CORCUERA, IBARRA Y LEGUINA DISCREPAN DE LA DECLARACIÓN DE GRANADA

La ‘vieja guardia’ califica de “disparate” y “torpe” la propuesta federal del PSOE

José Luis Corcuera, pensionista y exministro del Interior entre 1988 y 1993, todavía se sorprende del eco que han tenido sus palabras contra la reforma federal

Foto: Chaves, Corcuera y Marcelino Iglesias en el desayuno informativo organizado por El Confidencial (E. Villarino).
Chaves, Corcuera y Marcelino Iglesias en el desayuno informativo organizado por El Confidencial (E. Villarino).

José Luis Corcuera, pensionista y exministro del Interior entre 1988 y 1993, todavía se sorprende del eco que han tenido sus palabras contra la reforma federal de la Constitución que pronunció, el pasado martes, en un desayuno informativo organizado por este diario. “No he recibido ninguna llamada que no fuera para felicitarme”, explica por teléfono. “Creo que nunca me he sentido tan arropado en las cosas que digo”.

Corcuera volvió a la primera plana de la actualidad al cuestionar, ante el primer secretario del PSC, Pere Navarro, y el expresidente del PSOE, Manuel Chaves, el camino emprendido por el PSOE a favor de la reforma de la Carta Magna y acordado en la Declaración de Granada. En mitad del desayuno informativo, el exministro tomó el micrófono y se preguntó en voz alta qué es el “Estado federal” que propone su partido. “¿Vamos a cambiar el artículo en el que dice que la soberanía nacional está en manos de todos los españoles? ¿Qué es eso del Estado federal? ¿Me queréis decir algún artículo que queráis cambiar de la Carta Magna para dar pie al Estado federal? Porque, mientras no me lo digáis -yo soy del partido desde hace muchos años- federal es sólo una palabra. Inventada para salir de un atolladero que nosotros no hemos generado”, explicó para asombro de los presentes y visible desagrado de Navarro y Chaves.

Corcuera concluiría después que, en este aspecto, “sería conveniente que mi partido tuviera clarísima, nítida, transparente la idea de qué es el estado español. Ningún subterfugio, ninguna broma. En esto no hay bromas”.

“No soy muy diplomático en las formas”, admite ahora para defender sus palabras pero feliz de haber expresado en voz alta algo que muchos compañeros de su generación, la ‘vieja guardia’ del PSOE secunda en muchos casos. “Me sorprende que haya tenido tanto eco porque es una obviedad. A mí me resulta tan fácil defender la Constitución porque los socialistas de entonces pusimos tanta ilusión en aquella Constitución. Así que si quieren laminar la Constitución serán cualquier cosa menos demócratas”.

Joaquin leguina firma libros
Joaquin leguina firma libros
Otro veterano de las filas socialistas, también apartado de la primera línea y, por ello, también más libre a la hora de expresar sus opiniones, suscribe de principio a fin las declaraciones de Corcuera. Es Joaquín Leguina, expresidente de la Comunidad de Madrid y alejado de la vida política del PSOE desde que José Luis Rodríguez Zapatero se hizo con la secretaría general del partido.

“No es que yo quiera ser el portavoz de la ‘vieja guardia’ o nada parecido pero está claro que el 99,9% está con lo que ha dicho Corcuera”, explica. “Esto es un disparate. Cualquier persona normal del PSOE que no está obnubilada con el día a día está de acuerdo. Es un disparate que como no salió el federalismo asimétrico con el Estatut que solo querían Zapatero y Maragall, ahora quieran meterlo en la Constitución.  A ver si se enteran de una vez que los nacionalismos no se cansan. Quieren importunar hasta lograr que los echemos”.

Otra voz histórica del PSOE es la de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, también apartado de la primera línea del partido, pero claro en su defensa del actual texto constitucional. Para él, la deriva iniciada por Ferraz desde la Declaración de Granada es “equivocada y torpe” porque no tiene visos de ser factible y deja al PP como única formación que se erige en defensa de la Constitución de 1978.

“Yo creo que se trata de una estrategia política equivocada y torpe. Primero, no se puede conseguir porque reformar la Constitución exige dos terceras partes de las Cámaras”, explica. “Por cierto, fue la izquierda la que más dificultades puso para reformar la Constitución porque pensábamos que la derecha modificará el Título VIII de la Constitución en cuanto tuviera mayoría simple. Además, es inútil porque los nacionalistas tampoco quieren el federalismo porque saben que el federalismo significa igualdad entre los territorios y, si eso ocurriera, La Rioja tendría las mismas competencias que el País Vasco. Los nacionalistas no van a votar a favor de un Estado federal y el PP tampoco. Entonces, ¿a quién vamos a vender esto?”, arguye.

