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La ley del silencio impera donde se inmolaron los terroristas del 11-M
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La ley del silencio impera donde se inmolaron los terroristas del 11-M

Mónica Labrador Leganés (Madrid), 10 mar (EFE).- En el inmueble número 40 de la calle Martín Gaite de Leganés impera la ley del

Mónica Labrador Leganés (Madrid), 10 mar (EFE).- En el inmueble número 40 de la calle Martín Gaite de Leganés impera la ley del silencio. Han pasado casi cinco años pero casi nadie quiere hablar de un acto terrorista que cambió las vidas de los residentes en este bloque de viviendas y el resto de portales anexos, donde viven medio centenar de familias.

El 3 de abril de 2004 siete presuntos terroristas islamistas del 11-M se inmolaron en un apartamento del primer piso de esa finca, ubicada en un barrio residencial, Leganés Norte, con predominio de parejas jóvenes y hasta entonces anónimo.

El hecho convirtió la calle Martín Gaite en el epicentro de la actualidad, en un avispero terrorista en el que también perdió la vida el policía nacional Francisco Javier Torronteras.

Un lustro después, la mayoría de los residentes del lugar quiere obviar el pasado y prefiere evitar el tema. Cuando se les pregunta por lo sucedido aquel sábado del mes de abril de 2004, remiten directamente al presidente de la comunidad de propietarios porque si hablan sobre este asunto "se pueden enfadar los vecinos".

A pesar de que el edificio se reconstruyó casi por completo, muchos de los inquilinos de entonces sucumbieron a la presión psicológica de convivir con los fantasmas de ocho fallecidos y vendieron sus viviendas.

El propio dueño del piso donde se produjeron los hechos, Lorenzo C., un antiguo bombero de Leganés, optó por venderlo a otro particular que lo puso en alquiler.

Desde hace dos años y medio, una pareja joven habita en el piso.

Marta, su actual inquilina, asegura en declaraciones a Efe que no han tenido "reparo" en vivir en él.

"Es como vivir en cualquier otro sitio. Cuando lo alquilamos nos lo dijeron y no fue un problema para nosotros, ya que el piso se hizo completamente nuevo", explica esta joven, quien añade con rotundidad que viven "a gusto".

En la zona común del bloque de viviendas, la imagen actual en nada se parece a la que, tras la explosión, dejó un reguero de restos de cuerpos y cascotes por el jardín y la piscina.

El día en que los siete presuntos terroristas islamistas decidieron acabar con sus vidas, Miguel estaba pintando su vivienda.

Este vecino recuerda cómo "los helicópteros sobrevolaban el barrio y todas las calles estaban cercadas por la policía. Fue un día que nadie de los que vivimos aquí olvidará, pues todos pensamos que podía haber ocurrido en nuestro bloque de viviendas. Todos los habitantes de Leganés Norte fuimos, de una u otra forma, víctimas del 11-M".

Es solo un testimonio pero resume el sentimiento de las cerca de 13.500 personas que viven en esta zona, un millar de ellas extranjeras.

Tras la inmolación, la percepción de seguridad subjetiva cambió, como reconoció en su momento el entonces concejal de Seguridad Ciudadana, Antonio García Blázquez.

Y pese a que el propio Gobierno local detectó al principio "recelo" hacia los colectivos de inmigrantes, en el barrio no se han dado casos de xenofobia durante estos últimos cinco años.

Mañana, el Ayuntamiento local organizará una ofrenda floral conmemorativa en el monumento a las víctimas del 11-M y del 3-A, erigido en el barrio, junto a la estación de tren de Zarzaquemada, a apenas quinientos metros del 40 de la calle Martín Gaite. EFE mlc/jgb/cdp

Mónica Labrador Leganés (Madrid), 10 mar (EFE).- En el inmueble número 40 de la calle Martín Gaite de Leganés impera la ley del silencio. Han pasado casi cinco años pero casi nadie quiere hablar de un acto terrorista que cambió las vidas de los residentes en este bloque de viviendas y el resto de portales anexos, donde viven medio centenar de familias.