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Los huidos de Malaya
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Los huidos de Malaya

Han desaparecido del mapa como en una novela de Agatha Christie. Nadie sabe dónde están. Son tres y se encuentran en situación de busca y captura

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Los huidos de Malaya

Han desaparecido del mapa como en una novela de Agatha Christie. Nadie sabe dónde están. Son tres y se encuentran en situación de busca y captura por Malaya: el empresario Carlos Llorca, el ex teniente de alcalde Carlos Fernández y el concejal Javier Lendínez. Eran cuatro pero ahora sólo son tres. Alberto Pedronzo, el marchante de obras de arte que según los investigadores policiales era el que sacaba fuera de España las obras de arte de Roca, se entregó la semana pasada al juez Óscar Pérez. El magistrado levantó de forma provisional la orden de detención sobre el imputado, de nacionalidad uruguaya, para que se trasladara a España una vez que la defensa de Pedronzo ofreció "garantías" de que su cliente pretendía comparecer de forma voluntaria.

 

El mayor misterio es el paradero de Carlos Fernández. Desde ciertos sectores se apunta a que el ex edil se fugó a Argentina en julio de 2006. Por su parte, el informe que Udyco ha entregado a Óscar Pérez asegura que "se han agotado las diferentes líneas de investigación" que podrían aportar datos que permitiesen la localización y detención de Fernández. Sin embargo, este diario tiene constancia de que Carlos Fernández entra y sale de Marbella a su antojo. Según ha podido saber El Confidencial de fuentes de la investigación, Fernández podría haber estado este verano en Marbella en la fiesta de disfraces que Judah Binstock organizó en su mansión La Magnolia.

El informe viene del GATI (Grupo de Análisis y Tratamiento de la Información), donde J.G.C.S., un inspector adscrito a la comisaría de Marbella asegura haberle visto. Según éste, el ex edil imputado en Malaya permaneció en todo momento en el entorno familiar de los Binstock, “iba disfrazado y no se quitó el disfraz en toda la noche. Aparecía vestido con una peluca de rizos negros [la misma que utilizó en una fiesta de disfraces anterior]”. El ex edil vestía  una camisa de cachemir granate y unos pantalones rojos oscuros. Según las mismas fuentes, Carlos Fernández habría modificado parte de su rostro con retoques de cirugía estética en pómulos, blefaroplastia en ojos y rinoplastia. También habría engordado varios kilos.

Según ha podido constatar este diario, hasta el momento los investigadores del caso Malaya no han dado mucha credibilidad a  las palabras del mando J.G.C.S.,  ya que dicho inspector tiene en su haber “dos expedientes disciplinarios por dar información y  cobertura de seguridad a la discoteca Clan de Puerto Banús y dudamos de su testimonio”.

Pero que Carlos Fernández visita Marbella no es un secreto para nadie. Según su madre Francisca Gámez, en una entrevista que concedió a El Confidencial, aseguraba que “no veo a mi hijo todo lo que quisiera, pero gracias a Dios está bien. Me gustaría verlo más porque estábamos muy unidos”. Los agentes de la Udyco señalan en su informe la "dependencia emocional" de Fernández con su madre, y aseguran que desde que desapareció "ha mantenido contactos, vía telefónica y en alguna ocasión incluso personalmente, en territorio español".

Otro de los investigados en el  entorno familiar del imputado durante los últimos años ha sido Tony Fernández, hermano del fugado, quien comentó en su día que “si la gente viese más el programa de Antena 3 ‘Cambio de Imagen’, podrían tener la clave de lo que pasa con Carlos”. También siguieron de cerca al hermano pequeño cuando negoció con una televisión la aparición pública de Carlos Fernández en un programa desde Gibraltar.  

Llorca, el mayor blanqueador de la historia

Sin embargo, para la justicia española el fugado más importante de la Operación Malaya es José Manuel Carlos Llorca, sobre el que pesan dos órdenes internacionales de busca y captura. La última vez que se tuvo conocimiento de su paradero fue en Isla Margarita y posteriormente en Caracas, Venezuela, un país donde España no tiene hasta el momento tratado de extradición.

Al igual que Carlos Fernández, el prófugo Llorca también ha pasado por las manos de un cirujano plástico, se ha olvidado de las gafas, tiene más pelo y se ha quitado las bolsas de los ojos. Además de la orden de detención que pesa sobre él por el Caso Malaya, el magistrado Baltasar Garzón también emitió una orden de busca y captura contra Llorca en octubre de 2007, ya que está considerado como uno de los mayores blanqueadores de dinero de todo el mundo. Su nombre aparece como imputado en los tres procedimientos contra el fraude más importantes de los últimos años –el caso Fórum, Ballena Blanca y la operación Malaya– y está buscado por la policía de nueve países.

