Juan Cotino, el "amigo del alma" de Camps que hizo el trabajo sucio a Rajoy
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JUNTO CON TRILLO, ACORRALÓ AL 'EXPRESIDENT'

Juan Cotino, el "amigo del alma" de Camps que hizo el trabajo sucio a Rajoy

Lo nombró presidente de las Cortes valencianas porque era el hombre de su máxima confianza. Francisco Camps sentó a su derecha más próxima a Juan Cotino para

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Juan Cotino, el "amigo del alma" de Camps que hizo el trabajo sucio a Rajoy

Lo nombró presidente de las Cortes valencianas porque era el hombre de su máxima confianza. Francisco Camps sentó a su derecha más próxima a Juan Cotino para enfrentarse a la que sabía que iba a ser su legislatura más dura, tanto en el terreno judicial como en el político. El ‘expresident’  conocía que su colaborador (además de amigo íntimo) aspiraba a ocupar un lugar de responsabilidad una vez que Mariano Rajoy ganase las elecciones, y colocándolo a su lado le daría visibilidad de cara a confeccionar el próximo gobierno nacional.

Pero Camps no contó con que el juez José Flors lo llamaría a declarar por el caso ‘de los trajes’ en plena batalla electoral y, puestos a elegir entre Camps y Rajoy, Cotino acataría lo que dijese el líder nacional para ganarse puntos de cara al futuro. De hecho, fuentes valencianas aseguran que desde hace algunos meses, Cotino había incrementado los viajes discretos a Madrid sin que Camps supiera nada. 

Ha sido la traición que más ha dolido a Camps: la de su amigo del alma Juan Cotino, con quien montó el núcleo duro de su último gobierno para hacerse fuerte ante la adversidad; con quien compartía una fe acérrima; con quien pasó horas y horas hablando de la vida y de Valencia; a quien confió todo... Rajoy, que no da puntada sin hilo, supo mover bien sus fichas. Por eso elligió a Cotino para que acompañase a Federico Trillo en las horas cruciales en las que Camps debía decidir su futuro. Quería acorralar a Camps con su propia gente, y que fuera su círculo más íntimo quien no lo dejase salir hasta que no admitiese por escrito que era culpable en el caso ‘de los trajes’.

Pero Camps siempre defendió que él pagaba los suyos, y Cotino lo creía. Admitir que había mentido ante los ciudadanos no era lo que más importaba en esos momentos: lo que estaba en juego era la próxima presidencia del gobierno de Mariano Rajoy, y a Cotino tampoco le gustaba la idea de ver sentado al ‘president’ en el banquillo de los acusados rodeado de una nube de cámaras y focos. A él tampoco le beneficiaba.   

Pagar la multa con todas sus consecuencias era peor que dimitir. Así se lo recordó su mujer minutos después de que Ricardo Costa se negase a aceptar asumir su culpabilidad en el procedimiento de los trajes y Camps insistiera en su inocencia. Mariano Rajoy solo le dio dos caminos: “O la deshonra o la renuncia”. Descartado asumir su culpa, ahí estuvo su amigo del alma, Juan Cotino, en el palacio presidencial, para terminar de convencer a Camps y abrirle la puerta hacia la única salida que le quedaba: dimitir.

Tras la renuncia, Rajoy agradeció el trabajo de sus dos enviados especiales. Sacado Camps del terreno de juego tras la jugada de su número dos, todos en Valencia saben que el protagonismo de Cotino se ha reforzado en el seno del partido, además de conferirle un nivel de representatividad institucional que encaja a la perfección con la del dirigente popular. Aunque el caso Gürtel en Valencia no ha hecho más que empezar, el caso ‘de los trajes’ ha sido suficiente para que el ya ‘expresident’ de la Comunidad Valenciana compruebe en sus propias carnes que Génova, con su círculo más cercano como cómplice, le ha ganado la partida.

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