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La prima de riesgo del Rocío
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LA CRISIS ACABA CON LOS MICROCRÉDITOS PARA LOS ROMEROS

La prima de riesgo del Rocío

¿Qué tiene que ver la crisis del sistema financiero con el Rocío? Pues posiblemente mucho, al margen de que la prima de riesgo ande desbocada por

Foto: La prima de riesgo del Rocío
La prima de riesgo del Rocío

¿Qué tiene que ver la crisis del sistema financiero con el Rocío? Pues posiblemente mucho, al margen de que la prima de riesgo ande desbocada por los pinares del Coto. Antes de la crisis, las cajas de ahorro recibían peticiones de microcréditos, de 2.000 o 3.000 euros, para ir al Rocío. Así, usted podía ver salir a romeros a caballo con su hermandad y el papel del préstamo bajo el sombrero… Lo importante era llegar a la Aldea o aparentar que uno puede seguir costeándose un caballo, según la opinión de cada cual.

Las cajas ya no están para dar créditos de alto riesgo, y el Rocío puede serlo en ocasiones. Tanto es así que en algunas provincias se ha dado el caso de que ha habido jinetes que han tenido que esperar a su hermandad fuera del casco urbano, con su caballo. Cuando la gente ya no podía verlos, se incorporaban a la comitiva y evitaban así que alguien, sobre todo si era director de una sucursal, se preguntara cómo se puede ir a caballo con tanto pasivo.

El Rocío que culmina este fin de semana lleva sobre sí la sombra de la crisis. Hay un intento por tapar la idea de una feria de las vanidades, un empeño que empezó en Sevilla. Durante la pasada Feria de Abril, las casetas oficiales pugnaron por dar una imagen de sobriedad. El alcalde hispalense, Juan Ignacio Zoido, repitió mil veces que en la caseta oficial del Ayuntamiento no se celebrarían recepciones. Nada de políticos con la copa en la mano sonriéndole a la gente. El ciudadano común no está para esas cosas. Lo mismo hicieron algunas instituciones, con la excepción de los sindicatos. El proletariado suele ver en la fiesta un asueto bien ganado y la celebración va unida a la camaradería.

Orden de austeridad

En el Rocío hay orden general, en clave confidencial, de que nadie haga alardes. Se ha transmitido entre la clase política y entre importantes empresarios, que este año van a bajar un poco el perfil de su fiesta.  Para colmo, el control del movimiento rociero lo tiene este año el PP a través de la delegada del Gobierno, Carmen Crespo, que posee un acusado aire marcial. Y en la Junta, quien más conocimiento tiene de todo lo que rodea a la Blanca Paloma es Diego Valderas, un comunista de la comarca de Almonte que parece alérgico al polvo del camino.

Los que gustan de hacer recuentos hablan ya de que este año el Rocío va a tener un 20% de romeros. Y aquellos que suelen subirse a la espadaña de la ermita hablan ya de 800.000 romeros, muy lejos del millón que durante años fue la cifra habitual de los contables de la religiosidad popular.

Sea como fuere, la crisis financiera se ha llevado por delante al jinete acreditado por la Caja de Ahorros de su pueblo o capital. Los caballos corren solos por la marisma con cara de hipoteca y la equitación se ha convertido en oficio minoritario. Muchos son los llamados, pocos los elegidos y algunos andan buscando por los pinares a la prima de riesgo.

¿Qué tiene que ver la crisis del sistema financiero con el Rocío? Pues posiblemente mucho, al margen de que la prima de riesgo ande desbocada por los pinares del Coto. Antes de la crisis, las cajas de ahorro recibían peticiones de microcréditos, de 2.000 o 3.000 euros, para ir al Rocío. Así, usted podía ver salir a romeros a caballo con su hermandad y el papel del préstamo bajo el sombrero… Lo importante era llegar a la Aldea o aparentar que uno puede seguir costeándose un caballo, según la opinión de cada cual.