Losantos: "Gallardón busca demostrar con la querella que es el único dueño de la derecha"

“¿Tiene el acusado algo que declarar?”, preguntó la jueza. “Sí”, contestó Federico Jiménez Losantos, y su voz llenó la sala. “Me gustaría que esto hubiera sido

Foto: Losantos: Gallardón busca demostrar con la querella que es el único dueño de la derecha
Losantos: "Gallardón busca demostrar con la querella que es el único dueño de la derecha"

“¿Tiene el acusado algo que declarar?”, preguntó la jueza. “Sí”, contestó Federico Jiménez Losantos, y su voz llenó la sala. “Me gustaría que esto hubiera sido un juicio por injurias, pero ha sido una querella manipulada políticamente por Alberto Ruiz-Gallardón”. Así comenzó el locutor de la Cope su alegato final en el juicio que afronta por injurias al alcalde de Madrid, y que este miércoles quedó visto para sentencia con una petición de multa de 72.000 euros por parte del fiscal, y de 168.000 por parte de la acusación particular.

“He dicho la verdad de cabo a rabo y usted lo sabe perfectamente”, le espetó Losantos al abogado de Gallardón, Luis Rodríguez, provocando la intervención de la jueza Inmaculada Iglesias. El popular locutor insistió en que sus comentarios, acusando al alcalde de “obviar el 11-M”, estaban basados en una información veraz, y tildó a Gallardón de ser un “disidente permitido” en el PP. Aún más, el periodista aseguró que había necesitado expresarse de ese modo para advertir que Gallardón pretendía cambiar la línea política del PP, “porque afectaba a la legitimidad del PSOE”, en referencia a los sucedido entre el 11 y el 14 de marzo de 2004.

Y es que Losantos utilizó su última oportunidad de expresarse en el proceso para arremeter de nuevo contra el alcalde, a quien acusó de utilizar la querella para obtener “rentabilidad electoral” y “demostrar que el único dueño de la derecha es él, algo que por desgracia está cerca de conseguir”. “Lamento haber sido protagonista de un suceso donde la libertad de expresión queda maltrecha y la política sale con más poder del que legítimamente le corresponde”, concluyó. A la salida del juzgado, el locutor abundó en la idea de la manipulación de la querella, y afirmó que no cambiaría “ni una coma” de lo dicho en su programa y cuyas grabaciones se reprodujeron ante el tribunal.

El fiscal y la acusación particular aportaron 50 minutos de extractos del programa La Mañana, de modo que en la sala sonaron comentarios como “tú, Gallardón, es que te da igual que haya 200 muertos, 1.500 heridos y un golpe brutal para echar a tu partido del Gobierno, te da igual con tal de llegar al poder”, o "Gallardón respalda al Gobierno en que no se investigue el asesinato de 192 personas para cambiar el Gobierno de España, previa manipulación de la cadena SER”. Losantos escuchaba sus propias palabras, a veces ausente, pensativo, y, otras, incluso divertido con sus propias ocurrencias. “Mientras que como tú eres de Polanco, tú eres un elemento ajeno al PP, tú eres un estorbo, tú eres una calamidad, tú no eres un alcalde, tú eres un obstáculo para averiguar el 11-M”.

La letrada de Losantos, Cristina Peña, contraatacó con casi tres horas de grabaciones, dispuesta a demostrar que las opiniones de su defendido estaban basadas en la verdadera actitud política de Gallardón y que eran compartidas por otros periodistas. Su selección incluyó intervenciones de Pedro J. Ramírez, Luis Herrero, Cayetana Álvarez de Toledo e incluso José María Aznar. Aunque estas pruebas pretendían justificar que Losantos se limitaba a valorar la carrera “controvertida” del alcalde, las grabaciones sacaron a relucir otras intervenciones controvertidas del locutor referidas al tribunal que juzgó el 11-M, a las fuerzas de seguridad que participaron en esa investigación, y más frases dirigidas a Gallardón como “tú que vas a ser de Madrid, serás de una zanja, eres una vergüenza” o el sarcasmo: “No tiraré mi voto a Gallardón a las carpas del retiro, porque les puede envenenar”.

Una de las estrellas del juicio fue, sin duda, el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, citado repetidamente por Pedro J. y Losantos como ejemplo de político que, en contraposición con Gallardón, jamás habría dicho que había que olvidarse de una masacre como el 11-S. La insistencia con Giuliani fue tal, que algunos de los asistentes al juicio bromearon con llamar a declarar como testigo al político estadounidense, como ya sucedió con Esperanza Aguirre, Eduardo Zaplana, Ignacio González y Ángel Acebes la semana pasada.

La “intrahistoria” de Gallardón

En las conclusiones finales, la fiscalía aseguró que tanto la libertad de expresión como la de información tienen sus límites, y apuntó que el delito de Losantos había sido continuado, por lo que no se podía excusar en la espontaneidad de la radio. La acusación particular expuso “un paquete con 16 conductas injuriosas continuadas”, entre las que destacó las afirmaciones de que Gallardón estaba dispuesto a pasar por encima de las 192 víctimas para llegar al poder, o que había intentado manipular a las asociaciones de víctimas. Además de la multa de 168.000 euros, el abogado Luis Rodríguez reclamó el decomiso de los beneficios por publicidad que el programa de Losantos hubiera logrado utilizando el conflicto con el alcalde para aumentar la audiencia.

Pese a que Losantos se lamentó de que el juicio se hubiera convertido en un proceso político, Cristina Peña basó su defensa en lo que llamó la “intrahistoria de Gallardón”, al punto de centrar la atención en el alcalde de Madrid más que en supuestos legales que ampararan a su defendido. Así, se trató de probar que el alcalde había ido en contra del PP al reclamar que se obviara el 11-M, o al casar parejas homosexuales mientras su partido recurría esa reforma del matrimonio. Además, Peña arguyó el libro de Pedro J. Ramírez, Amarga Victoria, y un artículo de Pablo Sebastián publicado en 1995 en El Mundo, para insistir en el supuesto carácter desleal de Gallardón. La abogada recurrió incluso al debate en que Mariano Rajoy tachó a José Luis Rodríguez Zapatero de “traicionar a las víctimas de terrorismo”, para contextualizar los presuntos insultos de Losantos en “el ambiente, los usos sociales y periodísticos del momento”.

La defensa, por lo demás, apeló al carácter satírico del programa La Mañana, para explicar otros calificativos hacia el alcalde, tales como “Gallardón tiene cara de bantú cabreado”, “querellón” o “alcaldín”. Por todo ello, la letrada pidió la absolución de Losantos, quien, a su juicio, se limitó a opinar sobre una información veraz. Entonces, cuando tras más de seis horas la sesión parecía llegar a su fin, el periodista se incorporó para lanzar su contundente alegato final. Una intervención que, de acuerdo con su abogada, acometió por libre, y en la que dejó claro que sentarse en el banquillo de los acusados no va a cambiar un ápice su rutina matinal.

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