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Pronovias: dos fracasos y un triste final para una historia de éxito venida a menos
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Pronovias: dos fracasos y un triste final para una historia de éxito venida a menos

Ni los fondos han sido capaces de rentabilizar Pronovias ni la Generalitat ha podido hasta el momento encontrar una salida industrial que garantizase la catalanidad de la empresa

Foto: Un vestido de novia de Vera Wang Bride para Pronovias. (Cortesía)
Un vestido de novia de Vera Wang Bride para Pronovias. (Cortesía)
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"Potser el secret és que no hi ha secret", escribió en su día el poeta Miquel Martí i Pol. Puede que el secreto sea que no haya secreto. Y es verdad que el final de Pronovias estaba más que cantado desde hace casi tres años. Pero, aun así, con perspectiva histórica duele ver cómo el dueño de Desigual, Thomas Meyer, y el fondo estadounidense Enduring Ventures se disputan los despojos del antiguo imperio de los vestidos de novia en el Juzgado Mercantil número 9 de Barcelona, donde se dirime el inminente concurso de acreedores de Pronovias. El antiguo imperio de Alberto Palatchi no merecía acabar así. Y no se trata solo del fracaso del capital riesgo y de su actual modelo de 'private equity'. También de la Generalitat, que llevaba meses trabajando para lograr una salida catalana a la crisis, una alternativa que ahora peligra.

En los buenos tiempos, Pronovias era la empresa más rentable del sector en términos de ratio capital-beneficios. Más que Inditex, más que nadie. En la casa que se hizo en la calle Iradier de Barcelona, Alberto Palatchi, entonces casado con Susana Gallardo, se puso tres piscinas para hacerse una idea de lo que daba entonces Pronovias. Palatchi vendió hace más de ocho años por el desinterés de su hijo en llevar el negocio. Sacó en su día 550 millones de euros. Pero en ese momento Pronovias facturaba 166 millones de euros y tenía un ebitda (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) de 35 millones. Y en términos de rentabilidad había sido mucho mejor 2016.

Ese nivel de rentabilidad era imposible con la estrategia del fondo BC Partners, que lo primero que hizo con el entonces saneado balance de Pronovias fue chutarle una deuda de 270 millones de euros. En 2019 ya estaba claro que la operación naufragaba, que los planes de una operación corporativa en la que el comprador pudiese salir en un periodo de entre cinco y siete años con grandes beneficios quedaban del todo descartados. El modelo de 'private equity' empezaba a mostrar sus flaquezas: podía servir para dar salida al exceso de liquidez en todo el mundo, pero no para rentabilizar las empresas en las que dicha liquidez desembarcaba.

También hubo factores externos, como los dos años de crisis de la pandemia, con muchas menos bodas, o el cambio en la moda nupcial. De repente, la empresa más rentable se encontraba en medio de la tormenta perfecta. Y al timón de la nave no estaba el patrón adecuado, sino fondos. Primero BC Partners y luego Bain, que era el propietario del grueso de la deuda.

Foto: idilio-entre-bain-pronovias-acaba-mayor-divorcio-del-capital-riesgo-espanol

Ahora la jueza Montserrat Mora tiene que decidir si el fondo estadounidense Enduring Ventures se lleva el gato al agua. Sobre el papel, su oferta es mejor: plantea aportar 6,4 millones y reducir así pasivos laborales. Desigual también prevé recortar menos empleos: solo 200 despidos contra los 400 que plantea Meyer. En teoría, la ventaja es para los norteamericanos. Y aquí llega el segundo fracaso.

La Generalitat entra en juego

La Generalitat sigue esta crisis de cerca, igual que los problemas de Mango. Que Pronovias haya acabado a un paso del concurso es un fracaso. El conseller de Empresa, Miquel Samper, tenía una directriz de Palau: buscar una solución industrial y catalana para Pronovias. Enduring Ventures no es catalán, es un fondo y es norteamericano. No cumple ninguna de las condiciones. Uno de los problemas de Pronovias fue la dinámica de los fondos de capital riesgo y los problemas del desembarco de este tipo de inversores en empresas.

La conselleria de empresa apostaba por una solución catalana para Pronovias

Pero ahora ya es tarde para jugar a la política industrial. En el actual escenario ya se han perdido 193 millones. Por eso ahora la decisión la tiene la jueza, porque hace unos meses, de manera literal, la compañía iba camino de la liquidación. Thomas Meyer o Enduring Ventures solo son el último recurso para no entrar en una espiral de liquidación de activos.

Reducir estructura

El futuro y la supervivencia de la empresa en un momento tan delicado pasan por reducir estructura. Rosa Clará, la antigua diseñadora de Pronovias y principal competidora, factura 80 millones al año. Desigual ha sido famosa por jibarizarse, haciéndose más pequeña para sobrevivir. Vender menos para ganar más. Pero eso no lo decidirá la jueza, que solo designará a quién deberá asumir esa titánica tarea.

Hasta ahora los fondos y el mundo del capital riesgo han fracasado al frente de Pronovias. Podría ser el momento de un socio industrial. El factor desequilibrante, a pesar de la debilidad de la oferta, podría ser Marc Calabia. Marc Calabia fichó como director de producto de Desigual y miembro del comité de dirección el pasado enero de 2026. Antes había sido consejero delegado de Pronovias desde septiembre de 2023 hasta julio de 2025. Todo apunta a que Thomas Meyer tenía un plan y que por eso su oferta es más cicatera.

"Potser el secret és que no hi ha secret", escribió en su día el poeta Miquel Martí i Pol. Puede que el secreto sea que no haya secreto. Y es verdad que el final de Pronovias estaba más que cantado desde hace casi tres años. Pero, aun así, con perspectiva histórica duele ver cómo el dueño de Desigual, Thomas Meyer, y el fondo estadounidense Enduring Ventures se disputan los despojos del antiguo imperio de los vestidos de novia en el Juzgado Mercantil número 9 de Barcelona, donde se dirime el inminente concurso de acreedores de Pronovias. El antiguo imperio de Alberto Palatchi no merecía acabar así. Y no se trata solo del fracaso del capital riesgo y de su actual modelo de 'private equity'. También de la Generalitat, que llevaba meses trabajando para lograr una salida catalana a la crisis, una alternativa que ahora peligra.

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