SEGÚN DENUNCIA UN GUARDIA CIVIL

Intxaurrondo acumula denuncias por posible fraude y robos a etarras

Un guardia civil destinado en el cuartel de Intxaurrondo ha denunciado verbalmente y por escrito ante sus mandos de la Comandancia de Guipúzcoa y ante el

Foto: Intxaurrondo acumula denuncias por posible fraude y robos a etarras
Intxaurrondo acumula denuncias por posible fraude y robos a etarras

Un guardia civil destinado en el cuartel de Intxaurrondo ha denunciado verbalmente y por escrito ante sus mandos de la Comandancia de Guipúzcoa y ante el Ministerio del Interior una lista de delitos cometidos presuntamente por cinco miembros de la Benemérita dedicados a la lucha antiterrorista. Entre las denuncias presentadas hay una fechada el 11 de marzo de 2010 a la atención de Alfredo Pérez Rubalcaba. En este escrito, el guardia civil asegura que existe “cobro irregular de dietas y de otros beneficios económicos relacionados con la Comandancia de Guipúzcoa por parte del Sgto. J.G.U. y utilización de los fondos reservados y de la remuneración de las fuentes para fines irregulares”.

Según fuentes de la Comandancia de Guipúzcoa consultadas por El Confidencial, hay agentes de la Benemérita que todos los meses cobran distintas cantidades en concepto de dietas “pese a que no han salido del cuartel”. En cuanto a la remuneración de las fuentes, se trataría al menos del sargento J.G.U., que, según la acusación, se queda con dinero destinado al pago de informantes.

Cuando un agente capta a un confidente, lo da de alta en los archivos de la Dirección General de la Guardia Civil, que autoriza los pagos en función de la información que suministra el colaborador. Según fuentes conocedoras del caso, el procedimiento sería el siguiente: el agente envía una información atribuida a un confidente, solicita el dinero y se lo queda “porque la información ha sido elaborada gracias a otra fuente distinta, de las que no cobran, pero él la atribuye a un confidente remunerado, al que ningún mando de la Guardia Civil va a ir a preguntarle si le han entregado el dinero”.

El mismo agente también se embolsa, presuntamente, dinero de gastos de su unidad inexistentes, pero que él justifica mediante facturas falsas. Las distintas irregularidades de índole económica no quedan ahí. Uno de los escritos presentados refleja que otro guardia, el sargento J.S.R., el mismo que facilitaba datos de otros guardias a ETA a través del diario Gara, roba en los registros en domicilios de etarras o de sus familiares: “J.S.R. coincide desde hace años en los registros que se realizan con motivo de las detenciones de miembros de ETA y que luego los familiares de ETA denuncian públicamente en los medios de comunicación social la sustracción de dinero de sus domicilios”. Además, algunos agentes se habrían quedado con material incautado en una operación contra ETA, como “bicicletas y remolques”.

En un escrito entregado al coronel jefe de la Comandancia de Guipúzcoa, el denunciante asegura que todos los mandos están al tanto de infinidad de irregularidades y pone en conocimiento del Ministerio del Interior que los cinco denunciados -un capitán, dos sargentos, un cabo y un guardia (las graduaciones actuales pueden ser diferentes por los ascensos)- “usan los vehículos oficiales para llevar a sus esposas al trabajo, los hijos al colegio, a la familia de rebajas, a disfrutar de fines de semana en Salamanca, alguno también a pasear a alguna amiga que conoce en su día libre por la noche”.

Permisividad de los altos mandos

Las denuncias inciden en la pasividad de los jefes del cuartel ante estas conductas. Fuentes de la lucha antiterrorista han revelado a El Confidencial que los mandos han sido tradicionalmente permisivos con este tipo de conductas y no han vigilado excesivamente todas estas irregularidades o posibles delitos “debido a la presión a la que están sometidos los guardias civiles de Intxaurrondo, que se juegan la vida a diario y que tantos éxitos han logrado contra ETA”. 

Entre los agentes denunciados hay tres que, según refleja uno de los escritos presentados,  “estuvieron en la época de actuación de los GAL y uno de ellos estuvo presente en el calabozo cuando FALLECIÓ, por un ataque al corazón, la miembro de ETA Miren Gurutze Yanci el 24 de septiembre de 1993 en Tres Cantos (Madrid)”. El entonces ministro del Interior, José Luis Corcuera, tuvo que dar explicaciones tras el fallecimiento de la etarra detenida que, según la autopsia, murió a causa de una insuficiencia cardiorrespiratoria.

El denunciante también informa de un suceso protagonizado por uno de los denunciados, J.G.U., que “mantuvo una discusión con su hija, salieron al pasillo de la planta 3, del bloque 205 de su acuartelamiento, allí la esposa del sargento llamó a los timbres de las puertas de los vecinos para pedir ayuda y la frase de su esposa fue que le quiten el arma a mi marido (Sgto. J.G.U.), que quiere matar a mi hija”.

Un juzgado militar investigó todos estos hechos en un mismo caso y lo sobreseyó, según fuentes oficiales. El denunciante acudió a la justicia ordinaria, que consideró que el caso es competencia de los tribunales militares, decisión que está recurrida por la acusación, informa la Oficina de Relaciones Informativas y Sociales de la Guardia Civil. Ni el denunciante ni los demandados han contestado a las llamadas de El Confidencial.

 

Ver entregas anteriores:

- Un guardia civil denuncia a otro por pasar datos personales de varios agentes a ETA

España
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