"El asesinato fue muy planificado, pero la ejecución, una chapuza"
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SEGÚN UN INSPECTOR CERCANO A LA INVESTIGACIÓN

"El asesinato fue muy planificado, pero la ejecución, una chapuza"

Lo dice un inspector de policía cercano a la investigación del posible asesinato de Asunta Basterra. "Nosotros confiábamos en que, durante su declaración, el marido se derrumbara y confesara. Pero ha declarado exactamente lo mismo", añade

Foto: Los padres de Asunta, tras una toma de pruebas en el piso de la madre (Efe)
Los padres de Asunta, tras una toma de pruebas en el piso de la madre (Efe)

“Se trató de un asesinato muy planificado, pero la ejecución ha sido una chapuza”. Lo dice un inspector de Policía cercano a la investigación del posible asesinato de Asunta Basterra, la niña de 12 años encontrada en un bosque de Teo, en las cercanías de Santiago de Compostela, a la una y cuarto de la madrugada del pasado domingo.

El Confidencial plantea al agente las dudas que sobrevuelan las cabezas de miles de personas:

-¿Y por qué la asesinaron? Lo del móvil económico es una tontería. A un hijo no se le puede desheredar. Queda la legítima. Con la legítima que le dejaron sus padres a Charo Porto [madre de la niña], podrían haber llevado muy buen tren de vida hasta que la pequeña fuera mayor de edad. Esta gente tenía muchas propiedades. Yo no veo el móvil.

El policía no las tiene todas consigo, pero la experiencia le da pistas sobre el asunto:

-Vete tú a saber. Estas cosas pasan. Puede ser un 70% locura de la madre o del padre y solo un 20% el motivo económico. Con estas cosas nunca se sabe. El motivo es personal e intransferible. Nosotros confiábamos en que, durante su declaración, el marido (Alfonso Basterra) se derrumbara y confesara. Pero ha declarado exactamente lo mismo. Incluso ha incurrido en las mismas contradicciones.

Los hechos: el domingo a las 01.15 horas Asunta Basterra fue encontrada muerta, atada de pies y manos, en un vial forestal de Teo. Tres horas antes, a las 21.30 del sábado, los padres habían denunciado su desaparición. La madre declaró que había dejado a las siete de la tarde a la niña en casa y, cuando regresó de la vivienda de sus padres, en Teo, a tres kilómetros de donde apareció el cadáver, no la encontró en su piso del centro de Santiago. Videocámaras de diversos comercios compostelanos rastreadas por la Policía evidenciaron que la madre mentía: aproximadamente a las ocho de la tarde, filmaron el coche de Charo Porto... y la niña iba en su interior.

Alfonso Basterra, el padre de la niña, a su llegada ayer al juzgado (Efe)Las pruebas: en el lujoso chalet que Charo Porto heredó de sus padres en Teo (piscina, pista de tenis, viviendas para el servicio...) se encontraron restos de cuerda idénticos a los que se usaron para atar a la niña. El análisis toxicológico del cadáver determinó que la pequeña -adoptada y de origen chino- había ingerido Lorazepam, un fuerte antidepresivo que le habían prescrito a su madre.

La hipótesis: Charo Porto condujo a su hija de 12 años hasta la casa de los abuelos fallecidos en Teo a las ocho de la noche. La niña fue sedada. En ese estado, fue asfixiada, tras ser atada de pies y manos con una cuerda naranja no demasiado recia. El análisis de las muestras de su humor vítreo señalan que su muerte se produjo entre las 21.00 y las 21.30 horas del sábado. Aproximadamente a las 21 horas, vecinos de Teo dicen haber visto el coche de Charo Porto salir de la mansión de Teo. Pocos minutos después, denuncia la desaparición de la niña. “Creemos que llevaban el cadáver más allá de la pista forestal para enterrarlo. Pero alguién debió de pasar por allí y lo abandonaron”, señalan fuentes de la Guardia Civil.

¿Crimen u homicidio involuntario?

Tanto Guardia Civil como Policía no albergan ninguna duda sobre la autoría del crimen. Si fue un crimen. ¿Pudo ser homicidio involuntario? El Lorazepam, en grandes dosis o mezclado con otros medicamentos (la niña fallecida padecía alergia), puede provocar efectos secundarios graves. Lo advierte su propio prospecto: “La sobredosificación con benzodiacepinas se manifiesta generalmente por distintos grados de depresión del sistema nervioso central, que pueden ir desde somnolencia hasta coma. En casos moderados, los síntomas incluyen somnolencia, confusión y letargia. En casos más serios, pueden aparecer ataxia, hipotonía, hipotensión, depresión respiratoria, raramente coma y muy raramente muerte”.

Los investigadores, aunque con enorme escepticismo, no descartan que pudiera haberse tratado de un accidente mal resuelto después. Que le hubieran suministrado a la niña los antidepresivos a modo de calmante, hubiera fallecido a causa de una depresión respiratoria aguda y que, después, los padres o los autores de la imprudencia intentaran ocultar su responsabilidad simulando secuestro y asesinato. “No descartamos nada, y es una posibilidad. Pero todo indica que a la niña la asfixiaron, cuando estaba sedada, con una toalla o una almohada”, señalan las mismas fuentes policiales. Los informes forenses casi confirman esta posibilidad: las muñecas y tobillos de Asunta no tenían marcas (de las cuerdas) ni en su cuerpo se encontró el mínimo rastro de resistencia: la asfixiaron totalmente sedada, aseguran. En todo caso, el juez Vázquez Taín ha decidido imputar a los padres adoptivos de Asunta por homicidio. Imputación que podría cambiar por la de asesinato a la espera de las pruebas toxicológicas definitivas. Con lo que deja explícitamente abierta, de momento, la hipótesis de la no premeditación.

Habladurías y pistas falsas

Las pistas falsas: como siempre ocurre en estos casos, la muerte de Asunta Basterra ha despertado un feroz juicio paralelo ciudadano. Gritos de “asesinos” en la puerta de su casa cuando acudían esposados a los resgistros policiales en sus respectivos domicilios. Un prima de la madre de Asunta, incluso, llegó a airear en las televisiones que ahora sospechaba que Rosario hubiera podido asesinar a los abuelos de la niña hace poco más de un año. María del Socorro Ortega murió el 11 de diciembre de 2011 y Francisco Porto el 26 de julio de 2012. “Tenían 88 o 90 años. No tiene mucho sentido”, señalan fuentes de la Guardia Civil cercanas al caso. “Pero lo que digan unos y otros a nosotros no nos afecta. Esa línea de investigación se abrió desde el principio, como se abren todas las líneas de investigación posibles cuando pasa algo así”.

En la tarde del viernes, Rosario Porto y Alfonso Basterra ingresaron en la prisión coruñesa de Teixeiro. Sin fianza. Casi simultáneamente, los respectivos letrados de la pareja renunciaban a su defensa. Por razones técnicas, adujeron. No son penalistas. Y al parecer Rosario Porto y Alfonso Basterra necesitan ahora un par de buenos abogados que dominen esta especialidad.

Guardia Civil Investigación Caso Asunta Basterra
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