EL SNS APLICA UN PROTOCOLO PARA AMPLIAR LA SEGURIDAD DEL CENTRO

'Código 15' en el hospital: "Ingresa la presidenta"

Son muchos los mandamases que tratan sus dolencias en el Sistema Nacional de Salud. Si Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, se sometió a una operación

Foto: 'Código 15' en el hospital: Ingresa la presidenta
'Código 15' en el hospital: "Ingresa la presidenta"

Son muchos los mandamases que tratan sus dolencias en el Sistema Nacional de Salud. Si Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, se sometió a una operación de cáncer de mama en el hospital Clínico de San Carlos, Alfredo Pérez Rubalcaba ha elegido el Gregorio Marañón para practicarse una biopsia que días después se le complicó, y le ha hecho permanecer ingresado durante unos días. Hace unos meses, fue la entonces vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, la que era intervenida de urgencia en el hospital Doce de Octubre. También Josep Antoni Duran i Lleida eligió un público, el Hospital de Barcelona, para extirparse un nódulo hace tres años.

En cuanto alguna personalidad pública pone un pie en un hospital público, se activa un protocolo de actuación a seguir para controlar la seguridad, tanto del paciente vip como de sus compañeros de planta. Un portavoz del Hospital La Paz de Madrid explica a El Confidencial que el hospital siempre se rige por una misma estrategia “que no puedo desvelar precisamente para proteger a los usuarios del sistema”. Y aunque aseguran que todos son tratados como cualquier otro usuario, los políticos y personalidades públicas disfrutan de unos “privilegios” que no llegan al ciudadano de a pie precisamente para proteger su seguridad. El ‘Código 15’ que se aplica en el Hospital Gregorio Marañón para tratar con este tipo de pacientes se traduce en cambiar nombre y apellidos por un número, “para que nadie, incluso los trabajadores del propio hospital, sepan dónde está ni qué le pasa”.

Los pacientes que se incluyen en el ‘Código 15’ son recibidos por el gerente del Hospital, el Jefe de la Unidad que vaya a tratar su caso y los médicos que van a tratarlo. “También se hace necesario hace uso de determinados recursos como habitaciones contiguas o salas de espera que, si no se acompañan de una buena comunicación interna con el resto de pacientes y familiares, puede generar roces y tensiones con todos ellos”, asegura Iñigo Lapetra, director de comunicación del Consejo General de Enfermería de España. Las enfermeras mejor preparadas de la planta se ponen a su servicio, el personal de limpieza pasa cada cinco minutos por su pasillo y son operados por los mejores médicos del centro.

La presión no la sufren sólo las personalidades. Los pacientes que comparten hospital con la personalidad o el político en cuestión no tienen que enfrentarse sólo a su patología o al dispositivo de seguridad, sino a la presión mediática. Por lo que respecta a los profesionales, tratan de trabajar con total normalidad e inhibirse de cualquier situación que pueda causar injerencias a su asistencia como las medidas de seguridad, las cámaras en la puerta o la presión mediática. Lapetra es consciente de que cuando un político con un cargo muy relevante llega a un hospital se produce “cierta revolución” en el hospital. Sea cual sea. Por un lado, la seguridad “obliga a poner en marcha un dispositivo que altera la normal actividad asistencial y la vida diaria de los pacientes”. En el caso del Gregorio Marañón, se decreta inmediatamente el “código 15”, un sistema por el cual ningún trabajador puede entrar en el registro ni ver a los pacientes nuevos.

Vecinos de planta

Lapetra asegura que cuando las cosas se explican y se razonan la experiencia es que los pacientes de las habitaciones contiguas entienden y aceptan "como algo inevitable, ya que además de la seguridad del político los dispositivos aseguran también la suya". Aunque el personal que ha tratado a los pacientes vip aseguran que no suelen “exigir demasiado” y el trato recibido es más que aceptable. Aseguran que hay quien hace gala de su condición “de” para imponer sus reglas. Jaime de Marichalar, quien tras sufrir el ictus que le provocó una hemiplejia fue trasladado en la unidad de neurología del Hospital Gregorio Marañón, se atrevió a desautorizar el trabajo de alguna enfermera que no era “de su agrado”. Varias trabajadoras que inmediatamente fueron retiradas de su servicio.

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