Emprendiendo a los 84 años: la nueva apuesta de José Luis Bonet tras vender Freixenet
La intención del empresario es participar del consejo de administración, aunque mantiene que pasará "de puntillas" porque está dedicado plenamente al sistema cameral
Al empresario José Luis Bonet le va la marcha. A sus 84 años, lejos de jubilarse, no solo sigue al pie del cañón como presidente de la Cámara de Comercio de España, sino que se sumerge en una nueva aventura. Hace un mes, su familia vendió la participación que aún mantenía en Freixenet, compañía de vinos espumosos que también lideró durante casi dos décadas. El montante de la operación es un misterio, pero se sabe que una parte se ha reinvertido en un grupo vinícola más pequeño y Bonet quiere poner su experiencia para hacerlo crecer.
Ferrer Wines, como se llama esa empresa familiar, va a estar encabezada por su primo Pedro Ferrer, quien precisamente pidió a Bonet apoyar económicamente al proyecto. Él aceptó, pero con una condición que confiesa durante una entrevista con El Confidencial: "Le dije que quería participar del emprendimiento, ayudando con la estrategia, que es lo que me interesa más". Su dedicación absoluta a la Cámara de Comercio le había distanciado del mundo de la empresa y de esta manera vuelve a acercarse, pese a que no vaya a participar del día a día.
Los Ferrer vendieron de mutuo acuerdo el 50% de Freixenet que aún estaba en sus manos. El comprador fue Henkell, un grupo internacional de origen alemán que desde 2018 ya controlaba la otra mitad. Con esa transacción hubiesen podido desligarse del mundo del vino, que está atravesando un mal momento por la crisis del alcohol. Sin embargo, han preferido "regresar a los orígenes donde hemos estado toda la vida y donde tenemos la inoculación familiar desde el siglo XIX, por lo menos". Bonet lo ve con ilusión, porque para él "es como volver a emprender".
Participará del consejo de administración, aunque mantiene que pasará "de puntillas" porque está dedicado plenamente al sistema cameral. Eso sí, asegura que levantará la voz "lo suficiente como para participar en la reflexión estratégica". Ese órgano de gobierno aún se está pergeñando y no existe formalmente, lo que no ha impedido que los llamados a ocupar los asientos se estén reuniendo ya en cada una de las bodegas de manera simbólica.
"Regresar a los orígenes donde hemos estado toda la vida y donde tenemos la inoculación familiar desde el siglo XIX, por lo menos"
La familia ha aportado un total de 30 millones de euros a este proyecto, tal y como confesó Pedro Ferrer en una entrevista al diario económico Expansión. A Bonet, que se ha quedado con una participación minoritaria del 10%, poco le importan esos números. "A mí lo que me interesa es estar y participar", mantiene. Quiere "volver a las raíces y empezar en un grupo vinícola" que tiene en España bodegas de vinos tranquilos con DO de Rioja, Ribera o Rías Baixas. Y, por supuesto, de espumosos como el cava del Penedés.
Reconoce que "estamos en un momento en que el vino está disminuyendo su posición". No obstante, lejos de considerar esta inversión como una apuesta arriesgada, mantiene que le interesa especialmente porque también quiere dedicar su tiempo a impulsar "una reflexión estratégica" sobre el sector. Por eso, en la comisión agroalimentaria de la Cámara de Comercio va a crear un grupo que ayude a entender hacia dónde debe dirigirse la industria para revertir la caída del consumo y, por lo tanto, de las ventas.
Una reflexión "necesaria"
Para esta iniciativa se van a aliar con la Federación Española del Vino, que precisamente tiene en su primo Pedro a su punta de lanza. Su intención es poner sobre la mesa los factores ya conocidos por el sector (cambios en los hábitos de vida, competencia de otras bebidas, desinterés entre los jóvenes...) y deliberar de manera pausada sobre qué debe hacerse. Manifiesta que "es muy necesario" y que si se hubiese hecho antes, no se encontrarían en la situación que están ahora.
Según avanza la conversación, Bonet da algunas pinceladas sobre sus propias consideraciones al respecto. "Hay que empezar por la internacionalización, particularmente en un momento como el actual, en el que las pymes están acotadas por la situación de exceso fiscal y parafiscal que se está dando en España". Por eso, llama a reflexionar sobre la posición del vino español en el mundo, porque dice que aquí habrá 4.000 bodegas y las que realmente están fuera no llegan ni al 10%. "¿Esto no es una anomalía? ¿No hay que pensar en esto?", se pregunta.
Sobre el miedo que pueda tenerse a la internacionalización en momentos de zozobra geopolítica como el actual, mantiene que "tiende al optimismo". Está convencido de que no habrá una nueva guerra mundial y que, por tanto, "la globalización no la para nadie". Entiende que "es una oportunidad que España no puede perder", aunque recomienda mirar con prudencia al extranjero. Ferrer Wines ya vende fuera, lo que no es impedimento para que plantee "dar otro paso adelante en esto".
Recuerda que las cámaras de comercio, como la que dirige, están para ayudar en esta internacionalización. Y hace también un llamamiento a las instituciones para que echen una mano, porque considera que "vamos retrasados". Concretamente, les insta a impulsar la "cooperación público-privada y todo lo que haga falta, porque ahí hay un recorrido".
Al empresario José Luis Bonet le va la marcha. A sus 84 años, lejos de jubilarse, no solo sigue al pie del cañón como presidente de la Cámara de Comercio de España, sino que se sumerge en una nueva aventura. Hace un mes, su familia vendió la participación que aún mantenía en Freixenet, compañía de vinos espumosos que también lideró durante casi dos décadas. El montante de la operación es un misterio, pero se sabe que una parte se ha reinvertido en un grupo vinícola más pequeño y Bonet quiere poner su experiencia para hacerlo crecer.