en confianza. Estaremos muy vigilantes ante cualquier turbulencia, sabiendo que volveremos a tener momentos difíciles”, atinó a responder. Y remató: “A veces tendemos a flagelarnos mucho y otras a vernos muy bien. La ciclotimia no es buena para nada”. ¿Conclusión? El plan B se parece mucho al plan A. Esto es, ideas fuerza: “El Gobierno no va a aflojar en su programa de reformas”.

placeholder El empresario juan roig presenta el proyecto lanzadera

Con este discurso público, no es de extrañar que la número dos del Gobierno –superadas las calles Larga y Honda y ya a buen recaudo en los claustros– se esforzara por vender a los empresarios en privado que la suerte parece trocarse y que incluso el eslabón débil en la tesis del Gabinete Rajoy, véase la debilidad del consumo, también empieza a alinease con el resto de astros. Así se lo hizo saber Sáenz de Santamaría al propio Entrecanales, presidente de turno del Instituto de la Empresa Familiar (IEF) y permanente de Acciona, antes de que se incorporara al cónclave el factótum de Mercadona, Juan Roig. “Las ventas de comercio minorista han crecido un 2,2% interanual. Es la primera vez en 38 meses”, se congratuló.

Fue lo único que trascendió. En su fuero interno, con seguridad Sáenz de Santamaría contaría con mayor discreción de los empresarios que la mostrada por el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, que no tuvo reparo en revelar ayer una conversación privada con la vicepresidenta. “Haremos un pan como unas hostias si al final del proceso salen reforzados ERC y Ciutadans”, supuestamente le dijo. Para evitar malos entendidos, lo que la popular tenía que decir sobre Cataluña lo dijo alto y claro en su intervención: somos mejores juntos y hay que evitar que el conflicto derive en fractura. Era un winner seguro y mereció un aplauso atronador. Eso sí, para irse con ese buen sabor de boca, prefirió evitar a la prensa. El avión rumbo a la comisión de subsecretarios esperaba y no había tiempo. Eso se argumentó.

Rapapolvo a los ‘barones’

No olvidó la vallisoletana la clave interna. “No es habitual que entre en temas de fiscalidad”, aseguraban en su entorno tras la intervención. Razón para sospechar y rebobinar. Durante su parlamento, Sáenz de Santamaría recordó que el Ejecutivo prepara una reforma integral del sistema tributario en 2014 y que los cambios en ciernes no deberían medirse sólo por si incorporan una rebaja de impuestos. En la interpretación más generosa, toda una encarecida petición de paciencia a sus barones, que en los últimos tiempos casi se solapan por acometer rebajas en los gravámenes que les son propios. A Monago y Feijóo seguía el lunes Ignacio González con la madre de todas las rebajas.

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Deslizado el mensaje, la lugarteniente de Rajoy evitó entrar al trapo que le tendió Entrecanales con arrojo. Y es que en su discurso, medido pero duro, el empresario desmontó algunos de los mitos que el discurso del PP ha pretendido convertir en mandamientos. ¿Objetivo de déficit? Sí, pero recuperando la inversión pública; Bruselas deja margen y, si no, debe buscarse. ¿Bondades de la exportación? Sí, pero venden fuera las mismas 40.000 empresas que lo hacían antes de la crisis. ¿Mejora de la demanda interna? Puede, pero el consumo de los hogares está en niveles de 2004 y la inversión, de 1998. ¿Más y mejor acceso al crédito? Eso, directamente, no. Y demasiado empleo público, presión fiscal, 400.000 cierres de empresas…

Incluso tuvo la elegancia el ejecutivo –madrileño aunque en Jerez jugaba en casa– de evitar una mención explícita a la reforma eléctrica, que le toca en las entrañas por su apuesta renovable y que el conjunto de empresarios vilipendió ayer en una encuesta. Le concedieron una puntuación de 1,35 sobre 9. Para reflexionar, mientras el Congreso se iba apagando. Con los temores –sólo expresados sotto voce– de los fabricantes de cava por el frente secesionista catalán. Con las especulaciones sobre quién será el próximo presidente del Instituto –aunque nada hay aún decidido, Ignacio Osborne tiene muchas papeletas para serlo en marzo–. Y con la sensación general instalada de que los atisbos de recuperación que vislumbran las élites no han llegado a las empresas. Como Sáenz de Santamaría ayer, aún no pisan tierra.

José Manuel Entrecanales vio el problema de sus tacones a la legua. Con 20 minutos de retraso, Soraya Sáenz de Santamaría comparecía ante los 450 empresarios congregados en el XVI Congreso de la Empresa Familiar, que se celebraba en Jerez. Unos 500 metros de adoquines separaban el céntrico Teatro Villamarta –donde estaba prevista su alocución– y los bellísimos Claustros de Santo Domingo –cuya historia se rastrea hasta el siglo XIII y donde se servía el cóctel de clausura–. “Tal vez deberías hacer el camino en coche”, espetó con elegancia el empresario a la política a modo de recibimiento. Y así lo hizo. Eso sí, entre la acogida y las viandas, la vicepresidenta también se cuidó muy mucho de no tropezar.

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