LOS DOS EDIFICIOS QUE FALTAN SUPONÍAN OTRO DESEMBOLSO DE 180 MILLONES

Galicia entierra la segunda fase de la Ciudad de la Cultura tras gastarse 400 millones

El Grupo Popular en el Parlamento de Galicia ha votado a favor de una moción del Bloque Nacionalista Gallego (BNG) que insta al Gobierno de la

Foto: Galicia entierra la segunda fase de la Ciudad de la Cultura tras gastarse 400 millones
Galicia entierra la segunda fase de la Ciudad de la Cultura tras gastarse 400 millones

El Grupo Popular en el Parlamento de Galicia ha votado a favor de una moción del Bloque Nacionalista Gallego (BNG) que insta al Gobierno de la Xunta a paralizar de forma definitiva los dos edificios que quedan por construir en la mastodóntica Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela, el proyecto iniciado en tiempos de Manuel Fraga que ya ha costado a las arcas autonómicas más de 400 millones de euros.

En enero de 2011, los Príncipes de Asturias, la exministra de Cultura Ángeles González-Sinde y el presidente del Gobierno gallego, Alberto Núñez Feijóo, inauguraron los primeros cuatro edificios de los seis que componían hasta ayer este complejo cultural, situado en la colina del monte de Gaiás, a las afueras de Santiago de Compostela. Las construcciones que están funcionando son el Archivo de Galicia, la Biblioteca de Galicia, el Museo de Galicia y el edificio de Servicios Generales del complejo.

Pero el proyecto también contemplaba otras dos construcciones que debían acoger el Teatro de la Música y el Centro de Arte Internacional. El Ejecutivo de Feijóo decidió la paralización de esta fase del proyecto en 2010, poco después de asumir la Presidencia de Galicia, ante la difícil situación que ya entonces atravesaban las finanzas de la comunidad autónoma. Y ayer el propio Feijóo cerró ese periodo de reflexión apoyando en el Parlamento la moción del BNG, junto al Grupo Popular y Alternativa Gallega de Izquierda (AEG). El texto aprobado “insta a la Xunta de Galicia a iniciar de inmediato los trámites necesarios para proceder a la paralización definitiva de los dos edificios pendientes de construir en la Ciudad de la Cultura”. El PSdeG, que defendió la continuidad del proyecto durante la etapa en el poder de Emilio Pérez Touriño (2005-2009), se abstuvo en la votación. 

Paradigma del despilfarro

Fuentes de la Xunta consultadas por este diario confirman que la decisión del Parlamento será asumida íntegramente por el Gobierno autonómico y que los cuatros edificios que ya están operativos funcionarán con los más exigentes criterios de racionalización para tratar de reducir sus costes. En 2013, la Xunta ha presupuestado 10,4 millones de euros destinados al mantenimiento, los gastos financieros y las actividades de la Ciudad de la Cultura, el 16% del gasto total dedicado a cultura por el Ejecutivo autonómico durante este ejercicio.

El complejo se concibió para convertir a Santiago de Compostela en un referente internacional de la creación y las artes, pero pronto dejó de ser un símbolo cultural para convertirse en un agujero presupuestario que ha transformado las instalaciones en un mausoleo de la España del despilfarro, a la altura de la Ciudad de las Artes y la Ciencias de Valencia o del Estadio Olímpico de Sevilla.

La Xunta ya ha gastado 400 millones de euros en este proyecto, cuatro veces más que lo que se anunció en 2001 (108,2 millones) cuando comenzó a dar sus primeros pasos bajo el mandato de Manuel Fraga. La idea inicial limitaba la superficie de las instalaciones a 60.000 metros cuadrados y fijaba 2004 como fecha de finalización de las obras, pero los primeros edificios no pudieron abrir sus puertas hasta 2011 y las dimensiones finales del proyecto se dispararon hasta los 148.000 metros cuadrados, una extensión similar a la del Museo del Louvre. La parcela utilizada ocupa en total más de 600.000 metros cuadrados.

Un proyecto cultural indefinido

El enorme coste de la construcción tampoco ha encontrado correspondencia en los objetos y en las funcionalidades que las edificaciones albergan. De hecho, incluso años después de iniciarse las obras, la Xunta aún no había decidido qué cometido quería que cumpliera cada uno de los emplazamientos. Desde su origen, la Ciudad de la Cultura ha sufrido hasta cuatro reorganizaciones. Finalmente, se ha decidido albergar en los cuatros edificios ya construidos el archivo y la biblioteca autonómicos, el Museo de Galicia y los servicios de administración. En esta última construcción, se ha aprovechado el espacio disponible para alojar todos los servicios de tecnología de la Xunta. Pero el complejo aún ofrece mucho espacio libre que el presupuesto autonómico no está en condiciones de vestir con contenidos atractivos y de calidad.

Al menos, la moción del BNG asumida por la Xunta permitirá a la Administración regional ahorrarse los 180 millones de euros que, según el proyecto inicial, habrían supuesto las obras de los dos edificios incluidos en su segunda y última fase. En conjunto, el complejo habría alcanzado casi los 600 millones de euros, una cantidad desorbitada para unas instalaciones que en 2012 sólo atrajeron a 332.800 visitantes, lejos de los 500.000 que había proyectado el Gobierno de Feijóo para ese ejercicio. En el mismo período, el Museo Guggenheim de Bilbao superó el millón de visitantes. 

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