NO ABANDONARÁ ONU MUJERES PESE A LA MARCHA DE BACHELET

Aído seguirá en la ONU por tiempo indefinido cobrando más de 10.000 euros mensuales

La exministra de Igualdad Bibiana Aído seguirá trabajando en ONU Mujeres, la organización de Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las

Foto: Aído seguirá en la ONU por tiempo indefinido cobrando más de 10.000 euros mensuales
Aído seguirá en la ONU por tiempo indefinido cobrando más de 10.000 euros mensuales

La exministra de Igualdad Bibiana Aído seguirá trabajando en ONU Mujeres, la organización de Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres a la que llegó en junio de 2011 de la mano de la primera directora de esta institución, la expresidenta chilena Michelle Bachelet. El pasado marzo algunos medios informaron de que Aído tendría que abandonar este organismo con sede en Nueva York por el regreso de Bachelet a Chile para preparar su candidatura a las próximas elecciones chilenas.

Sin embargo, un portavoz oficial de ONU Mujeres ha confirmado a El Confidencial que Aído sigue formando parte de su organigrama y que su contrato no tiene fecha de finalización. Según estas fuentes, la exresponsable de Igualdad ocupa un cargo directivo de apoyo a los actuales máximos responsables del organismo, la india Lakshmi Puri y el canadiense John Hendra. En concreto, es "integrante de la Oficina de la Dirección Ejecutiva de ONU Mujeres y presta servicio como consejera especial" de la cúpula directiva. Además, "ofrece asesoramiento estratégico sobre varios asuntos clave en igualdad de género incluyendo la violencia contra mujeres y niñas".

La misma fuente asegura que Aído no tiene un cargo de nivel P-5, retribuido con un salario que oscila entre 7.500 y 10.300 euros mensuales más complementos, como también se informó por error en un principio, sino un contrato de nivel superior reservado a los directivos de Naciones Unidas por el que percibe entre 10.056 y 12.696 euros mensuales (entre 120.672 y 155.636 euros al año), además de ayudas para gastos extraordinarios. Es decir, mucho más de lo que ingresó en su etapa como ministra (alrededor de 80.000 euros anuales).

Una labor anónima

A pesar de la importancia del cargo que ocupa, el nombre de Aído no aparece en ningún puesto del organigrama de esta agencia de Naciones Unidas, creada para defender los derechos y la igualdad de las mujeres en los países más desfavorecidos y divulgar las políticas de género en las sociedades modernas. La exministra no figura vinculada con ninguna de las áreas de trabajo de ONU Mujeres. Ni siquiera se le menciona en los trabajos de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, el evento más destacado que celebró este organismo el pasado ejercicio, al que asistieron representantes y observadores de más de 45 países.  

La exministra recaló en ONU Mujeres tras anunciar por sorpresa que renunciaba a su puesto de secretaria de Estado de Igualdad en junio de 2011, sólo cinco meses antes de que se celebraran las elecciones generales. Ocupó ese cargo desde que el Ministerio de Igualdad fue rebajado a Secretaría de Estado dependiente del Ministerio de Sanidad, ocupado en ese periodo por su amiga Leire Pajín, empleada también en la actualidad en una institución dependiente de Naciones Unidas, la Organización Panamericana de Salud. 

Un fichaje precedido de subvenciones millonarias

Su salida de la política nacional generó controversia por el momento que eligió para abandonar el Ejecutivo socialista, pero también por el destino que escogió para marcharse. El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero donó desde 2006 hasta el final de su mandato más de 200 millones de euros a ONU Mujeres, a pesar de la grave situación económica que atravesaban las finanzas nacionales durante ese periodo. De hecho, con Zapatero, España se convirtió en el país del mundo que más dinero otorgó a Naciones Unidas para programas de género. El expresidente socialista incluso comprometió subvenciones para el periodo posterior a su mandato que Mariano Rajoy se ha negado a abonar.

El retorno de Aído a España se barajó en marzo cuando se conoció la salida de Bachelet de este organismo. Finalmente, la dirigente gaditana no tendrá que abandonar el cuartel general de la ONU en Nueva York. Pero, si tuviera que hacerlo más adelante, sus opciones de reintegrarse en la política nacional son remotas por la difícil relación que mantiene con los actuales dirigentes del PSOE andaluz. La Junta de Andalucía se encuentra en manos de un partido socialista muy distinto al que abandonó Aído cuando puso rumbo a Madrid en 2008 para asumir la cartera de Igualdad. El poder de su principal valedor, Manuel Chaves, ha sido desplazado por su sucesor en la Presidencia de Andalucía, José Antonio Griñán, y la mano derecha de este, Susana Díaz, consejera de Presidencia e Igualdad y secretaria general del PSOE de Sevilla, no soporta a la exministra. La otra opción sería recalar en Madrid, pero en Ferraz no queda rastro del zapaterismo, el breve paréntesis en la historia del PSOE del que Aído fue una destacada representante. Su vuelta a España sería, como mínimo, problemática.

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