LA COMUNIDAD AHORRARÁ 3,3 MILLONES DE EUROS

Aguirre ‘da la puntilla’ a la Warner: cierra el tren que lleva al parque

A 29 kilómetros al sur de Madrid está San Martín de la Vega, el municipio que desde el año 2002 acoge el Parque Warner. Esta ubicación

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Aguirre ‘da la puntilla’ a la Warner: cierra el tren que lleva al parque
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    A 29 kilómetros al sur de Madrid está San Martín de la Vega, el municipio que desde el año 2002 acoge el Parque Warner. Esta ubicación plantea una pregunta inmediata a sus visitantes: ¿Cómo llegamos? Un interrogante que ya no incluye entre las alternativas de transporte al tren. La Comunidad de Madrid ha anunciado que, a partir del 4 de abril, el ramal C-3a de Cercanías que une Pinto con el parque de ocio y San Martín de la Vega no volverá a circular.

    La clausura definitiva de la línea llega después de la suspensión del servicio durante el invierno, ante su evidente infrautilización: tenía una media de 190 viajeros diarios, frente al medio millón que usan la red de Cercanías en su conjunto. Su cierre, en plena crisis, supondrá además un ahorro de 3,3 millones de euros anuales para las arcas públicas.

    Desde la Warner han declinado hacer ninguna declaración a El Confidencial debido a que se encuentran todavía valorando la decisión adoptada por la Comunidad. No obstante, por el momento en su página web siguen incluyendo el tren como una de las opciones para llegar al Parque.

    La línea, que fue inaugurada un mes antes que abriera sus puertas el parque temático, costó 85 millones de euros. El objetivo de Alberto Ruíz Gallardón, que entonces todavía estaba al frente de la Comunidad, era ofrecer un medio de transporte a los futuros visitantes del Parque Warner al tiempo que una alternativa al vehículo privado a los habitantes del municipio. Sin embargo, las reducidas cifras de visitantes que acumula la Warner propiciaron que el tren haya sido un proyecto fallido.

    Parque Warner, ¿un negocio rentable?

    El Parque Warner nació con la ambición de convertirse en uno de los motores económicos y turísticos de Madrid. El proyecto pretendía en sus orígenes erigirse como un gran resort con centros comerciales, zonas residenciales, parque acuático y campos de golf. Lejos de cumplir con las expectativas iniciales ha generado enormes pérdidas a la región madrileña.

    Ideado para discutir el liderazgo a Port Aventura y recibir cerca de 3 millones de visitas anuales, el parque vio rápidamente reducidas sus expectativas a poco más de un millón.

    Antes de que Gallardón colocara la primera piedra del recinto la Comunidad había comprado por 8 millones de euros el solar de 150 hectáreas donde se construyó la Warner, una inversión a la hay que sumarle los 28 millones que costó la ampliación de carriles de la carretera M-506 a lo largo de 8 kilómetros.

    No obstante, la participación pública en el proyecto no acaba aquí. En 2004, ante los problemas de la gestora Six Flags, la Comunidad compró el parque, repartiéndose el accionariado de la siguiente manera: 43,6% para el Ejecutivo; 21,8% para la caja pública regional Caja Madrid; 13% para la inmobiliaria Fadesa, 4,3% para NH Hoteles; 4,3% para El Corte Inglés; 4% para Warner Bros y un 9% repartido entre otras cinco constructoras. El Ejecutivo madrileño fue el principal impulsor del parque y el que colaboró en gran medida en la financiación del proyecto (160 millones de euros de dinero público), con la intención de abandonar esta sociedad vendiéndola con plusvalías cuando el parque estuviera consolidado, como había sucedido con otros parques del mundo.

    Víctimas de la burbuja inmobiliaria

    Esperanza Aguirre llegó a la presidencia de la Comunidad con la intención de recuperar al menos parte de la inversión realizada, sin embargo la crisis del ladrillo impidió a la Comunidad ejecutar como tenía previstos sus planes.

    Madrid fue víctima de la mayor quiebra inmobiliaria de España, la protagonizada por Fadesa en 2008. Dos años antes la Comunidad había vendido al grupo inmobiliario su parte del parque por 26 millones y, además, consiguió que Fadesa tuviera el derecho a construir en los terrenos anexos al parque, operación que permitiría a la Comunidad ingresar dinero gracias a las plusvalías del terreno. Unos ingresos que nunca llegaron.

    El segundo intento de la Comunidad por amortiguar la inversión realizada en la Warner pasaba porque la Universidad de California aceptase dar uso a los terrenos colindantes al parque. Este proyecto que en 2010, parecía que iba a llegar a buen puerto volvió a quedarse en nada. Actualmente es Parques Reunidos quien gestiona el Parque Warner, del que la Comunidad parece haberse despedido definitivamente.

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