EL YERNO DEL REY LLEVA YA MÁS DE 17 HORAS DECLARANDO EN LOS JUZGADOS DE PALMA

El juez se desespera con las evasivas de Urdangarín: "Para esto no hubiera venido"

"No sé"; "no lo recuerdo"; "no me consta"; "eso pregúnteselo al administrador"... Las continuas evasivas de Iñaki Urdangarín, que sigue a estas horas declarando en los juzgados

Foto: El juez se desespera con las evasivas de Urdangarín: Para esto no hubiera venido
El juez se desespera con las evasivas de Urdangarín: "Para esto no hubiera venido"

"No sé"; "no lo recuerdo"; "no me consta"; "eso pregúnteselo al administrador"... Las continuas evasivas de Iñaki Urdangarín, que sigue a estas horas declarando en los juzgados de Palma, han hecho perder la paciencia al juez José Castro, quien, harto de la estrategia escapista del yerno del Rey, ha llegado a recriminarle su actitud: "Para decir esto es mejor que no hubiera venido".

Tras 17 horas de interrogatorio a manos de Castro, el duque de Palma se somete ahora a las preguntas de los fiscales anticorrupción, Pedro Horrach y Joan Carrau. La intención del juez es poner fin hoy mismo a la declaración de Urdangarín, aunque ésta se prolongue hasta altas horas de la madrugada. Pero parece una misión casi imposible, porque tras los fiscales llegará el turno de la acusación particular que ejerce el Gobierno balear; a continuación el de la acusación popular, personada a través del sindicato Manos Limpias; luego los abogados de los demás imputados en la causa, y por último el defensor del duque, Mario Pascual Vives.

Al igual que hizo durante la maratoniana jornada de ayer, Urdangarín está tratando hoy de exculparse a sí mismo -y a su esposa, la infanta Cristina de Borbón- sin más argumentos que sus lagunas de memoria, trasladando todo el peso de la responsabilidad del entramado delictivo urdido en torno al Instituto Nóos sobre los hombros de su antiguo socio, Diego Torres. Pero Castro le ha dejado muy claro que sus respuestas, poco o nada convincentes, no le dejan otra salida que citarle a declarar de nuevo en fechas próximas. El calvario judicial del duque de Palma, pues, parece que no ha hecho más que empezar.

Ante la insistencia del juez por conocer qué papel jugó en la creación y gestión del entramado de sociedades empleado para desviar los fondos captados por el Instituto Nóos, Urdangarín ha vuelto a responsabilizar a Torres del diseño de la operación de ingeniería fiscal que permitió ocultar en el extranjero los beneficios millonarios obtenidos por la entidad "sin ánimo de lucro", según han explicado fuentes jurídicas a El Confidencial.

El yerno de Don Juan Carlos, a quien su condición de imputado le da derecho a esquivar las preguntas incómodas e incluso a no decir la verdad, ha seguido descargando toda la responsabilidad sobre los hechos delictivos que se le atribuyen -entre ellos malversación y fraude fiscal- en su antiguo número dos y ex administrador del Instituto Nóos, pese a que era él quien presidía la entidad. Y cuando se han consumido ya más de 17 horas de declaración -entre ayer y hoy domingo-, no parece que Urdangarín vaya a cambiar de estrategia.

Sacudirse la responsabilidad

Ayer, Urdangarín no llegó a citar a Torres por su nombre. Pero tanto Castro como su abogado defensor, Mario Pascual Vives, además de los dos fiscales anticorrupción y los letrados de la acusación popular y de los demás imputados, entendieron perfectamente que el duque de Palma trataba de sacudirse la responsabilidad de encima y cargarla sobre los hombros de quien fuera vicepresidente del Instituto Nóos.

Cuando el juez le preguntó por el desvío de fondos, primero al entramado de sociedades satélite del Instituto Nóos y más tarde a paraísos fiscales, Urdangarín respondió: "Pregúnteselo al administrador; yo no tomaba esas decisiones porque no era el encargado de la gestión". Castro volvió a preguntar: "¿Se refiere usted al señor Torres?". Y el imputado dijo entonces: "Si el administrador era él, entonces es él quien debería responder".

