ABUCHEOS CONTRA EL PRESIDENTE DEL GOBIERNO

La 'brigada antizapatero' se cuela un año más en el desfile de la Fiesta Nacional

La brigada antizapatero acudió fiel a su cita del 12 de octubre. Un año más, el presidente del Gobierno tuvo que escuchar gritos de "¡Zapatero, dimisión!"

Foto: La 'brigada antizapatero' se cuela un año más en el desfile de la Fiesta Nacional
La 'brigada antizapatero' se cuela un año más en el desfile de la Fiesta Nacional

La brigada antizapatero acudió fiel a su cita del 12 de octubre. Un año más, el presidente del Gobierno tuvo que escuchar gritos de "¡Zapatero, dimisión!" o "¡Fuera, fuera, fuera!" durante la celebración de la Fiesta Nacional. Se cumplió lo que el líder socialista llegó a tildar de "rito", aunque, este año, con más fuerza si cabe. Ataviados con banderas de España, bufandas con símbolos preconstitucionales y ruidosos silbatos, decenas de ciudadanos se situaron estratégicamente cerca de las tribunas de autoridades, en la plaza de Lima, junto al estadio Santiago Bernabeu, para abuchear a su presidente y aplaudir a las Fuerzas Armadas.

 

Zapatero, consciente de la bronca que le esperaba, no se dejó ver por el público. Llegó por la parte posterior de la tribuna, y esperó para recibir al Rey. Pronto, los aplausos con los que fue saludado el monarca se convirtieron en pitos y abucheos contra el líder socialista. "¡Zapatero, embustero; dimisión, dimisión…!" bramaban desde jóvenes que flirtean con la ultraderecha, a jubilados que defienden la memoria del franquismo. También admiradores del general José Millán-Astray, votantes descreídos que ya sólo dicen confiar en Esperanza Aguirre, y padres de familia que, además de disfrutar de la exhibición castrense con sus hijos, expresan su hartazgo con el jefe del Ejecutivo.

 

Para el portavoz de Defensa del PSOE en el Congreso, Jesús Cuadrado, se trata de "grupos radicales de extrema derecha" organizados. "Lo que más nos preocupa es que se pueda dar la imagen de que quien protagoniza la Fiesta Nacional es la extrema derecha", aseguró. Juventudes Socialistas, en cambio, responsabiliza a Nuevas Generaciones de convocar a sus miembros para abuchear a Zapatero. No obstante, no se puede hablar de una maniobra programada por una organización en concreto, sino de un encuentro de ciudadanos de diverso origen que saben que, desde hace años, la Fiesta Nacional es una buena oportunidad para arremeter contra el presiente y lograr espacio en los medios de comunicación.

 

Los abucheos no respetaron ni tan siquiera el homenaje a los caídos, y se reactivaban cada vez que decaía el espectáculo militar. Estos momentos de espera servían también para hacer recuento de los motivos por los que estos ciudadanos se reúnen para silbar a Zapatero el día del la Hispanidad. "Ha dividido a España", "es un criminal por el aborto", "está dejando la economía peor que Felipe González", "se ríen de nosotros en el extranjero, desde los moros al Gorila", "la Chacón quiere cambiarle el gorro a los legionarios y quitar el tricornio a la Guardia Civil", "hay que ver lo que nos obliga a hacer Zapatero, pero es que nos dan tortas todos los días"… Argumentos a los que se añadía algún comentario humorístico: "¡Cuidado con las carteras, que está por aquí el señor José Bono!".

 

Sin la bandera de Venezuela

 

Pero el público mayoritario que se desplegó por el Paseo de la Castellana no acudió por motivaciones políticas, sino a presenciar el desfile de 3.000 soldados, vehículos blindados, aviones de combate, helicópteros y paracaidistas cayendo del cielo portando la bandera nacional. Como cada año, los más vitoreados, la Guardia Civil y, sobre todo, la Legión. También recibieron aplausos las banderas de las ex colonias, aunque faltaba una con respecto a lo previsto: la de Venezuela, según la embajada de este país, por una repentina "indisposición" de su abanderado.   

 

En la tribuna de autoridades, destacó la presencia, tachada de electoralista por sus socios, del president José Montilla, junto a otros 10 presidentes autonómicos. Por su parte, los Reyes estuvieron acompañados por los Príncipes, la infanta Elena y los Duques de Palma. Pasadas las doce del mediodía, don Juan Carlos abandonaba el Paseo de la Castellana entre aplausos, y, pocos minutos después, volvían a estallar los abucheos contra todos los coches oficiales que ponían rumbo hacia el Palacio Real, no fuera que en uno de ellos se escapara el presidente del Gobierno. "¡Zapatero, vete con tu abuelo!", se escuchó.

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