Susana Díaz, de catequista ‘killer’ a mujer receptiva (y con estilista). Noticias de España
CANDIDATA A LA PRESIDENCIA DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA TRAS LAS PRIMARIAS SIN URNAS

Susana Díaz, de catequista ‘killer’ a mujer receptiva (y con estilista)

Catequista católica y una killer del aparato del PSOE andaluz. Una “jaquetona”, como la definió, con polémica incluida en Twitter, la periodista Luz Sánchez Mellado en

Foto: Susana Díaz, de catequista ‘killer’ a mujer receptiva (y con estilista)
Susana Díaz, de catequista ‘killer’ a mujer receptiva (y con estilista)

Catequista católica y una killer del aparato del PSOE andaluz. Una “jaquetona”, como la definió, con polémica incluida en Twitter, la periodista Luz Sánchez Mellado en una crónica de El País. Originaria del barrio del Tardón en la castiza Triana e hija de un fontanero del Ayuntamiento hispalense Susana Díaz, de 39 años, será nombrada oficialmente la próxima semana candidata socialista a la Presidencia de la Junta de Andalucía tras ganar unas elecciones primarias sin urnas para las que este domingo ha sido proclamada única candidata. Todo está previsto para que asuma el poder institucional más importante del socialismo en toda España antes de marzo de 2016, la fecha oficial de la convocatoria de las elecciones autonómicas.

Devota de la música de Alejandro Sanz (acudió al concierto de Sevilla del pasado 19 de junio), jamás ha trabajado en otro sitio que no sea su partido y la Junta de Andalucía. No sabe lo que es ser empleada de empresa privada. Se inició en la política con su paso por el Consejo Andaluz de la Juventud y su colaboración con la Cruz Roja, tras su etapa de catequista en una parroquia de Triana. “Susana enseguida subió muy rápido era increíble cómo lograba sumar apoyos”, cuenta a El Confidencial un colaborador de Díaz a finales de la década de los noventa.

Destacó desde el principio en Juventudes Socialistas (JJSS) por dos cualidades que ni siquiera los que no la pueden ni ver son incapaces de no reconocer: trabaja muchísimas horas y su tenacidad, ha logrado cada reto que se ha propuesto. “Estos valores están bien, sin duda, pero para eso vale cualquiera para cualquier sitio; el problema es que carece de una profunda posición ideológica y conocimiento de líneas de acción política”, aseguran a este diario fuentes del Partido Socialista de Andalucía.Jamás ha trabajado en otro sitio que no sea su partido y la Junta de Andalucía. No sabe lo que es ser empleada de empresa privada

En su etapa de secretaria de organización de JJSS nacía el susanismo, una política de rodillo, “de conmigo o contra mí”, que jamás acepta gamas de grises. O eres incondicional de su causa o la socialista considera que estás en el bando del enemigo. El susanismo se ha basado en la supervivencia política a base de codazos y de laminar a los que pudieran hacer sombra al poder que atesoraban ella y sus compañeros de viaje, el tridente griñanini: Díaz, Rafael Velasco, nombrado en el congreso de marzo de 2010 vicesecretario general, y Mario Jiménez, el actual número 2 del partido en Andalucía. Velasco dimitió en octubre de ese mismo año tras difundirse las subvenciones concedidas por la Junta de Andalucía a la empresa de su mujer.

Las traiciones

En la candidatura a las municipales del Ayuntamiento de Sevilla de 1999, Susana Díaz consiguió aliarse con José Caballos, en aquel momento todopoderoso político del PSOE de Sevilla y de Andalucía, el único junto a Manuel Gracia que mantiene su acta de diputado autonómico desde 1982. Díaz consiguió apoyo de los mayores para lograr una posición de salida en la candidatura que le garantizara un puesto de concejal. Lo fue de Juventud y de Triana, su barrio. Caballos, al igual que José Antonio Viera, su antecesor en la jefatura del PSOE sevillano, fueron traicionados por Díaz. Caballos ahora es uno de los mentores de la consejera.

El alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, confiaba más en Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, actual parlamentario autonómico y jefe de campaña de la precandidatura a las primarias de Luis  Planas. Díaz también traicionó a Gómez de Celis (este fue quien la respaldó en un primer momento en Juventudes Socialistas). El diputado tuvo que esperar en el banquillo para luego convertirse en teniente de alcalde del Ayuntamiento.  

