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Así se analizará la caligrafía de Luis Bárcenas
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EL TRABAJO CON FOTOCOPIAS DIFICULTA EL TRABAJO DE LOS PERITOS CALÍGRAFOS

Así se analizará la caligrafía de Luis Bárcenas

Cada vez que escribimos nos retratamos. Incluso si anotamos nombres y números yermos en un documento de contabilidad trasladamos al papel nuestra firma invisible, que un

Foto: Así se analizará la caligrafía de Luis Bárcenas
Así se analizará la caligrafía de Luis Bárcenas

Cada vez que escribimos nos retratamos. Incluso si anotamos nombres y números yermos en un documento de contabilidad trasladamos al papel nuestra firma invisible, que un perito calígrafo sabrá descifrar a partir del ángulo con el que se plieguen nuestros sietes y la virulencia con que estampemos los puntos de la i. 

Nadie, aseguran estos expertos, es capaz de escribir sin dejar en sus trazos los rasgos de su identidad, y por lo tanto no hay documento que resista el análisis. Ni siquiera aquel de cuya autenticidad depende que nos encontremos ante un inaudito complot al Gobierno o ante el mayor caso de corrupción de la historia de la democracia.

La verificación de los llamados papeles de Bárcenas, que la Policía Judicial requisó al diario El País y que obran en poder de la Fiscalía Anticorrupción, no seguirá un esquema distinto al de cualquier otro caso. Su caligrafía se contrastará en primer lugar con la denominada prueba de escritura, un documento de trabajo pericial que el propio Luis Bárcenas redactó esta semana en su comparecencia ante el fiscal Antonio Romero. Se trata de "varios papeles, como mínimo un par de folios, en los que la persona escribe hasta que se suelta y afloran los rasgos característicos de su letra", explica Damián Giménez, perito calígrafo y grafólogo. En ellos redacta "un poco de todo", tanto algunas de las oraciones y que contiene el documento original como texto al azar, ya que "lo determinante no son las frases o las palabras concretas, sino los grafemas", es decir, letras y números.  

El análisis comienza encerrándose con uno y otro documento y analizando en primer lugar sus rasgos grafométricos, relacionados con el tamaño de la letras. En esta grafometría, que normalmente se estudia con la ayuda de un microscopio óptico, reside también la noción de proporción, una de las cualidades "infalsificables" de nuestra caligrafía, según Giménez. "Podemos variar el tamaño de las letras con facilidad, pero aun así conservan las proporciones características entre sí, ya que es algo que nuestro cerebro controla inconscientemente", puntualiza.

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Tras el análisis grafométrico se emprende el grafomórfico, que analiza la forma de nuestra caligrafía con la ayuda, entre otros recursos, de diferentes tipos de luces. Presión, pulso, separación, dirección del trazo... Hablamos de un repertorio de cerca de 300 rasgos, explica Giménez, lo suficientemente amplio como para resistir hasta el intento de falsificación del impostor más mañoso. "El que escribe es capaz de fijarse en algunos de sus gestos y cambiarlos, pero no en todos a la vez. De hecho, cuando alguien intenta cambiar algunos de ellos descuida otros, que de este modo resultan aún más claros al perito".

El problema reprográfico

Todo esto en condiciones ideales, que lógicamente no tienen por qué ser las más frecuentes. Las fotocopias son el gran enemigo de los peritos calígrafos, que en muchos casos –empezando por los papeles de Bárcenas, fotocopia de unos manuscritos en paradero desconocido–, tienen que trabajar sin acceso a los originales. Y eso es un problema. Galia Blanco, periodista y perito calígrafo en Galiano y Vicetto, señala que aunque "hay información que se pierde, una fotocopia puede analizarse con garantías", pero advierte de que se trata entonces de un peritaje menos fiable.

La razón es contundente. "La fotocopia puede estar manipulada", por lo que el trabajo sobre ella solo tiene sentido, según Blanco, "si se trata de un documento indubitado, si un notario puede certificar y certifica que el manuscrito original es idéntico a la fotocopia". En ese caso se analiza y se emite un informe, aunque "sus conclusiones se supeditan a que exista el original y que sea, en efecto, idéntico a la copia examinada".

Así, Blanco puntualiza que el trabajo pericial no consiste simplemente en "comparar la letra de un documento A y un documento B, sino en verificar íntegramente que el documento A ha sido escrito por el mismo puño que escribió el documento B". Cuando trabaja con la fotocopia de un documento en lugar de su original, explica, debe estar "acreditado judicialmente" que no ha sido adulterada, algo que solo es posible accediendo al original. 

El trabajo con fotocopias también plantea un conflicto particularmente acuciante en los papeles de Bárcenas, que según algunos podrían haberse escrito de una sentada y no a lo largo de los años. La técnica científica que tendría que dar respuesta al enigma –la documentoscopia, el estudio de los materiales físicos del original, como la celulosa del papel o la composición de la tinta– no es una opción cuando hablamos, como es el caso, de una reproducción.

Así, serán los peritos calígrafos quienes tengan que trazar la cronología del documento además de su autenticidad, un trabajo en el que su disciplina  es menos solvente. "No se puede saber a partir de la letra si un original se ha hecho en una fecha exacta", señala Miguel Pérez Villoria, perito calígrafo y grafólogo en Grafopericial, aunque precisa que sí podrían saber si se ha escrito a lo largo de un lapso prolongado de tiempo. "Lo raro sería que la letra de una persona no evolucionase a lo largo de 20 años o que en ese tiempo no cambiase varias veces de útil de escritura", explica.

"Persistente, instintivo y rencoroso"

Según Villoria algunos de los rasgos más característicos de la letra atribuida a Bárcenas son "el gran tamaño de las jambas de la ge y la jota" y la inclinación de la caligrafía, "especialmente en la pe y la y, que son muy angulosas". Aunque las letras se ven muy empastadas, Villoria también anticipa que seguramente se escribieron "ejerciendo más presión de lo habitual".

Estos rasgos delatan a una persona "instintiva, quizá también rencorosa", según Pérez Villoria, que goza posiblemente de un carácter independiente. Son conclusiones a las que lleva el análisis grafológico del texto –distinto del caligráfico–, que pretende reconstruir la personalidad del escribiente y aventurar algunos de los rasgos de su identidad. En este caso, aventura Villoria, también orgullo, vanidad y la tendencia a cumplir primero con las necesidades primarias.

Cada vez que escribimos nos retratamos. Incluso si anotamos nombres y números yermos en un documento de contabilidad trasladamos al papel nuestra firma invisible, que un perito calígrafo sabrá descifrar a partir del ángulo con el que se plieguen nuestros sietes y la virulencia con que estampemos los puntos de la i.