LOS ROBOS CON VIOLENCIA SE DISPARAN EN LAS AUTONOMÍAS DEL NORTE

La crisis traslada al campo la delincuencia de las ciudades

El deterioro de la situación económica está provocando alteraciones en la delincuencia, que ya tienen reflejo en las estadísticas oficiales. Los delitos típicos de las grandes

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La crisis traslada al campo la delincuencia de las ciudades
El deterioro de la situación económica está provocando alteraciones en la delincuencia, que ya tienen reflejo en las estadísticas oficiales. Los delitos típicos de las grandes áreas urbanas están comenzando a extenderse a las zonas rurales. Y las comunidades autónomas del Norte de España, que hasta ahora habían logrado resistir al empeoramiento de la situación social con tasas de criminalidad inferiores a la media, también han empezado a experimentar subidas que ponen fin a su dorado aislamiento.

Según las propias estadísticas del Gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad, el robo en viviendas aumentó el pasado año un 25,4% con respecto a 2011. En total, en 2012 fueron asaltados 126.419 domicilios del territorio nacional, frente a las 100.780 casas que sufrieron el mismo delito en el ejercicio anterior. Lo más reseñable, junto al aumento generalizado de los robos –que el departamento de estudios explica en parte por un cambio en la metodología que utiliza para contabilizarlos– es que los mayores incrementos en este tipo de asaltos se produjeron en las autonomías más rurales.

En Asturias, por ejemplo, los robos en domicilios crecieron un 65,6% en 2012. En Cantabria, el mismo delito aumentó un 84,9% en el mismo periodo. En Castilla y León, la tercera comunidad menos poblada, el incremento de las sustracciones en casas ascendió al 64,9%. Y Extremadura, la segunda en densidad, sufrió una subida del 35,7%. Castilla-La Mancha, con la menor concentración de habitantes de España, fue la excepción, con un incremento de los robos en casas del 17,1%, ocho puntos por debajo de la media.

En el resto de tipologías delictivas también se ha producido la misma expansión de los delitos urbanos. Por ejemplo, en Galicia aumentó el año pasado casi toda la gama de delitos que contempla la estadística de Interior, desde los robos con violencia e intimidación (14,9%) a los robos con fuerza (6,3%), pasando por los hurtos (5%) y los homicidios dolosos y asesinatos consumados (14,3%). En Castilla-La Mancha también crecieron los homicidios y asesinatos (112,5%) y los robos con violencia e intimidación (5,7%). Y Castilla y León padeció un deterioro de los robos con fuerza (subieron un 8%) aunque, en general, la criminalidad descendió en esta comunidad, al igual que en Andalucía y Aragón, según los datos centralizados por Interior a partir de información de Policía Nacional, Guardia Civil, Ertzaintza, Mossos d´Esquadra y Policía Foral de Navarra.

Más delitos en las comunidades más ricas

El empeoramiento de la seguridad está siendo más intenso en las regiones del Norte. Además del aumento de los robos en domicilios, Asturias y Cantabria también sufrieron el año pasado un deterioro en otros campos del crimen. En concreto, el Principado sufrió más robos con violencia e intimidación (30%) y más hurtos (11,4%). Y en Cantabria crecieron los robos con violencia e intimidación (29,7%), los robos con fuerza (11,7%), la sustracción de vehículos a motor (6,4%) y los hurtos (11,7%).

Ni siquiera el triángulo que forman La Rioja, País Vasco y Navarra, la zona de España que mejor está resistiendo las consecuencias de la crisis y que tradicionalmente ha registrado unas tasas de delincuencia inferiores a la media, está escapándose del avance del delito. Las tres comunidades están recortando la distancia con los parámetros del resto del territorio nacional.

Así, en el País Vasco, los robos con violencia e intimidación aumentaron un 33,7%, y los hurtos otro 4,8%. Por su parte, en Navarra, los robos con violencia e intimidación crecieron un 82,9%, los robos en domicilios, un 35,5%, y los hurtos, un 8,8%. Por último, La Rioja experimentó un incremento de los robos en domicilios del 92% y mayor número de robos con violencia e intimidación (8%), más delitos por tráfico de drogas (11,3%) y más hurtos (10,1%).

Los delitos se mantienen en las zonas urbanas

En las tres comunidades con mayor concentración de habitantes y, por tanto, perfiles sociológicos más urbanos, la criminalidad creció en líneas generales, pero no de forma tan espectacular como las autonomías menos pobladas. La delincuencia violenta subió en Cataluña un 10,2% y los robos en domicilios, un 9,7%, pero el resto de delitos descendió. En la Comunidad de Madrid se incrementaron la delincuencia violenta un 12,4% y los robos con fuerza en domicilios un 27,1%, pero las otras tipologías también bajaron. Finalmente, en la Comunidad Valenciana se incrementaron significativamente los robos en casas (33,7%), pero otras formas de delincuencia se mantuvieron o incluso bajaron.

Es llamativa también la diferente forma en que se ha comportado el crimen durante el último año en las dos ciudades autónomas. Mientras que en Melilla se redujeron  casi todos los tipos de delito contabilizados por la estadística oficial de Interior (cayeron los robos con fuerza, la sustracción de vehículos a motor, el tráfico de drogas y los delitos y faltas), en Ceuta empeoró la seguridad en casi todos sus aspectos (se incrementaron los robos con fuerza en domicilios, las sustracciones de vehículos a motor, los hurtos y también los delitos y faltas).

En el conjunto nacional, además del aumento del 25% en los robos con fuerza en viviendas, el año pasado se produjo también un incremento del 7% en los casos de delincuencia violenta y del 0,4% en los hurtos. Descendieron los delitos y faltas (-0,7%), los homicidios dolosos y asesinatos consumados (-5,7%), la sustracción de vehículos a motor (-7,8%), el tráfico de drogas (-4,7%) y los delitos de daños (-3,1%).

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