La trayectoria de Susana Díaz cambió radicalmente tras las elecciones de marzo de 2012, los comicios de la derrota dulce de Griñán. El presidente de la Junta de Andalucía en funciones le encargó a la secretaria provincial del PSOE de Sevilla las negociaciones con Izquierda Unida para intentar formar un gobierno de coalición. Fue aquí cuando la política se alejó del sectarismo que había practicado hasta entonces. “No es nada sectaria”, aseguró el presidente de la Junta de Andalucía en una entrevista en la cadena Ser.

Un Máster con Griñán

En su nueva etapa de consejera de Presidencia e Igualdad, Griñán la ha adoptado como su hija política. El jefe del Gobierno andaluz, un apasionado siempre entusiasta de la cultura, le recomienda películas y libros. Y es aquí donde Susana Díaz, amante de la novela histórica y de leer cualquier informe y escrito que se le ponga por delante, empieza a convertirse en una “esponja”, como contaba a El Confidencial un estrecho colaborador de Griñán. Aprende de todo y de todos. De jóvenes y veteranos. Escucha. Se deja aconsejar. Y no hace falta que le repitan las cosas. Lo caza todo al vuelo.  

Si antes se sabía de cabo a rabo la organización del partido, ahora conoce muy bien cómo funciona la Junta y las dificultades de la gestión. La política que tardó una década en culminar la carrera de Derecho ha hecho un apócrifo Máster político a la sombra de Griñán, el presidente que prometió meritocracia y acabó confiando en los griñaninis. “La responsabilidad institucional le ha venido muy bien. Se ha convertido en una mejor política”, apunta un histórico dirigente socialista. “Pero no he percibido menos sectarismo por parte de Susana”, añade un crítico.

Estilistas que la han dulcificado

Su imagen dura y agresiva está camuflada (ya casi desterrada) en el último año y en ello ha desempañado un papel importante un estilista que le asesora en vestuario y peinado. Eso sí,  el pasado lunes se mostró contrariada cuando una periodista de El Mundo de Málaga le preguntó sobre la contratación de su marido, José María Moriche, en la librería Beta, propiedad de ZZJ, que produce programas para Canal Sur, dependiente de la consejera de Presidencia. “Eso no es noticia”, zanjó Díaz. No le gusta nada que se hable de su marido, que adopta un perfil discreto. Cuida a su equipo de confianza de la consejería y del partido, donde se encuentra David Díaz, antigua pareja suya

A la trianera, amante del Rocío y la Semana Santa, no le gusta nada que se hable de su marido, que adopta un perfil discreto. Cuida a su equipo de confianza de la consejería y del partido, donde se encuentra David Díaz, responsable de la organización de los actos públicos del PSOE de Andalucía, natural de la Línea de la Concepción y antigua pareja suya. Francisco Javier López, uno de sus mejores amigos personales, también es otro de sus colaboradores más estrechos. “Todo lo que te pueda decir de Susana será bueno. Es mi gran amiga y no soy nada objetivo”, asegura López tras la llamada de El Confidencial.

El “nuevo tiempo” de la “crack”

La candidata del PSOE a la Junta de Andalucía vende esta etapa que empieza como la de “un nuevo tiempo”. Y presume en todos sus discursos, siempre sin papel, sin ni siquiera un guion, aunque muchos vacuos y llenos de frases hechas, de agrupar a socialistas de todas las sensibilidades y provincias. También se enorgullece de haber podido conseguir el 50% de los avales de la militancia. Esa tesis lleva implícita una antítesis no menos potente: la mitad de los afiliados no respalda a Díaz. “El problema de fondo es el del déficit democrático de la sociedad; el voto individual y secreto se inventó precisamente para evitar este tipo de cosas, una firma no puede ser un aval para que te presentes. La firma no garantiza libertad”, subrayan a este diario fuentes del PSOE-A.

Amparo Rubiales, presidenta del PSOE de Andalucía, la primera mujer consejera en un Gobierno andaluz con Rafael Escuredo, valora el potencial de Díaz en declaraciones a El Confidencial. “Su origen humilde es una baza que le ayuda, aparte de su formación y experiencia; estoy segura que será una grandísima presidenta, va a ser una crack”.

 

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