CASI TODA EUROPA COBRA UN CANON SANITARIO

El Gobierno no se aclara con el copago: ¿Terminaremos pagando por ir al médico?

¿Recuerdan cuando la vicepresidenta económica, Elena Salgado, desmintió públicamente a su número dos, Carlos Ocaña, después de que éste abriera la puerta a la congelación

Foto: El Gobierno no se aclara con el copago: ¿Terminaremos pagando por ir al médico?
El Gobierno no se aclara con el copago: ¿Terminaremos pagando por ir al médico?

¿Recuerdan cuando la vicepresidenta económica, Elena Salgado, desmintió públicamente a su número dos, Carlos Ocaña, después de que éste abriera la puerta a la congelación del salario de los funcionarios? Hoy ese recorte es una realidad. Y la historia ha vuelto a repetirse. El mismo Secretario de Estado ha asegurado que el copago “es un debate recurrente, pero no se ha incluido en el paquete de reformas porque para recortar el coste sanitario ya se han tomado otras medidas”. Y lo ha hecho días después de que la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, confesara que su departamento "está estudiando" establecer el "copago" de los servicios sanitarios por parte de los ciudadanos ¿acabará siendo el copago una realidad como el recorte salarial de los empleados públicos? El globo sonda está lanzado y la pregunta en el aire: ¿Terminaremos pagando por ir al médico?

 

Basta con mirar alrededor para ver que España es, junto con Reino Unido, uno de los pocos países de Europa donde ir al médico es -si no se tienen en cuenta los impuestos indirectos- “gratis”. El panorama, en este sentido, no es nada alentador. Empecemos por los vecinos más próximos, los portugueses: allí se pagan 2,20 euros por consulta médica y hasta 8 por acudir a las urgencias de un centro de salud o un hospital. Si miramos al norte, en Francia y Bélgica el ciudadano hace frente a todos los pagos sanitarios y el Estado le devuelve, a posteriori, hasta un 80% del coste total. Si la parada la hacemos en Alemania comprobamos que allí lo que se abona es la primera consulta del trimestre, cuesta unos 10 euros y viene a ser como una especie de bonoconsulta –pagada la primera, uno puede acudir cuantas veces quiera gratis durante esos tres meses-. En el caso de los países nórdicos, en Suecia y Noruega el contribuyente tirita por algo más que por el frío. Allí se pagan las cifras más altas por ir al médico de familia o al especialista, nada más y nada menos que 20 euros contantes y sonantes. Unos cuantos kilómetros más allá, en Irlanda, la consulta es gratuita para la población con menos recursos económicos. En este país existe una multa económica que se paga cuando se acude a urgencias sin indicación del facultativo y por cuenta propia: 25 euros la visita. Ya en aguas del Mediterráneo, Italia es otro de los países que también castiga la urgencia. Si se demuestra que no es justificada, obliga a abonar a los italianos 25 euros. En caso contrario, gratuidad total. Allí, la consulta que se paga es la del especialista, 20 euros cada una.

 

Para el Catedrático de Economía Rafael Pampillón, Italia podría ser el ejemplo a seguir por España. “A mí me gustaría –comenta Pampillón a este diario– llamarlo no copago, sino ticket moderador. Pagar para reducir el déficit, para evitar que vaya la gente como sucede ahora, que hay quienes echan el día en la consulta”. Si se cobrara simbólicamente por asistir al médico, Pampillón está convencido de que el número de consultas disminuiría de manera notable. Se atreve incluso a fijar un canon: “Habría que estudiarlo, analizarlo con exactitud, ver qué sucede en los casos de personas con economías muy precarias, pero vamos, yo establecería el cobro de entre 5 y 10 euros por consulta”.

 

En el caso de España, dado que la Sanidad se financia vía impuestos, cabe preguntarse: ¿Supondría el copago una rebaja fiscal para los ciudadanos? Los economistas consultados no abogan por esta posibilidad. “Sería, tal y como está la situación, poco más que un suicidio”, apunta Pampillón.

 

 “Acabemos con la trampa del copago, es re-pago”

 

Carlos Rodríguez Braun, Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid, lanza un “acabemos con la trampa del copago, es el repago, todos pagamos impuestos. ¿Qué es este camelo del copago? La propia expresión sugiere insidiosamente que los ciudadanos, si hay copago, pagaríamos una parte de la factura sanitaria, lo que no es verdad: pagamos siempre, en todos los casos, aunque si la sanidad es pública pagamos a la fuerza y no por el servicio concreto”.

           

Hay cifras que hablan por si mismas, en la actualidad los españoles van al médico un 40% más que el resto de sus vecinos europeos y el coste sanitario supera los 65.000 millones de euros anuales. Por este motivo, y viendo lo que esconden esas cifras, el Catedrático en Historia Económica de la Universidad Carlos III, Pedro Fraile, considera el copago como un avance. “Todo sistema de precios es un avance. El copago es una tasa y la sensación de coste es un avance. Muchos se fijan en él como parte recaudatoria pero lo más importante aquí es su carácter disuasorio. Precio cero, demanda infinita”, dice. En lo que difiere Fraile es en la táctica gubernamental de lanzar el globo sonda y esperar. “Intentan eliminar la incertidumbre y como no saben salir de ella lanzan el globo a ver qué pasa, una táctica que evidencia y muestra la desorientación. Antes de dar este importante paso habría que analizarlo pormenorizadamente, realizar estudios econométricos y sobre todo tener muy claro qué objetivo se persigue realmente: recaudar o reducir la demanda”, asegura.

           

La polémica propuesta, sin duda, está sobre la mesa y ningún Gobierno, de momento, se ha atrevido a dar el paso en España. La crisis ahoga las arcas públicas y a día de hoy todo es posible en materia de política económica. El futuro es incierto, tanto que nadie sabe a ciencia cierta si se acabará viendo la caja registradora o el datáfono en la mesa del médico y escuchando al enfermero decir: “Son 5 euros con 20”.

 

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