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Del "fin de la cita" de Rajoy al "puedo prometer y prometo" de Adolfo Suárez
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CÓMO SE FABRICAN LAS FRASES MÁS CÉLEBRES DE NUESTROS POLÍTICOS

Del "fin de la cita" de Rajoy al "puedo prometer y prometo" de Adolfo Suárez

El 'fin de la cita' no era más que una aclaración que Rajoy no tendría que haber leído. Su discurso, como los de cualquier político, lo elaboraron sus asesores

Foto: Rajoy comparece ante el pleno del Congreso el 1 de agosto.
Rajoy comparece ante el pleno del Congreso el 1 de agosto.

La coletilla "fin de la cita" no era más que una nota aclaratoria que Mariano Rajoy no tendría que haber leído el 1 de agosto, cuando compareció ante el Congreso de los Diputados para explicar su relación con el extesorero Luis Bárcenas. Sin embargo, la empleó hasta nueve veces, acabó siendo trending topicmundial en Twitter y ya se ha convertido en su cita más célebre en los dos años que lleva como presidente del Gobierno. Otros políticos de su calibre ya tienen las suyas, como Obama y su mítico "Yes, we can!" o Adolfo Suárez y su "puedo prometer y prometo".

Los políticos no escriben sus discursos. Esa tarea la hacen los logógrafos, escritores profesionales que permanecen a la sombra y cuyos nombres rara vez salen a la luz. Uno de los escritores de discursos más célebres españoles es el periodista Fernando Ónega, a quien el primer presidente de la democracia en España le debe la inclusión en el discurso final de la campaña electoral del “puedo prometer y prometo”, considerada a posteriori como un factor clave en la victoria de Unión de Centro Democrático, frente a un triunfo del Partido Socialista Obrero Españolque se daba como posible.

El veterano periodista ha contado en más de una ocasión cómo dio con la clave que encumbró a Suárez a la presidencia del Gobierno. Suárez quería transmitir a los españoles que había cumplido sus promesas anteriores y, por tanto, necesitaba ser creíble en sus nuevas ofertas. “¿Qué hace el plumilla? Le pone música. Si la frase aspirase a cobrar derechos, tendría que figurar así en la Sociedad de Autores: idea, Adolfo Suárez; música, Fernando Ónega”, ha relatado él mismo a propios y extraños cada vez que le han preguntado por aquella brillantísima idea.

Los analistas de comunicación consultados coinciden en que cada discurso político es un mundo y cada político que lee,otro. En la última comparecencia de Rajoy, sus asesores profesionales tenían que montar un discurso en el que el presidente del Gobierno reconociera su error por haber confiado en Bárcenas, a la vez que debía sortear las embestidas de sus adversarios políticos y convencer a la sociedad de que no había razón para dimitir. En España hay muchos y buenos profesionales del discurso político, pero prefieren no dar su nombre. El Confidencialha conversado con un asesor de comunicación que trabaja en el departamento más discreto de Moncloa horas después de que Rajoy se bajara de la tribuna del Senado mucho más fortalecido de como había subido. El trabajador únicamente accede a contar cómo es su trabajo a grandes rasgos, no quiere entrar a profundizar cuánta gente se volcó con el discurso ni cuánto tiempo se tardó en confeccionar.

Antes de empezar a escribir el discurso, el equipo piensa en el titular más impactante que quiere que salga. “El primer gran acierto es evitar un error, por pequeño que sea”. Lo mejor, reconoce, es “mudarte al cerebro del orador”, ya que su tarea no consiste en opinar, sino en atrapar la esencia del político y trasladarla a sus palabras. “Hay que construir el discurso teniendo muy presente el mensaje que el político tiene que vender. Y montarlo con palabras afines a su estilo”. Jamás, por ejemplo, escucharán a un político de derechas hablar de "fraternidad", una palabra muy manida en el discurso de cualquier socialista.

Jon Favreau, el 'negro' de Obama

En España, tristemente, los escritores en la sombra no han salido aún a la luz. Comúnmente se les conoce como negros, escritores anónimos que redactan para otros. Ellos no se lo toman en tono despectivo. Hasta el propio Obama, el primer presidente negro de Estados Unidos, tiene su propio negro. Jon Favreau se convirtió con 27 años en el redactor jefe de los discursos de la campaña de Obama de 2008. Su cabeza fabricó el mítico "Yes, we can!" con el que conquistó la presidencia de los Estados Unidos.

Al recuerdo pasarán también las tres palabras que el expresidente José María Aznar pronunció en el Debate de la Nación de 1994 y que desastibilizarona un ya debilitado Gobierno socialista. En un tono inusualmente duro en las contiendas parlamentarias, se dirigió al entonces presidente para decirle que bajo su mandato había florecido la corrupción y que sería incapaz de sacar al país de la crisis económica, por lo que exigió su dimisión inmediata con un “váyase, señor González”. Hasta los socialistas, casi veinte años después, lo recuerdan como el "éxito arrollador" de un Aznar que por entonces sólo era líder de la oposición.

La coletilla "fin de la cita" no era más que una nota aclaratoria que Mariano Rajoy no tendría que haber leído el 1 de agosto, cuando compareció ante el Congreso de los Diputados para explicar su relación con el extesorero Luis Bárcenas. Sin embargo, la empleó hasta nueve veces, acabó siendo trending topicmundial en Twitter y ya se ha convertido en su cita más célebre en los dos años que lleva como presidente del Gobierno. Otros políticos de su calibre ya tienen las suyas, como Obama y su mítico "Yes, we can!" o Adolfo Suárez y su "puedo prometer y prometo".

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