ARGÜELLES RENEGOCIA TAMBIÉN LOS 27 AIRBUS 400M

Defensa ahorra 3.000 millones al retrasar tres años la compra de 15 Eurofighter

El Gobierno aprobó este verano un crédito extraordinario de 1.783 millones de euros para pagar deudas atrasadas con la industria de Defensa y, "con el contador

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Defensa ahorra 3.000 millones al retrasar tres años la compra de 15 Eurofighter

El Gobierno aprobó este verano un crédito extraordinario de 1.783 millones de euros para pagar deudas atrasadas con la industria de Defensa y, "con el contador a cero", negocia aplazamientos y recortes sobre las compras comprometidas. El Ministerio ya ha pactado con Eurofigther, fabricante del caza de combate europeo, retrasar tres años la entrega de los 15 aviones (a unos 200 millones la unidad) que tenía que recibir entre 2012 y 2014 el Ejército del Aire. "Un éxito rotundo porque ha habido que negociar con tres países socios y hemos conseguido unas buenas condiciones", según ha explicado a El Confidencial el secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles.

El ministerio se replantea todas las compras y compromisos de gasto en lo que Argüelles llama "la guerra contra el déficit" ordenada por Rajoy e imprescindible ante la falta de fondos. El objetivo es "salvar el bache" de la recesión económica para continuar después con las inversiones imprescindibles para garantizar la operatividad de los Ejércitos a medio plazo.

El secretario de Estado de Defensa renegocia también con Airbus Military el compromiso de compra de 27 aviones de transporte A400M (que se monta en Sevilla) suscrito por el anterior Ejecutivo hace menos de dos años, ya en plena crisis económica, como segundo paso en el exterior para lograr nuevos ahorros a las arcas públicas. Como en el caso del caza de combate europeo, que ya está en servicio en el Ejército del Aire, no se cuestiona su necesidad para reemplazar a los viejos Hércules C-130, sino que se plantea que sus entregas sean retrasadas y espaciadas con el fin de no incrementar el déficit.

"Estamos empezando las negociaciones; por supuesto que no podemos prescindir del programa, pero hay que estudiar también con el estado mayor cuántos A400M necesitamos, a cuántos podemos renunciar y cuándo serán imprescindibles. Y siempre se puede dosificar la recepción", insiste Argüelles.

La suma de deudas y compromisos firmes de compra del Estado con las empresas de Defensa hasta 2025 alcanza en cifras redondas los 30.000 millones de euros. Los llamados programas especiales de modernización de las Fuerzas Armadas se han convertido desde hace años en una losa para las arcas públicas que el Gobierno se ve obligado a retrasar, reconducir o renunciar, sobre todo porque en los próximos años es imposible que pueda hacer frente a los pagos correspondientes.

En el caso de los Eurofigther, fabricados por un consorcio de empresas europeas con preponderancia alemana pero también compañías británicas, italianas y españolas, la solución ha sido radical. La empresa ha exigido el pago de los atrasos que se debían desde hace dos años por aviones ya entregados (1.171 millones de euros) y una vez abonados, después de las consiguientes conversaciones, el Ministerio de Defensa ha logrado que se aplacen las entregas previstas, cinco cazas por año, entre este ejercicio y 2014.

Para 2015 en el Gobierno esperan que haya vuelto el crecimiento económico y que las arcas públicas estén en condiciones de hacer frente a esa compra. El Eurofigther, en cuyo proyecto participa España desde el arranque en 1994 (con Gobierno socialista), es la garantía del Ejército del Aire para tener superioridad aérea en la Península y asegurar la defensa del territorio nacional ante posibles amenazas exteriores. Pero su alta tecnología y el hecho de que sea un caza de "consumo europeo" dispara su coste hasta un mínimo de 200 millones de euros en términos de "repercusión de déficit, una cifra muy orientativa, según aclara Argüelles.

El secretario de Estado también renegocia estos días el resto de los programas de modernización y en los mismos términos. En el caso de la empresa nacional Navantia estudia asumir más retrasos en la construcción de fragatas y Buque de Acción Marítima con la participación de otros países en el proyecto. "Hay que revisar todos los planes y compromisos hasta pasar el bache de esta recesión económica, asegurar la operatividad de las Fuerzas Armadas pese a la austeridad aplicadad y procurar después reactivar los programas", insiste Argüelles.

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