La CNMC envía a Bruselas la operación que refuerza el oligopolio del transporte de equipajes en Aena
La compra de Siemens Logistic por parte de Vanderlande, de Grupo Toyota, ha sido remitida por Competencia a la Comisión Europea, siguiendo los pasos de la autoridad de competencia portuguesa
Sistema Automatizado de Tratamiento de Equipajes (SATE) de Barajas. (EFE)
En un comunicado, Competencia aclara que el pasado 15 de abril aprobó el reenvío de la operación Vanderlande-Siemens a Bruselas aplicando el artículo 22 del Reglamento Europeo, "uniéndose así a la solicitud iniciada por la autoridad portuguesa de competencia el 10 de abril".
Los Estados miembros disponían de 15 días desde la solicitud de reenvío de Portugal para decidir si se unen a la misma, remitida el pasado 7 de abril. Ahora, la Comisión Europea dispondrá de 10 días hábiles para decidir si acepta la solicitud de reenvío para examinar la citada operación.
La operación, según la CNMC, "afecta al mercado de sistemas de gestión de equipajes en aeropuertos". La operación combina a dos de los tres principales proveedores globales de sistemas automatizados de tratamiento de equipajes —los conocidos ICS o SATE— en un mercado caracterizado por licitaciones internacionales y especificaciones técnicas homogéneas.
En España, ese impacto se refleja con especial intensidad en la red de Aena, donde el tándem Siemens-Vanderlande concentra en torno al 88% del gasto en operación y mantenimiento de estos sistemas. Tras la integración, el sector pasaría en varios países europeos de tres a dos grandes operadores, consolidando un escenario de duopolio en una infraestructura crítica para el transporte aéreo.
Este riesgo de concentración ya había sido puesto sobre la mesa por el regulador alemán, el Bundeskartellamt, que llegó a abrir una investigación en profundidad en 2025. Sin embargo, el procedimiento no culminó: Vanderlande retiró la notificación, reestructuró la operación mediante un 'carve-out' que dejaba fuera parte del negocio alemán y cerró la adquisición apenas dos días después, en mayo de ese mismo año. Ese precedente es ahora uno de los elementos más sensibles del caso. La operación se ejecutó sin haber sido notificada en España y Portugal, pese a que posteriormente ambas autoridades han considerado que superaba los umbrales de cuota de mercado que obligaban a su control.
La notificación posterior ha reabierto el expediente y ha situado a los reguladores ante un escenario complejo: analizar 'a posteriori' una concentración ya integrada en el mercado. En este contexto, la eventual intervención de Bruselas cobra especial relevancia. No solo por la dimensión geográfica del negocio, sino por la dificultad técnica de imponer remedios eficaces desde un ámbito nacional en un sector donde los activos clave —desde el 'software' hasta la ingeniería— operan de forma centralizada a escala europea.