DOÑA ELENA PASA A OCUPAR SITIO ENTRE LAS AUTORIDADES DEL ESTADO

El Rey limita a los Príncipes de Asturias la presidencia del Día de la Fiesta Nacional

El desfile más corto y austero de la democracia (menos de una hora) ha servido en el Día de la Fiesta Nacional para ver más nutridas

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El Rey limita a los Príncipes de Asturias la presidencia del Día de la Fiesta Nacional
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    El desfile más corto y austero de la democracia (menos de una hora) ha servido en el Día de la Fiesta Nacional para ver más nutridas que nunca las tribunas de autoridades e invitados (Gobierno casi en pleno y casi todos los presidentes autonómicos), el fin de los abucheos  al jefe del Ejecutivo y la aplicación práctica del nuevo protocolo de la Casa Real. La Infanta Doña Elena pasa de la presidencia de los actos solemnes a la zona de los altos cargos, ayer al lado del jefe de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba. Su Majestad el Rey volvió a pasar revista a las tropas a pie, no tuvo que utilizar vehículo como el pasado año, y aguantó sin sentarse todo el acto.

    Los ahorros que el Ministerio de Defensa ha hecho en esta edición de la Fiesta Nacional este año se dejaron sentir en el desfile. Apenas 2.600 militares, casi todos a pie menos los veteranos, sin vehículos blindados, cazas ni helicópteros. Lo justo para que estuvieran representados los tres Ejércitos, la Guardia Civil y la UME; con unidades mixtas, sin artillería y la caballería sin carros. Según los organizadores el acto en sí costó 900.000 euros, menos de la mitad que en 2012.

    Hubo menos militares, menos miembros de la Familia Real (la Infanta Doña Elena lleva meses fuera de todo acto oficial), pero más ministros y presidentes de Autonomías que nunca. En tiempos de Zapatero faltaban siempre 5 o 6 miembros del Gobierno, ahora sólo se ausentó el ministro de Economía, Luis de Guindos, de viaje oficial en Japón en misión de defensa del euro. Mariano Rajoy siguió su primer desfile como jefe del Ejecutivo en posición de firme, muy serio y pendiente de todo. Además de Don Juan Carlos y el Príncipe de Asturias, sólo el director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, estuvo más erguido que él mientras duró el acto.

    El ambiente entre el público cambió con respecto a las últimas ediciones. No hubo abucheos ni gritos para pedir la dimisión del presidente del Gobierno como cuando estaba Zapatero, sólo aplausos al Rey cuando se anunciaba su llegada y su marcha, igual que cuando los aviones de la patrulla Águila dibujaron en el nublado cielo de Madrid los colores de la bandera. También se guardó un riguroso silencio en el homenaje a los caídos.

    Entre los presidentes autonómicos, faltaron los de partidos nacionalistas, como es habitual en los actos del Día de la Fiesta Nacional. Los del PP estuvieron todos menos el de Baleares y Cantabria por presidir a su vez y a la misma hora actos similares en sus respectivas capitales de Autonomía. Sí acudieron el jefe del ejecutivo autonómico de Canarias, Paulino Rivero, de CC; y la presidenta de Navarra, Yolanda Barcina, de UPN. Se ‘estrenaron’ el popular Ignacio González y el socialista Javier Fernández (Asturias).

    Pero la novedad principal en la tribuna de autoridades fue la presencia de Doña Elena. Llegó la primera, diez minutos antes de que empezara el acto. El nuevo protocolo la colocó en el primer puesto de la segunda grada, al lado de la tribuna presidencia. Hasta allí se subió Alfredo Pérez Rubalcaba y se encontró la sorpresa de que le habían colocado como jefe de la oposición al lado de la Infanta, con la que departió sonriente. Una vez terminado el acto, Doña Elena abandonó su sitio, saludó a ministros y altos cargos, y se reunió con el resto de la Familia Real, en un corrillo en el que estaba Rajoy.

    Rubalcaba no paró de hablar, y accionar con las manos, durante todos los momentos menos solemnes del acto. El receptor de sus palabras era el portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Alfonso Alonso, a quien tenía al lado y con quien a ratos parecía discutir. Hace un año con quien no paró de conversar fue con Mariano Rajoy. Si ha habido cambios en el Ejecutivo, también en la Familia Real. Don Juan Carlos ha dejado claro que a efectos institucionales y de protocolo la Familia Real se circunscribe a Sus Majestades y los Príncipes de Asturias.

     

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