'Caza de brujas' y ataques a Alstom: las vías de agua en la estrategia de Óscar Puente
Trabajadores de Rodalies y del fabricante se rebelan contra el señalamiento del ministro. En paralelo, el Ministerio ha arrancado una campaña 'antibulos' para defender su imagen
Óscar Puente interviene en el Congreso. (Europa Press/Eduardo Parra)
En la gestión pública hay una tentación recurrente. Si algo falla, conviene señalar rápido y con firmeza. El problema aparece cuando en la explicación no hay un único culpable. El ministro Óscar Puente señaló al fabricante francés Alstom como el mayor responsable de los retrasos que han sufrido Rodalies. Algo que ha provocado malestar en la propia plantilla de la empresa pública y del fabricante.
"Se ha pasado de rosca y no vamos a sacar un comunicado, pero es indignante", explican a El Confidencial representantes de Renfe en Cataluña. Todo parte de la siguiente frase. "Elegimos Alstom porque fabrica en Cataluña los trenes que iban a venir a Rodalies. Yo lo siento, pero una explicación a la sociedad catalana por su parte sería digna de agradecer", señalaba Puente en una entrevista este lunes en El Periódico. El ministro situó al fabricante en el foco como uno de los principales responsables del mal funcionamiento de los cercanías catalanes, asegurando que, de los 70 trenes previstos, solo habrá 17 operativos a principios de 2027.
Una afirmación que estos días, dentro del sector ferroviario, se califica como "uno de los mayores bulos" y que, además, coincide con el inicio de la ofensiva del Ministerio de Transportes contra la desinformación. Algunos trabajadores de Rodalies y representantes del sector cuestionan con dureza estas declaraciones, aunque tanto Alstom como el propio Ministerio han evitado hacer valoraciones a El Confidencial.
Entre los elementos que matizan el relato del ministro aparece, por ejemplo, el corte de la línea R3 de Rodalies por obras, que habría dejado sin salida ferroviaria a la fábrica de Alstom en Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona). Esta situación obliga a trasladar los trenes por carretera mediante góndolas, introduciendo retrasos logísticos difíciles de ignorar.
Quienes cuestionan las palabras de Puente también apuntan a las dificultades operativas con Renfe, que —según estas fuentes— no estaría facilitando talleres, ni garantizando condiciones de seguridad adecuadas para los nuevos convoyes, especialmente frente a actos vandálicos. Como consecuencia, parte del proceso de montaje y pruebas se estaría trasladando a Zaragoza, lejos del entorno para el que fueron concebidos los trenes.
Además, plantean dudas sobre algunas licitaciones recientes, como la de 30 trenes de alta velocidad, cuyos requisitos técnicos podrían estar diseñados de tal forma que excluyan a determinados fabricantes, favoreciendo a otros competidores del sector, como Talgo o Hitachi Rail.
"Desmentir bulos" sobre Adamuz
En paralelo a esta controversia, el Ministerio ha reforzado su estrategia de comunicación con la puesta en marcha de una web destinada a "desmentir bulos", además de un canal de WhatsApp con más de 60 periodistas en el que únicamente el propio Ministerio puede publicar mensajes. Desde estos espacios se busca contrarrestar informaciones críticas, especialmente aquellas relacionadas con tensiones con la Guardia Civil, discrepancias técnicas o la gestión de episodios sensibles como la tragedia de Adamuz.
Sin embargo, según fuentes cercanas al propio Ministerio, parte de esas informaciones no procede exclusivamente de medios externos, sino de denuncias internas de trabajadores públicos y empleados de empresas dependientes del departamento, que muestran su malestar con la gestión.
La estrategia del equipo de Puente, que internamente algunos califican como una "caza de brujas", se percibe no solo como una respuesta frente a determinados medios, sino también como un cuestionamiento de esas voces internas que estarían filtrando información sobre la gestión de episodios como los de Adamuz y Gélida.
Así, lo que comenzó como un señalamiento claro hacia un fabricante se está transformando en un debate más amplio sobre responsabilidades compartidas, decisiones logísticas y gestión institucional. En ese contexto, la "caza de brujas" corre el riesgo de volverse en contra de quien la impulsa, especialmente cuando el foco deja de apuntar en una sola dirección y empieza a iluminar el conjunto del sistema.
En la gestión pública hay una tentación recurrente. Si algo falla, conviene señalar rápido y con firmeza. El problema aparece cuando en la explicación no hay un único culpable. El ministro Óscar Puente señaló al fabricante francés Alstom como el mayor responsable de los retrasos que han sufrido Rodalies. Algo que ha provocado malestar en la propia plantilla de la empresa pública y del fabricante.