Rodríguez ibarra
Rodríguez ibarra
Rodríguez Ibarra, que esta semana escribía en este diario en contra del proceso soberanista catalán en un artículo que CIU ha denunciado ante la Unión Europea, considera también que la estrategia es “torpe” porque deja al PSOE fuera de juego y porque nunca contentará a los nacionalistas, que tampoco estarían de acuerdo con un federalismo económico que tuviera una financiación igualitaria para todos los estados federales. “Es una estrategia torpe porque el defensor ahora de la Constitución y del Título VIII es el PP, que durante el proceso constituyente se abstuvo. Fraga estaba en contra porque en él se habla de nacionalidades. Ahora resulta que los que se abstuvieron en su día son los que defienden ahora la Constitución”.

Corcuera, Leguina y Rodríguez Ibarra han compartido décadas de militancia con el mismo Rubalcaba que, en los años 80, ya formaba parte de los primeros gobiernos de Felipe González. Por eso, para ellos es todavía más difícil de comprender el paso dado por sus compañeros a favor del debate constitucional que pretende dar encaje a Cataluña. Para Leguina, muy distanciado del actual aparato, Rubalcaba se ha convertido en un táctico. “Es como decía Felipe, igual que Máximo, aquel jugador del Valladolid que vibra, vibra y vibra y no hace más que dar vueltas sobre sí mismo. Está instalado en el cortoplacismo más asqueroso”.

Para el expresidente de Extremadura, ese cortoplacismo es oportunismo político. “Y el oportunismo no puede valer para siempre y para cualquier circunstancia”, aclara, antes de advertir que algunos asuntos no deberían ser tocados ni debatidos. “Algunas cosas deberían ser intocables en el PSOE. Si se abre la reforma de la Constitución, ¿se puede hablar de todo? ¿También del derecho de autodeterminación? Hay cosas que el PSOE no debería ni plantear su reforma. Esta España es la que queríamos, para la que luchamos, la que defendimos. Me gusta la España democrática, constitucional, libre y descentralizada que tenemos”.

“Lo único que le pido a mi partido -replica Corcuera, tal y como expresó este martes en público- es que sea claro. Algunas veces, por lo que parece, siembran dudas”. Y respecto a la dirección actual, Corcuera rebate la respuesta que le dio la portavoz, Soraya Rodríguez, que le contestó, el pasado martes, señalando que el PSOE sabe muy bien lo que es un Estado federal.

“La disculpo porque no tiene ninguna idea del partido”, contesta. “Sería conveniente que leyera algo de lo que decía Pablo Iglesias sobre el federalismo. Lo dicen porque la Ejecutiva del PSOE se llama, desde 1976, ejecutiva federal pero su funcionamiento nunca ha sido federal. Es un simple nominalismo”.

Sin embargo, no todas las voces del pasado, de aquellos dirigentes que hicieron carrera política con Felipe González, se muestran tan abiertamente contrarias a la reforma que ahora propugna el PSOE. Entre los que sí suscriben este nuevo giro está el expresidente andaluz José Luis Rodríguez de la Borbolla quien, en conversación con este diario, recuerda que ya en su discurso de investidura de 1984 abogó por el “federalismo cooperativo”.

“El partido pensaba que ya estaba todo terminado y ahora se ve que hay que dar nuevos pasos dentro del marco existente”, explica. “La Constitución de 2013 ya no esa la Constitución de 1978. En Andalucía la desvirgamos y ahora hay que proponer unos ajustes para adecuarla a la realidad y esto no es aventurerismo. Es amoldar el texto constitucional a la realidad institucional y plural de España que ha surgido en los últimos 30 años”.

Sea como fuere, lo cierto es que los cambios iniciados en el PSOE para descolgarse del texto constitucional no tienen, para nada, el consenso interno que un cambio de estas características requeriría. Voces históricas del PSOE como Enrique Múgica, José Bono o Alfonso Guerra ya han discrepado abiertamente en el pasado sobre el paso adelante que suponía el Estatut de Cataluña que finalmente se aprobó en la primera legislatura de Zapatero. Todos ellos, salvo Guerra, están hoy alejados de la política y sus tesis apenas se reflejan en la actual dirección de Ferraz. Por eso, muchos han felicitado en privado a Corcuera por decir en público, y sin tapujos, lo que muchos de ellos piensan en privado.

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