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Zapatero blinda a sus colaboradores más próximos antes de dejar el poder
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BERNARDINO LEÓN, AÍDO U OCAÑA SE FUGAN DEL GOBIERNO ANTE EL FIN DE CICLO SOCIALISTA

Zapatero blinda a sus colaboradores más próximos antes de dejar el poder

La sensación de fin de ciclo se ha instalado en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, donde en las últimas semanas se vive un éxodo

Foto: Zapatero blinda a sus colaboradores más próximos antes de dejar el poder
Zapatero blinda a sus colaboradores más próximos antes de dejar el poder

La sensación de fin de ciclo se ha instalado en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, donde en las últimas semanas se vive un éxodo de altos cargos en busca de nuevos puestos donde recolocarse ante la previsible llegada del PP. El último caso conocido es el de Bibiana Aído, que cambia el Ejecutivo por un despacho en ONU Mujeres, pero antes que ella han dejado el barco Bernardino León, Carlos Ocaña, el jefe de Gabinete de Francisco Caamaño o el director general de Cooperación Autonómica. Con el Gobierno como trampolín, todos ellos han encontrado suculentos destinos tanto en el sector público como en el privado.

Zapatero afronta esta semana su último debate del estado de la Nación con la incertidumbre de si conseguirá agotar la legislatura, o deberá adelantar las elecciones generales, como le reclama el Partido Popular. Mientras, Alfredo Pérez Rubalcaba se esfuerza en levantar la moral de la tropa socialista para afrontar los próximos comicios. Pero para muchos miembros del Gobierno, la suerte parece echada. Por ello, con la ayuda del propio presidente, quien ha blindado a algunos de sus peones más próximos, estos días se multiplican las salidas del Ejecutivo con destino a diversas instituciones nacionales e internacionales. 

Así, Zapatero ha conseguido que Bernardino León, uno de sus asesores más cercanos y todavía secretario general de la Presidencia, sea previsiblemente nombrado enviado especial de la Unión Europea para la ribera sur del Mediterráneo. Algo así como el hombre de Bruselas en la primavera árabe. El líder socialista llamó a León a la Moncloa en 2008 para reforzar su proyección internacional, después de que ejerciera como número dos de Miguel Ángel Moratinos en Exteriores. Aunque es discutible que haya logrado aumentar el peso de Zapatero en el exterior, el presidente ha premiado su trabajo con un cargo de relevancia internacional. Algo que no ha logrado en el caso de Moratinos y su fallida candidatura a la dirección de la FAO.

Otra figura que ha encontrado refugio fuera de España es Bibiana Aído. La ex ministra de Igualdad, reconvertida en secretaria de Estado, anunció el sábado su marcha a ONU Mujeres como asesora especial de la directora, Michele Bachelet. De esta forma, Zapatero facilita una salida prestigiosa a uno de sus fichajes más criticados, emblema de su agenda política previa al estallido de la crisis económica. La salida de Aído certifica también la muerte del proyecto de renovación generacional que esbozó el presidente, así como su apuesta por la paridad y la juventud en su Gabinete. 

No obstante, los cambios llevados a cabo en el seno de las instituciones nacionales son incluso más relevantes, ya que representan el legado de Zapatero en organismos económicos y de regulación. Carlos Ocaña, ex secretario de Estado de Hacienda, dejó su cargo este mes para convertirse en director general de Funcas, la Fundación de las Cajas de Ahorro. Precisamente, Alberto Lafuente, presidente de Correos y Telégrafos y un buen amigo de Ocaña, fue elgido para dirigir la Comisión Nacional de la Energía. Lafuente se había convertido en el Mr. Postman de Zapatero tras acreditar su pedigrí socialista en la Fundación Alternativas, y ahora quedará al frente del regulador energético. 

Baile de nombres en la Administración

De igual modo, el ex secretario de Estado de Telecomunicaciones, Bernardo Lorenzo, dio el salto en abril desde el ministerio controlado por Miguel Sebastián a la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones. Y hace solo una semana, José Luis Rodríguez Álvarez, ex jefe de Gabinete del ministro de Justicia, tomó posesión como director de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). Rodríguez Álvarez es un claro ejemplo de fontanero ligado a Francisco Caamaño desde 2004, primero en la Secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes y luego en en Justicia. Además, ejerció como director general de Coordinación Jurídica en el Ministerio de Presidencia. 

Por otra parte, en la Dirección General de Cooperación Autonómica se ha producido la huida de Enrique Ojeda, destinado como nuevo embajador en El Salvador, y el aterrizaje de Pilar Ventura, ex consejera de Ciencia, Tecnología y Universidad del Gobierno de Aragón, donde el PP ha expulsado al PSOE del poder. Un baile de nombres en las diferentes capas de la Administración que, muy probablemente, continuará en los próximos meses.

Y es que las figuras socialistas, como Leire Pajín, se preparan para lo que puede ser el inverno de la oposición. La ministra de Sanidad ha prescindido de su escaño en el Senado para liderar las listas de su partido al Congreso por la provincia de Alicante. Así, Pajín continuará en política como diputada, algo que también podrá hacer José Blanco, quien parece haber dado un paso atrás al dejar la dirección de la campaña electoral del PSOE, pero que seguirá en el Parlamento por la circunscripción de Lugo. Para otros tantos, todavía queda la esperanza de aparecer en el BOE, como el veterano Juan Carlos Rodríguez Ibarra, a quien Zapatero ha desingnado recientemente miembro del Consejo de Estado.

La sensación de fin de ciclo se ha instalado en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, donde en las últimas semanas se vive un éxodo de altos cargos en busca de nuevos puestos donde recolocarse ante la previsible llegada del PP. El último caso conocido es el de Bibiana Aído, que cambia el Ejecutivo por un despacho en ONU Mujeres, pero antes que ella han dejado el barco Bernardino León, Carlos Ocaña, el jefe de Gabinete de Francisco Caamaño o el director general de Cooperación Autonómica. Con el Gobierno como trampolín, todos ellos han encontrado suculentos destinos tanto en el sector público como en el privado.

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