Los Puig negocian que la perfumería de la futura Estée Lauder tenga sede en Barcelona
Las conversaciones de la fusión se encuentran ya en su fase final y la familia catalana busca compensar la imagen de que venden a un grupo mucho mayor y que se van de Cataluña
El presidente de Puig, Marc Puig. (EFE/Enric Fontcuberta)
Los Puig negocian con Estée Lauder retener en Barcelona la sede de la división de perfumería de la nueva empresa fusionada, si las conversaciones prosperan. Así lo explican fuentes financieras conocedoras de los contactos entre ambos grupos y que siguen su evolución. Puig y Estée Lauder llevan más de un mes de conversaciones para crear un gigante del sector que pueda plantar cara al líder mundial, la multinacional francesa L'Oréal. Que la división de perfumería se quede en Barcelona es una manera de apaciguar la inquietud política que ha despertado la operación por la pérdida de poder económico que supondría la integración de Puig en el seno de la multinacional estadounidense.
Esta división facturaría casi lo mismo que la actual Puig, con lo que en términos de poder económico estaríamos hablando de un premio de consolación para Cataluña. Esta cuestión es muy sensible en el ámbito de la política catalana después de la fallida opa del BBVA sobre el Banco Sabadell. Si aquello en un momento se vivió como una victoria, perder una empresa industrial que cotiza en el Ibex 35 supondría un duro golpe.
Los Puig estuvieron la pasada semana en Nueva York en lo que se considera ya la recta final de las negociaciones. Los portavoces de Puig han declinado hacer comentarios sobre la marcha de las conversaciones. Uno de los puntos claves es que Estée Lauder optó por solicitar a un pool bancario liderado por JP Morgan para lanzar la OPA sobre Puig y poder refinanciar la actual deuda de Puig, por el cambio de control de la compañía, según publica Expansión.
En términos económicos, la suma de los negocios de perfumería no mejoraría mucho la situación actual, sino que supondría hacer tablas. Puig cerró 2025 con un volumen de negocio de 5.042 millones. La perfumería, en su caso, supone 3.646 millones, según consta en la memoria económica del grupo catalán, para una panoplia de marcas de Puig que incluye fragancias de Carolina Herrera, Jean Paul Gaultier, Nina Ricci, Rabanne, Byredo, Christian Louboutin, Dries Van Noten, L'Artisan Parfumeur, Penhaligon's, Adolfo Domínguez y Banderas, entre otras.
En esta nueva división de perfumería habría que incluir las fragancias que aportaría Estée Lauder, donde esta rama de negocio solo supone el 17%, mientras que en Puig es el 72%. Estée Lauder cuenta con marcas de fragancias como Aerin, Jo Malone, Balmain o Tom Ford, entre otras muchas. Más de 80 marcas. Racionalizar esta cartera será uno de los primeros retos de los Puig. En total factura por este concepto cerca de 2.064 millones de euros. Es decir, la suma entre las dos líneas de negocio se colocaría en 5.650 millones, ligeramente por encima del negocio con el que ya cerró Puig el pasado ejercicio.
Ambición y posibilidad
Los Puig han planteado la negociación con mucha ambición, pero otra cosa son sus posibilidades reales. Los dos grupos encajan bien en términos industriales. Son complementarios. Las líneas de maquillaje de Puig, como Charlotte Tilbury y Christian Louboutin, servirán para rejuvenecer la clientela de Estée Lauder. Pero su aportación en términos de negocio supondrá un puro complemento para un gigante como Estée Lauder. Maquillaje en Puig supone 844 millones y los productos de cuidado de la piel otros 541 millones. Ambas ramas pasarían a ser controladas por Nueva York. En términos de poder de Cataluña sería lo comido por lo servido: lo que se controlaría en Barcelona se compensaría con lo que quedaría bajo la tutela de Estados Unidos.
Los Puig empiezan a asumir que no podrán ser los primeros accionistas de Estée Lauder
A medida que avanzan las conversaciones, queda claro que los Puig no podrán ser el primer accionista, sino solo el segundo, por detrás de la familia Estée Lauder, que se divide en seis ramas. Los Estée Lauder podrían llegar a mantener el 27%, mientras que los Puig se tendrían que contentar con cerca del 20%.
Doble cotización
Otro de los objetivos de la operación, que requeriría una opa sobre Puig, que en parte se pagaría en efectivo, es que las nuevas acciones de Estée Lauder pudiesen cotizar a la vez en la bolsa española y en la Bolsa de Nueva York, según explican fuentes financieras.
En el último mes las acciones de Estée Lauder se han recuperado algo, en línea con la subida general del mercado. Llegaron a estar a 67,2 dólares, pero ahora están cotizando por encima de los 76. Esto es importante para que a Estée Lauder le salgan los números a la hora de plantear la operación de canje, que se calcula que rondará una acción del grupo norteamericano por cuatro del catalán. En todo caso, el precio que abone Estée Lauder estará muy lejos de los 24 euros a los que salió a bolsa Puig hace dos años.
Los Puig negocian con Estée Lauder retener en Barcelona la sede de la división de perfumería de la nueva empresa fusionada, si las conversaciones prosperan. Así lo explican fuentes financieras conocedoras de los contactos entre ambos grupos y que siguen su evolución. Puig y Estée Lauder llevan más de un mes de conversaciones para crear un gigante del sector que pueda plantar cara al líder mundial, la multinacional francesa L'Oréal. Que la división de perfumería se quede en Barcelona es una manera de apaciguar la inquietud política que ha despertado la operación por la pérdida de poder económico que supondría la integración de Puig en el seno de la multinacional estadounidense.