La banca evita frenar la inversión y quema 12.000M de la liquidez remunerada en el BCE
Las entidades han reorientado sus prioridades desde las hipotecas a la compra de deuda pública, pero no han evitado invertir, como sí ha ocurrido en otros shocks
La guerra de Irán ha abierto la puerta a la banca para comprar títulos de deuda con mejores cupones. Las entidades han congelado la guerra hipotecaria y se han vuelto más restrictivas para financiar hogares y empresas, pero no han frenado la inversión, como sí hicieron temporalmente en los ‘shocks’ del covid o de la invasión de Ucrania.
En aquellas ocasiones, los bancos dispararon la liquidez en el Banco Central Europeo (BCE), para tener el mayor colchón posible ante imprevistos. Esta vez, no ven la necesidad de amontonar liquidez y, de hecho, la están usando para mejorar la rentabilidad de sus balances, aprovechando el repunte de los tipos de interés.
Durante el mes de marzo, tras los primeros bombardeos del 28 de febrero y el enquistamiento del conflicto en Oriente Medio, los bancos han reducido su liquidez en Fráncfort en 11.882 millones de euros, hasta los 158.744 millones, el nivel más bajo desde junio de 2020, momento en el que empezó a dispararse esta partida por las financiaciones a largo plazo (LTRO) a condiciones ventajosas del BCE, según las estadísticas del Banco de España.
Los bancos llevan varios meses reduciendo esta liquidez. Anteriormente, estaban haciéndolo para regar la guerra hipotecaria que han protagonizado entre finales de 2024 y principios de 2026, hasta que el conflicto en Irán ha disparado el euríbor desde el 2,2% hasta casi el 3% (estabilizándose en los últimos tres días en torno al 2,7%), y las entidades han revisado sus políticas comerciales. Han subido los precios y han aumentado la exigencia en los procesos para nuevas financiaciones.
Sin embargo, han seguido apostando por invertir. La prioridad, temporalmente, es mejorar la rentabilidad de la cartera de deuda pública (ALCO, en la jerga financiera) para apuntalar sus márgenes de intereses y cumplir con los planes estratégicos. La mera subida del euríbor repreciará al alza la cartera de crédito, sin necesidad de incrementar el riesgo.
Así, los bancos siguen a la espera de tener más visibilidad sobre el conflicto, pero quemando liquidez porque no ha cundido el pesimismo entre los comités de dirección. La primera reacción en 2020 y en 2022 fue la de tener más liquidez, pero ahora no ven necesidad de ello.
Estas cifras, según fuentes financieras consultadas, hacen hincapié en que los bancos están reorientando sus estrategias, pero sin necesidad de ponerse en modo contención. Por ahora, ninguna entidad espera un impacto significativo en sus balances si la guerra en Irán y sus repercusiones en Oriente Medio se cronifican. Tras el precedente de Ucrania, dan por hecho que, incluso si la inflación vuelve a dispararse y el BCE sube los tipos, no habrá una escalada de la morosidad ni dificultades para financiarse en los mercados mayoristas o minoristas.
Además, el incentivo para tener liquidez en el BCE es menor que en el pasado. En 2020, el mundo se paralizó con el covid y los bancos querían tener un colchón elevado de liquidez, aprovechando que desde Fráncfort se regó al sector con financiaciones a largo plazo atractivas, que llegaban al -1%. Es decir, los bancos cobraban por recibirlas en un momento en el que los tipos todavía estaban al 0% o en negativo.
Por otro lado, en 2022 y 2023, el BCE subió los tipos de interés y, con ello, aumentó la remuneración de la liquidez de la banca depositada en el BCE, llegando al 4%. Después, el banco central reculó hasta situar el tipo de referencia en el 2% actual.
Ahora, los bancos reciben un 2% por aparcar la liquidez que obtienen de sus clientes, de financiarse en los mercados de capitales con otras emisiones o con préstamos desde el sector financiero. Pero optan por movilizarla al mercado para obtener mayor rendimiento, salvo si se dispara la incertidumbre y el riesgo de empeoramiento de la calidad de sus balances.
La guerra de Irán ha abierto la puerta a la banca para comprar títulos de deuda con mejores cupones. Las entidades han congelado la guerra hipotecaria y se han vuelto más restrictivas para financiar hogares y empresas, pero no han frenado la inversión, como sí hicieron temporalmente en los ‘shocks’ del covid o de la invasión de Ucrania.