Acusan al Premio Príncipe de Asturias de estar al servicio del PSOE y de oscurantismo en sus cuentas
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POLÉMICA POR EL PREMIO A ISINBAYEVA EN VEZ DE A USAIN BOLT

Acusan al Premio Príncipe de Asturias de estar al servicio del PSOE y de oscurantismo en sus cuentas

El mundo del deporte se mostró contrariado ayer por la elección de Yelena Isinbayeva como Premio Príncipe de los Deportes 2009. “¿Por qué ella y no

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Acusan al Premio Príncipe de Asturias de estar al servicio del PSOE y de oscurantismo en sus cuentas

El mundo del deporte se mostró contrariado ayer por la elección de Yelena Isinbayeva como Premio Príncipe de los Deportes 2009. “¿Por qué ella y no Usain Bolt, que ha sido la gran estrella de las últimas temporadas?”, se preguntaban. El caso es que la polémica viene acompañando a estos premios desde hace años. ¿Cuál es su objetivo? ¿Cuáles son los criterios de elección? Detrás de estas preguntas se encuentra en un largo e inextricable entramado político y económico.

Instituciones relevantes, personalidades e integrantes de los jurados pueden presentar propuestas de candidatos a los Premios. Para ello deben acreditar méritos, máxima ejemplaridad y trascendencia internacional. No obstante, todos los años surgen contradicciones. Así, en esta edición, el jurado descartó a Usain Bolt al enterarse de que no podría asistir a la entrega. Como resultado, la saltadora de pértiga Yelena Isinbayeva recibirá el Premio Príncipe de los Deportes 2009.

La atleta rusa participará en el solemne acto presidido por el príncipe, acompañado de doña Letizia, y recibirá un cheque de 50.000 euros, además de una escultura diseñada por Joan Miró en exclusiva para la ocasión, un diploma y una insignia acreditativa. Sin quitar méritos a la rusa -que obtuvo tres nulos en Berlín-, son muchos los aficionados que consideran que no tiene parangón con los espectaculares 100 metros de Bolt. La historia se repite cada temporada, en ocasiones se da prioridad a figuras nacionales como Fernando Alonso o Rafa Nadal, en perjuicio de superdotados con más tablas como Federer.

Oscurantismo en la financiación 

El secreto mejor guardado de la Fundación principesca es la financiación que recibe de sus patronos y miembros protectores. Cada uno contribuye con su granito de arena y aporta una cantidad simbólica en función de su ‘rango’. Un empresario de clase alta asegura a este diario que él, a título particular, dona todos los años 6.000 euros para que le asignen dos butacas de patio en la gran ceremonia. Sin embargo, los mayores paganinis tienen otro tipo de intereses. 

En distintas ocasiones se ha acusado a la Fundación de complicidad con los dirigentes socialistas del Principado. Como botón de muestra, tanto Oscar Niemeyer en 1989 como Santiago Calatrava en 1999, y Norman Foster en el presente ejercicio, han sido galardonados con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes y, acto seguido, se han convertido en proyectistas de las obras faraónicas del Ejecutivo regional.

El Partido Popular ha venido criticando dichas coincidencias. El portavoz del PP Joaquín Aréstegui declaraba recientemente que la concesión a Foster podría traducirse en la adjudicación de una obra para la Isla de la Innovación, una superficie de 572.000 metros cuadrados donde se proyecta construir, además del Centro Niemeyer, un puerto deportivo con terminal de cruceros, una estación intermodal y un ambicioso bulevar con edificios emblemáticos.

Las sombras de oscurantismo sobre la Fundación alcanzaron su punto álgido cuando se designó a Avilés como sede del Museo de los Premios Príncipe. La tajante oposición de su alcalde trastocó los planes del presidente Areces, que junto con el secretario de la Fundación, Juan Luis Iglesias Prada, viajó a Río de Janeiro anunciando a bombo y platillo la construcción del museo en Avilés. A última hora se vio obligado a modificar el nombre y el proyecto quedó bautizado como El Niemeyer. Según de Lorenzo, el asunto escondía una trama de captación de votos de cara a las elecciones autonómicas y municipales, así como la utilización de la Fundación para construir 5.000 viviendas en los terrenos cercanos. Oviedo no permitió perder ni un ápice de protagonismo respecto a los Premios, pero la obra sigue adelante.

Los enfrentamientos principescos

Una vez al año se convoca una “asamblea de socios VIP” para presentar las cuentas anuales de la Fundación en el madrileño Palacio del Pardo con la asistencia del príncipe Felipe de Borbón. El asunto no trasciende a los medios. En apariencia existe unanimidad a la hora de tomar decisiones, pero en la trastienda se vive una lucha encarnizada donde se entremezclan intereses económicos y políticos. La Fundación se declara desprovista de fines lucrativos, aunque maneja decenas de millones con escasa transparencia. Entidades financieras, los ayuntamientos de Oviedo, Gijón y Avilés, y las grandes corporaciones asisten a las reuniones a puerta cerrada donde nunca trasciende lo tratado.

Uno de los motivos de enfrentamiento más maquiavélico fue con motivo de la designación de edificio para albergar la sede de la Fundación. Con motivo del 25 aniversario, Oviedo cedió el palacete de Villa Magdalena de forma transitoria, el acuerdo se prorrogó un año más. Terminado el plazo, el Ayuntamiento solicitó a la Fundación mudarse a otro edificio más modesto. Los socialistas metieron cizaña y aprovecharon la coyuntura para intentar descentralizar los Premios. Así, la alcaldesa de Gijón, la socialista  Paz Fernández Felgueroso, ofreció que se mudaran a su ciudad. Al final, el presidente les prometió dos palacios para que la sangre no llegara al río.

Se busca sustituto para Graciano García

También hay enfrentamientos por el poder. Desde 1980 el periodista Graciano García dirige la Fundación, pero ha llegado la hora de su jubilación. Los patronos aún no se han puesto de acuerdo aunque a raíz de las reacciones existen fuertes rivalidades internas. El ex rector Juan Vázquez es uno de los candidatos favoritos pero Areces no da su aprobación, según personas próximas.

El año pasado en el nombramiento del actual presidente de la Fundación, Matías Rodríguez Inciarte, hubo también pataleo por parte del sector integrado por Felipe Fernández; Manuel Menéndez, presidente de Cajastur, y Fernando Masaveu, al considerar que la entidad financiera asturiana aportaba más fondos que el Santander y, por tanto, tendría derecho a un puesto de relevancia en el sanedrín principesco.

Premio Príncipe de Asturias Yelena Isinbáyeva