Urdangarín explicó sin muchos rodeos que él sólo se encargaba de conseguir contactos en instituciones públicas y empresas privadas para dar a conocer los proyectos "sin ánimo de lucro" del Instituto Nóos. Pero que una vez que sus interlocutores -entre los que citó al ex presidente valenciano Francisco Camps y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá- daban el visto bueno a un proyecto, era Torres quien se hacía cargo de la administración y gestión.

Además de exculparse a sí mismo, el duque de Palma también trató ayer de poner a salvo a la Familia Real. Durante su declaración inicial de la mañana, Urdangarín reconoció primero que su suegro le pidió en 2006 que se desvinculara de sus negocios privados. Y más tarde, como estaba prácticamente cantado, exoneró por completo a su esposa de cualquier responsabilidad en la toma de decisiones del Instituto Nóos, asegurando que la Infanta ejercía un mero "papel testimonial".

Hoy, sin embargo, Urdangarín deberá emplearse más a fondo para convencer al juez y a la acusación popular, que ejerce el sindicato Manos Limpias, de que la hija menor del Rey también era ajena a la estrategia de la inmobiliaria Aizoon S. L., de la que es propietaria al 50% con su marido, y a la que se desviaron al menos 750.000 euros de los fondos captados por el Instituto Nóos. La abogada de Manos Limpias, Virginia López-Negrete, intentará acorralar al duque de Palma para demostrar que su esposa conocía presuntamente el origen y el destino de ese dinero.

En coche y a pie

Urdangarín llegó y se marchó ayer de los juzgados a bordo de un Opel Zafira azulado, el mismo que la infanta Cristina condujo la víspera desde el aeropuerto hasta el palacio de Marivent. Pero recorrió a pie los escasos 30 metros que separan el exterior del edificio -donde le aguardaba el utilitario- de la entrada de acceso, flanqueada por policías y periodistas. Pese a que por "estrictas razones de seguridad" el duque de Palma estaba autorizado a alcanzar el interior del recinto en su vehículo, optó finalmente por caminar.

Su llegada fue coreada por los cientos de personas, en su mayoría jóvenes, que habían tomado las calles adyacentes desde primera hora de la mañana. Convocados por la organización independentista Maulets, los Joves d'Esquerra Unida (Jóvenes de Izquierda Unida), Unidad Cívica por la República y la asamblea de estudiantes de la Universidad de Baleares, los congregados irrumpieron en gritos contra la monaquía y la corrupción. "Juan Carlos, si lo sabías ¿por qué te callas?", rezaba una de las pancartas. Otra se preguntaba: "La justicia no es igual para todos. ¿Dónde está la Infanta?". Y otra más proclamaba con sarcasmo, junto a la efigie del Rey: "Nóos llena de orgullo y satisfacción...".

Urdangarín recorrió los 30 metros de la rampa que conduce a los juzgados con pasos firmes pero cortos, muy erguido y solemne, pero con el nerviosismo visiblemente reflejado en su rostro. Cuando apenas le separaban cinco metros de su destino final, el duque de Palma cambió de rumbo y se dirigió a las decenas de periodistas y cámaras de televisión que aguardaban en el patio, separados del yerno del Rey por un enjambre de vallas y bajo la atenta mirada de los agentes del Cuerpo Nacional de Policía que custodiaban el edificio y sus alrededores.

Con voz ligeramente aflautada, y sin admitir preguntas, Urdangarín soltó entonces de carrerilla: "Comparezco hoy para demostrar mi inocencia, mi honor y mi actividad profesional (sic). Durante estos años he ejercido mis responsabilidades y he tomado decisiones de manera correcta y con total transparencia. Mi intención en el día de hoy es aclarar la verdad de los hechos. Estoy convencido de que la declaración de hoy contribuirá a demostrarlo. Muchísimas gracias a todos por su atención".

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