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Los Grifols sacuden el tablero del cava al sumar a Juvé & Camps a Corpinnat
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Los Grifols sacuden el tablero del cava al sumar a Juvé & Camps a Corpinnat

Antaño el sector del cava se divídía entre grandes, que hacían cava; y pequeños, con una veintena de marcas alienadas en Corpinnat. Ahora ese panorama ha cambiado de raíz

Foto: Las ventas de cava caen un 12,8 % en volumen en 2025 y un 10 % en facturación. (EFE/Marta Pérez)
Las ventas de cava caen un 12,8 % en volumen en 2025 y un 10 % en facturación. (EFE/Marta Pérez)
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Juvé & Camps era el tercer productor de cava. Y las palabras clave son "era" y "cava". Hace dos semanas, el fabricante de espumosos controlado por Scranton, el 'holding' holandés participado por la familia Grifols y directivos de su confianza, anunció que abandonaba la denominación de origen Cava y que se pasaba a la denominación Corpinnat, una marca colectiva del Penedés que un grupo de pequeños elaboradores lanzó en 2018 como manera de reivindicar un producto de más calidad y que no fuese solo un negocio de volumen. Hasta ahora solo agrupaba a pequeños productores, pero Juvé & Camps es la tercera empresa por facturación del sector. El mapa cambia de manera radical, interpelando a los grandes productores: Freixenet y Codorníu.

Desde que nació, Corpinnat ha ido incorporando nuevas bodegas. En 2025 Corpinnat (con 129 referencias en conjunto) comercializó tres millones de botellas, un 34,80 % más respecto a 2024. La facturación alcanzó los 34,13 millones de euros, un 27 % más. El 21 % corresponde a exportación. Pero eso era antes de que se sumase Juvé & Camps. Esta bodega, la mayor de las medianas, factura 27 millones. Con su incorporación, las ventas de la variedad Corpinnat crecerán un 79 %.

La clave es el precio por unidad. "Una botella de cava en los mercados mayoristas internacionales puede venderse a un precio de 3 euros. La misma botella de Corpinnat se coloca a 10 euros. Corpinnat es una apuesta que deja de ir a volumen para apostar por la calidad. En mercados como el belga o el alemán se colocan las botellas de cava a 2 euros la unidad, cuando la de 'prosecco' italiana se vende a 3 euros", explica David Pedrol, socio de Yesmiwine, firma que comercializa espumosos y vinos catalanes en Indonesia.

Scranton, el 'holding' holandés de la familia y de una parte de los directivos de Grifols, controla el 76 % de Juvé & Camps desde 2017. Un año después, el grupo alemán Henkell compró Freixenet y Codorníu fue adquirido por el fondo de inversión Carlyle. En dos años los tres mayores productores de cava habían cambiado de manos. Al mismo tiempo, pequeños productores como Gramona, Recaredo o Llopart estaban lanzando Corpinnat, una marca conjunta de calidad que buscaba una salida de excelencia al producto. La gran novedad es que ahora Juvé & Camps cambia de bando.

Problema de escala

"En teoría, nada impediría que un gran productor, pasando las auditorías pertinentes, pueda etiquetar bajo las normas de Corpinnat. Pero parece complicado por los enormes volúmenes con los que operan. Cuanto más grande eres, más complicado es cumplir. Por ejemplo, solo puede comprar uva con contratos a tres años; no puede comprar ni mosto, ni vino, ni vino espumoso durante el proceso", detalla Xavier Nadal, de Cavas Nadal, otro de los socios de Corpinnat.

Un tercio de las botellas gran reserva ya quedan en manos de Corpinnat. El cava corre el riesgo de quedar en una situación complicada, como posicionamiento de marca, aunque todas las fuentes consultadas le siguen augurando un gran futuro. Pero Corpinnat ya cuenta con 22 marcas asociadas, cuando en 2018 nació con solo seis bodegas. Y en el sector esperan que se sigan sumando marcas.

Codorníu en el cava y Juvé & Camps en Corpinnat están buscando nuevo capital

La ironía es que, después de este inesperado giro, en los dos lados hay grandes grupos que están buscando nuevos accionistas. Por ahora sin mucho éxito. Carlyle, por ahora, no ha podido sacar adelante la venta de Codorníu en el bando del cava. Y los Grifols llevan más de un año buscando un nuevo socio. Si ahora consiguen vender antes que Codorníu, en términos de crédito para el inversor, el espaldarazo para Corpinnat sería rotundo.

Duras condiciones

No es fácil ser socio de Corpinnat. Está focalizada en el Penedés. Comprende un área geográfica que suma 46 municipios —todos los del Alt Penedès y algunos del Baix Penedès, el Alt Camp, l'Anoia y el Baix Llobregat— donde, por razones geográficas, geológicas, climáticas y sociales, siempre se han cultivado variedades de uva autóctonas.

Además, hay que acreditar toda una serie de condiciones productivas. Entre ellas, cosechar la uva de manera manual, producción ecológica certificada, uso de variedades de uva de la región, más de 18 meses de crianza en botella y contratos de larga duración y precio mínimo garantizado al viticultor para las bodegas que adquieran uva a terceros. Los costes son superiores, cierto. Pero al vender las botellas más caras, la teoría es que el margen puede dar resultado. Tras el giro de Juvé & Camps, ahora ya no se trata solo de una apuesta elitista de pequeños viticultores. Los grandes también exploran una vía de vender más caro justificándolo con una mayor calidad.

Juvé & Camps era el tercer productor de cava. Y las palabras clave son "era" y "cava". Hace dos semanas, el fabricante de espumosos controlado por Scranton, el 'holding' holandés participado por la familia Grifols y directivos de su confianza, anunció que abandonaba la denominación de origen Cava y que se pasaba a la denominación Corpinnat, una marca colectiva del Penedés que un grupo de pequeños elaboradores lanzó en 2018 como manera de reivindicar un producto de más calidad y que no fuese solo un negocio de volumen. Hasta ahora solo agrupaba a pequeños productores, pero Juvé & Camps es la tercera empresa por facturación del sector. El mapa cambia de manera radical, interpelando a los grandes productores: Freixenet y Codorníu.

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