FRANCISCO PÉREZ DE LOS COBOS ES EL NUEVO PRESIDENTE DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

Un magistrado atípico: hijo de un 'ultra', defensor de las bodas gay y enemigo del nacionalismo

Francisco Pérez de los Cobos, murciano de 51 años, es un magistrado atípico. El nuevo presidente del Tribunal Constitucional creció en un ambiente familiar de ultraderecha -su

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Un magistrado atípico: hijo de un 'ultra', defensor de las bodas gay y enemigo del nacionalismo
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    Francisco Pérez de los Cobosmurciano de 51 años, es un magistrado atípico. El nuevo presidente del Tribunal Constitucional creció en un ambiente familiar de ultraderecha -su padre llegó a ser candidato al Congreso por la Fuerza Nueva de Blas Piñar-, pero él profesa un conservadurismo moderado y, en ocasiones, contradictorio: su voto a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo no le impidió rechazar con contundencia la legalización de Bildu. 

    Tiene unos cuantos amigos en el Gobierno -Mariano Rajoy es uno de ellos-, pero tampoco le faltan enemigos en la judicatura. Y no suele morderse la lengua, especialmente cuando se trata de lanzar dardos afilados contra el nacionalismo: llegó a calificar la política catalana de "onanista". Y aseguró que el dinero es "el bálsamo racionalizador de Cataluña".

    Pérez de los Cobos, catedrático de Derecho del Trabajo, fue elegido ayer en primera ronda y por unanimidad presidente del Tribunal Constitucional con el apoyo no sólo de los magistrados del sector conservador propuestos por el PP, sino también del bloque progresista afín al PSOE. Pero ese consenso no obedecía a la súbita demolición de las trincheras ideológicas que dividen al alto tribunal o a un entusiasmo jurídico incontrolable hacia el magistrado de Yecla, sino a una razón mucho más mundana: según una norma no escrita, los de un lado votan al candidato del bando contrario siempre que ese apoyo sea recíproco. Y ayer se respetó esa ley, porque la progresista Adela Asúa fue elegida vicepresidenta.

    El nuevo presidente forma parte del Tribunal Constitucional desde enero de 2011, después de que socialistas y populares firmaran una tregua en la batalla por el control del alto tribunal, que se prolongó durante tres interminables años de negociaciones frustradas para la renovación de cuatro de los magistrados que ya habían cumplido su mandato. 

    Pérez de los Cobos ocupó entonces el puesto que el PP tenía reservado para el controvertido Enrique López, al que el PSOE vetó porque no reunía los requisitos legales exigidos -su antigüedad como juez era insuficiente- y, sobre todo, por sus feroces ataques al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero durante su etapa de portavoz del Consejo General del Poder Judicial.

    Cospedal, su 'madrina'

    El flamante presidente del Tribunal Constitucional ocupó en aquel momento la plaza de López no sólo por el rechazo que éste provocaba en el PSOE, sino también porque contó con más apoyos -y de mayor peso- en el seno del PP. Federico Trillo y el ala más dura del partido fueron los principales valedores de López, pero Pérez de los Cobos gozaba del favor de un hada madrina con plenos poderes: María Dolores de Cospedal. La secretaria general del PP, que no simpatizaba con el perfil ultraconservador de López, impuso finalmente su criterio con el beneplácito de Rajoy.      

    El sustituto de Pascual Sala al frente del alto tribunal ya exhibió su perfil de conservador templado y singular cuando, para sorpresa de muchos, se alineó con el bloque progresista y votó en contra del recurso de inconstitucionalidad presentado por el PP, su valedor para alcanzar el olimpo jurídico, contra el matrimonio homosexual. Pero poco después regresó a la ortodoxia conservadora para oponerse a la legalización de Bildu, cuando la mayoría del Tribunal Constitucional tumbó -sin su voto- la decisión previa del Tribunal Supremo y validó la legalidad de la participación de la coalición de la izquierda abertzale en las elecciones de 2011.

    Además de su padre, candidato de Fuerza Nueva en las elecciones generales de 1977, su hermano también es un personaje peculiar. Diego Pérez de los Cobos, teniente coronel de la Guardia Civil, es asesor en materia penitenciaria del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y director del Gabinete de Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad. Su opinión pesó decisivamente en la polémica excarcelación del etarra enfermo de cáncer Josu Bolinaga, y en 1997 él mismo esquivó la prisión por poco. Acusado de infligir malos tratos al miembro de ETA Kepa Urra, salió indemne, pero tres compañeros de la Guardia Civil fueron condenados por torturas a 12 años de prisión.    

    El nuevo presidente del Tribunal Constitucional tendrá voto de calidad en cuestiones de tanta relevancia como la reforma de la Ley del Aborto, el proceso soberanista catalán, la reforma laboral, los recortes sociales del Gobierno -incluida la eliminación de la paga extra a los empleados públicos- o el euro por receta catalán y madrileño. Todas ellas deberán ser resueltas en los próximos meses por el alto tribunal.      
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