A pesar de ser propietario de una revista de sociedad en Marbella, este hombre apenas aparecía entre la jet set de esta localidad. Los investigadores en su día se las vieron y desearon para seguir su rastro desde Coín (Málaga) –donde tiene la mayoría de sus empresas- hasta el extranjero. Huido de la Justicia desde hace años, Llorca se ha convertido en el gran ausente de los procesos judiciales abiertos en España. Varias instrucciones judiciales le vinculan de lleno con el dinero del narcotráfico y el fraude financiero. La fiscalía de la Audiencia Nacional le coloca incluso detrás del telón accionarial de Fórum Filatélico, la sociedad de inversión intervenida en mayo de 2006 y que dejó pendientes del proceso judicial a 200.000 ahorradores.

Desde allí, los tentáculos de sus negocios pasan por la compra de terrenos en Marbella investigados en la operación Ballena Blanca y el supuesto pago de comisiones a Juan Antonio Roca, asesor urbanístico del Ayuntamiento de Marbella, ex asesor urbanístico del consistorio y actualmente en prisión, por valor de cuatro millones de euros. Sus actuaciones son investigadas por policías de Alemania, Portugal, Reino Unido, Bélgica y Andorra, entre otros países. De momento, nadie le ha encontrado.

 

Lendínez, el último fugado, podría estar en Marruecos

El último imputado en Operación Malaya, Javier Lendínez, sobre el que pesa una orden de detención del juez Óscar Pérez al no personarse el pasado día 15 a firmar en los juzgados, podría estar en Marruecos, según fuentes de la investigación. El ex edil fue visto por última vez en Tarifa. “Todo indica que podría estar en el país vecino, ya que su familia tiene buenas relaciones con personas de este país que podrían protegerle”. El prófugo podría moverse por cualquier lugar del mundo ya que ningún juez, a pesar de estar imputado por cuatro juzgados, le ha retirado el pasaporte.

Además de Óscar Pérez, otros tres juzgados de Instrucción de Marbella, concretamente el 1, el 2, y el 3, han requerido al ex concejal para que se presente ante sus titulares por presuntos delitos de convenios urbanísticos.  

Por uno de estos delitos es por el que se dio a la fuga ante la entrada inminente en prisión. Se trataba de la concesión de varias licencias por parte del Ayuntamiento a la empresa Algabamar II entre 1998 y 1999 para la construcción de 250 viviendas en unos terrenos calificados como rústicos y rústicos de control en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 1968. El  juicio se celebró el pasado 27 de octubre en el Juzgado de lo Penal número 7 de la Audiencia Provincial de Málaga y la sentencia firme se les comunicó a los imputados el 27 de noviembre.

No obstante, la mayor imputación que pesa sobre el ex edil gilista es en el ‘Caso Saqueo II’ en la Audiencia Nacional. En este proceso se enfrenta a una pena que podría oscilar entre los dos y los seis años de prisión, además de tener pendientes varias causas por delitos contra la ordenación del territorio, que le obligarían a cumplir mas de un año de prisión si se acogiese al pacto que algunos ex concejales ya han hecho con la Fiscalía.

Lendínez fue miembro del equipo de gobierno del GIL hasta que una moción de censura lo apartó del poder en agosto de 2003. Desde ese momento, se mantuvo en la oposición, votando en innumerables ocasiones en contra de los intereses de la alcaldesa Marisol Yagüe. A pesar de ello no extrañó su detención por Malaya en julio de 2007. Lendínez fue el único concejal del Ayuntamiento que participó en la ultima fiesta que Roca celebró en la Malvasía ates de Malaya, hecho que demuestra que las relaciones con el poder establecido eran excelentes.

Han desaparecido del mapa como en una novela de Agatha Christie. Nadie sabe dónde están. Son tres y se encuentran en situación de busca y captura por Malaya: el empresario Carlos Llorca, el ex teniente de alcalde Carlos Fernández y el concejal Javier Lendínez. Eran cuatro pero ahora sólo son tres. Alberto Pedronzo, el marchante de obras de arte que según los investigadores policiales era el que sacaba fuera de España las obras de arte de Roca, se entregó la semana pasada al juez Óscar Pérez. El magistrado levantó de forma provisional la orden de detención sobre el imputado, de nacionalidad uruguaya, para que se trasladara a España una vez que la defensa de Pedronzo ofreció "garantías" de que su cliente pretendía comparecer de forma voluntaria.