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El confidente Lavandera asegura que Trashorras y su cuñado alardeaban de tener 400 kilos de explosivos y contactos con ETA
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El confidente Lavandera asegura que Trashorras y su cuñado alardeaban de tener 400 kilos de explosivos y contactos con ETA

La decimoséptima jornada del juicio del 11-M se vio marcada por las declaraciones de Francisco Javoer Lavandera, ex confidente de la Guardia Civil y testigo protegido,

Foto: El confidente Lavandera asegura que Trashorras y su cuñado alardeaban de tener 400 kilos de explosivos y contactos con ETA
El confidente Lavandera asegura que Trashorras y su cuñado alardeaban de tener 400 kilos de explosivos y contactos con ETA

La decimoséptima jornada del juicio del 11-M se vio marcada por las declaraciones de Francisco Javoer Lavandera, ex confidente de la Guardia Civil y testigo protegido, quien aseguró ayer que los acusados José Emilio Suárez Trashorras y el ex cuñado de éste, Antonio Toro, le ofrecieron en 2001 participar en la venta de explosivos varias veces y que el primero de ellos le dijo que disponía de "400 kilos de dinamita".

Lavandera explicó que conoció a Toro en el club en el que él trabajaba como portero y como adiestrador de serpientes y subrayó que en varias ocasiones le habló de explosivos y "de que podría ganar mucho dinero" con su venta, operación que, dijo, le ofreció hacer en el País Vasco.

Aseguró que Toro, quien, según el testigo, podía facilitar 1.000 kilogramos de explosivos a la semana, le dijo que tenía contactos con la organización terrorista y que en una ocasión le comentó que "ETA estaba dispuesta a pagar mucho dinero" por encontrar a alguien que montara bombas a través de teléfonos móviles, pero añadió que esta idea le pareció "ridícula".

"Toro presumía de estas cosas. Creo que fue un alarde, una chiquillada", consideró Lavandera, que, tras indicar que no cree que ETA haya tenido relación en los atentados, dijo: "no creo que sean tan tontos como para vender explosivos en un club".

Aseguró que no se tomó en serio la venta de explosivos hasta que en el verano de 2001 Toro le mostró "cartuchos sueltos de dinamita que iban atados como con una cinta de embalar estrecha" en los que vio que "ponía de Goma 2 Eco" y que los llevaba guardados en el maletero del coche.

Tras esto, continuó, se lo comunicó a la Policía Nacional pero indicó que no le "tomaron en serio para nada" y que le dijeron que "sería un minero que tiene cuatro cartuchos de dinamita", y añadió que tras la detención de Toro en 2001 a raíz de la Operación Pipol -por la que Trashorras y Toro han sido condenados por tráfico de explosivos y drogas a 10 años de cárcel- acudió a la Guardia Civil "para contar el suministro de explosivos".

Lavandera explicó que el agente Campillo fue el que acudió a hablar con él y que grabó la conversación que tuvieron en una cinta -de la que él no tuvo conocimiento hasta que apareció en los medios de comunicación-, tras lo que mantuvo otros contactos con el agente.

"200 kilos se los había encajado a ETA"

Relató también que a Trahorras lo conoció en el club, donde, según contó, acudió "de parte de Toro" y le dijo que tenía "400 kilos de explosivos" para vender, lo que comunicó al Instituto Armado, que le ordenó que indagara, y recordó que al volver a preguntar al ex minero sobre ello éste le dijo que "200 kilos se los había encajado a ETA".

No obstante, Lavandera admitió que los comentarios sobre la banda terrorista no se los comunicó a las Fuerzas de Seguridad y que sólo les informó de la venta de explosivos, y relató que en una ocasión se le acercaron dos personas que se le presentaron como policías y que le dijeron que si decía lo de ETA se atuviese a las consecuencias.

"Esto no quiere decir que ETA tuviera que ver (con los atentados)", consideró Lavandera, que señaló que tras el 11-M él pensó que ETA era la autora, "como casi todos los españoles lo pensamos".

También indicó que nunca ha visto a Trashorras y a Toro -del que dijo que parecía el cerebro y no el primero de ellos- relacionarse con personas marroquíes, excepto con el ex confidente de la Guardia Civil Rafá Zouhier, a quien manifestó haberle visto una vez en Asturias en 2001.

La decimoséptima jornada del juicio del 11-M se vio marcada por las declaraciones de Francisco Javoer Lavandera, ex confidente de la Guardia Civil y testigo protegido, quien aseguró ayer que los acusados José Emilio Suárez Trashorras y el ex cuñado de éste, Antonio Toro, le ofrecieron en 2001 participar en la venta de explosivos varias veces y que el primero de ellos le dijo que disponía de "400 kilos de dinamita".