"HA SIDO UN EJERCICIO DE CARADURAS", DICE EL PERIODISTA

Zaplana, Acebes y Aguirre se lavan las manos y dejan a Losantos en la estacada

Federico Jiménez Losantos no salió ayer satisfecho del juzgado. Sus testigos estrella, Eduardo Zaplana, Ángel Acebes, Esperanza Aguirre e Ignacio González, convocados para declarar en contra

Foto: Zaplana, Acebes y Aguirre se lavan las manos y dejan a Losantos en la estacada
Zaplana, Acebes y Aguirre se lavan las manos y dejan a Losantos en la estacada

Federico Jiménez Losantos no salió ayer satisfecho del juzgado. Sus testigos estrella, Eduardo Zaplana, Ángel Acebes, Esperanza Aguirre e Ignacio González, convocados para declarar en contra de su compañero de partido, Alberto Ruiz-Gallardón, se lavaron las manos en el caso por injurias que enfrenta al alcalde de Madrid con el periodista de la Cope. Ante la desesperación de la abogada de Losantos, Cristina Peña, uno tras otro declinó testificar en contra de Gallardón, desarmando así el principal argumento de la defensa: que los calificativos de “traidor” o de “obstáculo para averiguar el 11-M” no eran injurias, sino que se ajustaban a la actitud política del alcalde.

“Ha sido un ejercicio de manipulación y caraduras”, afirmó Losantos a su salida del juzgado, visiblemente contrariado por el comportamiento de sus testigos. “Si la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la justicia, entonces los del PP deben de estar contentos”, prosiguió el periodista, que ironizó con que “nunca se había fiado de los políticos”. La defensa de Losantos había preguntado con insistencia a los dirigentes del PP si recordaban el discurso de Gallardón en el foro ABC de junio de 2006. Ninguno dio muestras de buena memoria, por lo que la letrado recurrió al titular de ABC para poner en boca de Gallardón que “el PP debía obviar el 11-M y evitar la radicalización”. “Ahora la culpa será de Zarzalejos”, exclamó Losantos en referencia a quien fuera director de ABC. “Resulta que uno no dijo lo que dijo, y los otros no oyeron lo que oyeron”, expresó Losantos con indignación.

Zaplana, durante la sesión matinal, fue el primero en sortear el interrogatorio. Aunque reivindicó la estrategia del PP de la pasada legislatura sobre el esclarecimiento del 11-M, evitó pronunciarse sobre la actitud del alcalde. Por la tarde, Acebes aseguró, ante el desencanto de Losantos, que Gallardón no había disentido “esencialmente” de la línea del partido con respecto a los atentados islamistas. El todavía secretario general de los populares también se negó a afirmar que Gallardón se hubiera alineado con las tesis del PSOE, como sostenía la defensa de Losantos. Sobre su papel de mediador, Acebes explicó que habló con ambas partes para evitar un juicio que “perjudicara al PP”, y responsabilizó al abogado de Gallardón de no haber concretado un acuerdo.

El siguiente revés a la estrategia de Losantos lo propinó Aguirre. La presidenta de la Comunidad de Madrid llegó titubeante al juzgado, lejos de su imagen decidida, pero pareció reponerse cuando dijo a la juez que le unía la amistad con Gallardón y Losantos, “aunque discrepe en muchas cosas”. Sin embargo, Aguirre pasó a escudarse en la frase “no lo recuerdo”, cuando la defensa intentó que criticara las palabras de Gallardón sobre el 11-M. “Gallardón dijo algo parecido a que el PP debía mirar al futuro”, expresó suavemente. “No estaba en contra de la línea del PP en lo de mirar al futuro”, insistió la presidenta madrileña, acabando con la paciencia de la letrada del periodista.

El último cartucho de la tarde, el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, tampoco complació al Losantos. El político popular no recordó las palabras de Gallardón acerca de “obviar el 11-M”, y excusó al alcalde apuntando que el sentido de su mensaje había sido que el PP “no entrara en el juego del Gobierno”. La defensa obligó entonces a González a leer su propia reacción crítica al discurso del alcalde, recogida por los medios de comunicación. González se colocó sus gafas, leyó pausadamente y ratificó sus palabras, pero matizando que no estaba seguro que se refirieran a Gallardón. Con este golpe final a la estrategia de Losantos se levantó la sesión, a la espera de que se reanude el juicio el próximo 4 de junio.

Pedro J. y Alcaraz, al rescate de Losantos

Sin embargo, durante la mañana, a la espera del desfile de figuras del PP, que todavía se auguraba temible para Gallardón, los periodistas Pedro J. Ramírez, Luis Herrero y José Alejandro Vara ayudaron a Losantos en su táctica para erosionar la imagen del alcalde de Madrid. Pedro J. y Herrero coincidieron en que Gallardón había actuado como un “verso suelto”, en confrontación con la línea mantenida tanto por el PP, como por las víctimas del terrorismo. Asimismo, achacaron el enfrentamiento del alcalde con Losantos a una necesidad del primero de lograr réditos electorales. Por su parte, Francisco José Alcaraz, ex presidente de la AVT, indicó que Gallardón había causado “malestar en las víctimas”, e insistió en los “interrogantes” que quedan por despejar del 11-M.

Por un momento, Losantos pareció inclinar la balanza a su favor apelando a la “justicia” para las víctimas del 11-M; e incluso su abogada puso contra las cuerdas a Gallardón, obligándole a explicar su actitud hacia las víctimas y cuestionando su lealtad al PP. El alcalde, que acudió en busca de reparación por lo que consideró “lo más grave e injurioso que había vivido”, se vio sentado con el libro de Pedro J., Amarga Victoria, abierto sobre sus piernas por la página en que describe cómo José María Aznar le acusó de haber traspasado el “Rubicón de la deslealtad”. Pero, una vez que Gallardón pasó el mal trago, la defensa de Losantos se fue desinflando y, finalmente, las cuatro figuras del PP dieron la espalda al periodista, evitando un nuevo y definitivo desgarro en las entrañas del partido.

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