El doctor Viñals contrató las ambulancias de otro de sus hijos para la fiesta del Arena
  1. España
MIGUEL VIÑALS DISOLVIÓ LA COMPAÑÍA EL 4 DE FEBRERO

El doctor Viñals contrató las ambulancias de otro de sus hijos para la fiesta del Arena

Simón Viñals, el médico contratado por Miguel Ángel Flores para la fiesta del Madrid Arena, no sólo contó aquella fatídica noche con la ayuda de su

Foto: El doctor Viñals contrató las ambulancias de otro de sus hijos para la fiesta del Arena
El doctor Viñals contrató las ambulancias de otro de sus hijos para la fiesta del Arena

Simón Viñals, el médico contratado por Miguel Ángel Flores para la fiesta del Madrid Arena, no sólo contó aquella fatídica noche con la ayuda de su hijo Carlos, funcionario del Ayuntamiento de Madrid, para formar el equipo médico que 'atendió' en un primer momento a las víctimas de la avalancha mortal. El septuagenario doctor también contrató el servicio de dos ambulancias de transporte convencional, con dos técnicos de emergencia, de la empresa Trusthlealth Services Management SL, cuyo administrador único aquella noche era, precisamente, otro de sus hijos, Miguel Viñals, hermano de Carlos. El primero tendrá que responder el viernes ante el juez Eduardo López-Palop sobre cuál fue su actuación una vez consumado el desastre.

Según consta en la información remitida al juez, el doctor Viñals contrató a la empresa de su hijo para que prestara el servicio de ambulancia que supuestamente nunca se utilizó. Ante el juez, el imputado niega los documentos que ligan a su hijo con la empresa de las ambulancias aquella noche. La única prueba que aporta es el borrón a rotulador que se hace sobre el escrito que evidenciaba que la empresa subcontratada era la de su hijo. En un lateral del documento, “a bolígrafo”, hay una nota que avisa de que supuestamente “hay un error en el nombre de la compañía".

Pese a que, ante el juez, su padre ha intentado desvincular a su hijo Miguel de la noche de la tragedia, el hijo de Viñals -que no está imputado en el caso- decidió disolver la citada compañía el 4 de febrero, tres meses después de la avalancha mortal del Arena, por causas que se desconocen. El propio Simón Viñals fue administrador único de la empresa hasta 2005, cuando le pasó los mandos a su hijo Miguel.

La actuación del equipo médico, en entredicho
 

La primera persona que puso en el ojo del huracán al exconcejal del PP y a su otro hijo fue un miembro del Samur que acudió de emergencia al recinto la noche de autos. Ante la comisión de investigación, el anciano doctor reconoció que ninguna maniobra sirvió para reanimar a las jóvenes. “Cuando me las trajeron a las tres en brazos, comprobamos el estado, les despejamos la vía aérea, introdujimos una cánula, hicimos masaje cardíaco y luego utilizamos el desfibrilador”. El Samur, por su parte, aseguró que no había. “Tenía uno y lo utilicé. De todas formas, no conozco ningún recinto que disponga de dos, ni dieciséis”, insistió el médico en la comisión.

Las afirmaciones del equipo del Samur que llegó a Casa de Campo cuando decenas de jóvenes pidieron auxilio pusieron en entredicho la actuación del equipo médico. De hecho, el juez intenta reconstruir cuál fue la intervención concreta de Simón Viñals antes del evento y durante su celebración, así como dónde se hallaba en el momento de los hechos, ante las sospechas de que estuviera en un lugar distinto a la enfermería.

Entre todos los puntos negros que quedan por resolver de la fatídica fiesta, uno de los más oscuros es el servicio sanitario que se prestó. ¿Se podría haber evitado algún fallecimiento? Los representantes de las víctimas están haciendo hincapié en esclarecer qué trato se les dio y si se les prestó asistencia o no. La acusación particular mantiene que el anciano doctor ni estaba habilitado por el Colegio Oficial de Médicos para ejercer el día de los hechos ni tenía medios personales ni materiales adecuados para el evento.

En la maraña de los Viñals y su actuación médica en la fiesta del Thriller Music Park queda un último detalle: el exconcejal fue hasta 2003 consejero de Madrid Espacios y Congresos, la empresa pública propietaria del Madrid Arena.