PESE AL CERVANTES INAUGURADO EN 2011

El español, otra víctima en Gibraltar: los menores de 30 prefieren hablar inglés

A mayor edad, se habla más y mejor español; a menor edad, menos y peor español se habla. El castellano está en peligro en el peñón de Gibraltar

Foto: Instituto Cervantes de Gibraltar. (Agustín Rivera)
Instituto Cervantes de Gibraltar. (Agustín Rivera)

Es de Castilla y León, y sus padres viven en La Línea. La española se casó hace más de una década con un gibraltareño. Tuvieron tres hijos y los tres entienden español, pero no les apetece mucho hablarlo. El llanito les ha obligado a practicar el idioma de Quevedo en casa. Esta es la historia real y muy común de los gibraltareños menores de 30 años. A mayor edad, se habla más y mejor español; a menor edad, menos y peor. El castellano está en peligro en Gibraltar.

En Market Lane, una bocacalle de Main Street (la calle Real), se ubica el Instituto Cervantes de Gibraltar, abierto desde el 4 de abril de 2011. En la segunda planta del coqueto Cloister Building, fechado en 1899, la antigua sede de GB Airways y cedido por una familia a España, 14 profesores enseñan el  idioma y la cultura española. En el centro se han matriculado desde su inauguración 2.500 personas.

El español se estaba perdiendo en el Peñón. Había un proceso de britanización de Gibraltar que nace después de la evacuación que Reino Unido realiza de la población civil gibraltareña durante la II Guerra Mundial. Cuando reciben a estos llanitos en diversos territorios se dan cuenta que apenas hablan  inglés y que, además, culturamente son hispanófilos”, relata a El Confidencial Francisco Oda, director del Instituto Cervantes de Gibraltar, ex jefe de Estudios de la Escuela Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores, y natural de La Línea de la Concepción.

Al regreso de la ocupación, el gobernador de Gibraltar encargó un documento titulado A New Educational System for Gibraltar dentro del plan propuesto por el entonces secretario colonial, Miles Clifford. ¿Qué planteaba este informe? La necesidad de britanizar a los gibraltareños: cambiar el sistema educativo y hacerlo tal cual el CV británico, según los valores y la lengua, tal y como se hacía en Londres o Manchester. Este sistema empieza en la década de los años cincuenta.

A la hispanización de Gibraltar le ayudóla poderosa influencia de la televisión: en el Peñón sólo se captaba la señal de TVE. “El gibraltareño sólo estaba expuesto al inglés en el colegio, en el trabajo y con los funcionarios británicos”, señala a este diario Oda, profesor titular de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, doctor en Sociología y que ha ejercido el periodismo en Radio Nacional y la cadena Ser en Madrid.

El cambio de los 90: las emisiones vía satélite

El cierre de la Verja en 1969 supuso otro retroceso para el mantenimiento del español. El idioma, a pesar de los estrechos vínculos de unión de los llanitos con la zona, se vincula con un hecho negativo. Con la apertura de la frontera en 1985 el español se revitaliza, pero en la década los noventa se inicia la emisión vía satélite y los niños gibraltareños, que reciben una educación monolingüe, llegan a casa y no desconectan del inglés: ven los dibujos animados, los informativos y los concursos en el idioma de Shakespeare. En los ochenta sólo recibían en inglés la GBC, la cadena gibraltareña, que emitía a partir de las 19 horas.

“Cuando  la gente”, explica Oda, “tiene la opción de conectarse a todas las cadenas del mundo, lógicamente el inglés tendrá prioridad y es una prueba de una política identitaria. Ese es uno de los hechos de la pérdida del español. En Gibraltar no es como en España, que fomenta el bilingüismo; el español se ofrece en los colegios gibraltareños sólo a partir de los ocho años y, como máximo, una hora a la semana como actividad complementaria”,

Más del 60% de los alumnos del Instituto Cervantes son niños y adolescentes gibraltareños. Y del 40% de adultos la mayoría están en la base alta del idioma: estudian español para los negocios. “La acogida que tiene el Cervantes en la ciudad es magnífica. No puedo tener ni una sola queja”, aclara tras descartar una posible animadversión hacia el español. “Gibraltar es una ciudad híbrida, tanto cultural como lingüísticamente, su riqueza es tremenda, viven en lo mejor de los dos mundos”.

Ya han puesto en  marcha el club de la Zarzuela en el que los gibraltareños “cantan a la par, de memoria, algo que casi no ocurre en España”. El director del centro, autor de la obra Gibraltar: la herencia oblicua. Un estudio sociológico sobre el contencioso, niega que la existencia del Cervantes suponga una anacronía en la Península. “Tenemos centros en Alcalá de Henares y Madrid; y jurídicamente estamos en un territorio de ultramar de Reino Unido. Aquí había necesidad del Instituto en una ciudad bastante permeable. Tú hablas con cualquiera y todos tienen familia en España o en La Línea”.

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