La Generalitat admite que contempla ofertas alternativas a la del fondo libio
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LA OPOSICIÓN PIDE LA COMPARECENCIA DE CARLOS FABRA

La Generalitat admite que contempla ofertas alternativas a la del fondo libio

La Generalitat valenciana reconoce que contempla otras ofertas de compra del aeropuerto de Castellón, además de la del misterioso fondo de inversión hispano-libio que ya habría

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La Generalitat admite que contempla ofertas alternativas a la del fondo libio

Un portavoz de la Consejería de Economía de la Comunidad Valenciana aseguró ayer que las conversaciones para la venta del aeródromo a los presuntos inversores libios continúan y que, si aún no han revelado la identidad de los interesados, es únicamente por las cláusulas de confidencialidad que se han incluido en las conversaciones. No obstante, el portavoz admitió que en estos momentos contemplan otras posibilidades de venta alternativas por si fracasan las conversaciones con el supuesto fondo libio.

De hecho, la ausencia de avances ha provocado que el propio presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, anunciara la semana pasada durante su visita a Fitur que el plazo del presunto fondo hispano-libio para confirmar su interés por el aeropuerto termina el próximo 28 de febrero. La Generalitat dará por cancelada la operación si no se formaliza la venta antes de ese día. El propio Gobierno autonómico ha solicitado un aval a su interlocutor libio antes de continuar con las negociaciones, ante las dudas sobre su solvencia, pero las autoridades valencianas aún no han obtenido ninguna respuesta.

Anuncio de Fabra 

El interés de un fondo hispano-libio por la infraestructura fue anunciado por Carlos Fabra, actual presidente del Aeropuerto de Castellón (Aerocas) y expresidente de la Diputación provincial, el pasado 9 de enero. Según Fabra, máximo artífice de esta ruinosa dotación pública, el fondo norteafricano habría presentado una propuesta de adquisición por 200 millones de euros que incluía la transformación del aeropuerto en una plataforma para el transporte aéreo de mercancías. La noticia fue posteriormente confirmada por los actuales dirigentes de la Diputación y por la propia Generalitat, aunque la cifra de la oferta fue rebajada a 87,5 millones de euros, una cantidad muy inferior a los 155 millones de euros que las instituciones valencianas han invertido hasta la fecha en su construcción.

La Generalitat quiere deshacerse de la infraestructura para terminar con la sangría económica que supone su mero mantenimiento, pese a estar completamente cerrada. Según manifestó Fabra, el fondo hispano-libio era el mejor posicionado para hacerse con la instalación. Sin embargo, según ha podido saber este diario, el presunto fondo de inversión-libio sólo sería un periodista libio sin recursos suficientes para hacer frente a la millonaria compra que se puso en contacto con Aerocas esperando encontrar luego socios capitalistas que respaldaran su oferta. Esos socios, explican las fuentes consultadas en Trípoli, no han aparecido, y es casi imposible que lo hagan por la crítica situación en la que se encuentra el sector privado libio, tras 40 años de dictadura de Muanmar Gadafi y la cruenta guerra civil que sufrió el país en 2011. El interesado ni siquiera estaría en condiciones de reunir el dinero del aval que ha solicitado la Generalitat para continuar con las conversaciones.

Pleno monográfico

La Diputación de Castellón celebró precisamente ayer un Pleno monográfico para tratar la situación de la infraestructura, convertida en símbolo del despilfarro autonómico por la acumulación de fallos técnicos y económicos que arrastra su gestión desde que arrancó el proyecto en los años 90. A pesar del importante gasto que ha supuesto el aeródromo para las arcas valencianas, ningún avión ha podido aterrizar aún en su pista por la falta de la licencia de vuelo obligatoria para poder operar en España.

El portavoz socialista en la Diputación de Castellón y secretario provincial del PSPV-PSOE, Francesc Colomer, reclamó ayer a Aerocas y a la Generalitat que aporten información sobre las negociaciones con el supuesto fondo inversor hispano-libio. “La noticia sobre la verdadera identidad del presunto inversor libio es una pieza más del puzle surrealista que lleva siendo en la última década el aeropuerto de Castellón, que nos ha llevado a un punto de desprestigio que no nos merecemos los castellonenses”, declara Colomer. “Es la penúltima parida que ocurre en uno de los paradigmas de la España de los excesos”, afirma el representante socialista.

En opinión de Colomer, el propio Carlos Fabra debería comparecer en la Diputación “para aclarar todas las dudas que rodean al aeropuerto”. “Sin embargo”, termina, “prefirió no asistir al Pleno monográfico que celebramos ayer”.

En términos similares se pronuncia Josep Maria Pañella, diputado en las Cortes Valencianas por Castellón de Compromís. Pañella solicitó ayer la comparecencia de Carlos Fabra en la cámara regional por su condición de presidente de Aerocas, tras conocer la información publicada por este diario. “Si no fuera una noticia del aeropuerto de Castellón me sorprendería, pero es que ya no me sorprende nada sobre este proyecto. Es la corroboración de algo que todos pensábamos, algo que no tenía sentido”, considera Pañella. “Esperamos que haga reflexionar al propio presidente de la Generalitat, Alberto Fabra. Están poniendo a Castellón en el mapa de la risa mundial”, afirma el diputado autonómico de Compromís. “La situación en este momento es absurda. Es una burla a todos los valencianos. Y da la sensación de que la Generalitat no sabe cómo salir de este entuerto”, concluye .

Según Pañella, que ha visitado recientemente las instalaciones del aeropuerto, situado a 40 kilómetros al norte de la capital provincial, toda su superficie se encuentra invadida en la actualidad por una plaga de conejos. Los roedores habrían aprovechado la protección del vallado que rodea toda la superficie del aeródromo para reproducirse masivamente. La plaga se desató hace un año y tras varios meses pudo ser controlada. Pero los conejos han vuelto a brotar. Según Pañella, hay una treintena de madrigueras junto a la misma puerta de entrada.

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