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Olvida las comidas de empresa, ahora las reuniones importantes son para desayunar
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De asado y vino a café y tostada

Olvida las comidas de empresa, ahora las reuniones importantes son para desayunar

Cada vez más compañías se suman a una tendencia que busca dinamizar las reuniones y optimizar las jornadas. Las mañanas se han convertido en el nuevo prime time laboral

Foto: Varias personas tomando café. (Reuters/Stefan Wermuth)
Varias personas tomando café. (Reuters/Stefan Wermuth)
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Juan Pablo tomó una pequeña decisión para gestionar su equipo de la que no se arrepiente. Hace unos años dejó de hacer reuniones con ellos para comer e intenta evitar también los eventos después del trabajo. Ha adelantado todos estos compromisos unas cuantas horas y los ha trasladado al desayuno. "He notado que estamos todos mucho más despiertos, frescos y dispuestos a trabajar. Además, pierdes mucho menos tiempo que en comidas y te permite conciliar mejor", cuenta. Si por él fuera, incluso las reuniones con clientes las movería a las mañanas, aunque eso, de momento, sigue costando un poco más.

Puede sonar llamativo, pero este mánager de una multinacional tecnológica afincada en Madrid solo se ha sumado a una tendencia corporativa que está ganando muchos adeptos. Especialmente desde la vuelta a la oficina tras la pandemia, muchas compañías están cambiando su forma de gestionar sus reuniones, eventos e incluso formaciones. Y han convencido a hoteles, empresas de catering y organizadores para mover con ellos sus picos de trabajo. Ya no se llevan las grandes comidas ni las quedadas después de la jornada laboral. Ahora, se concentra todo en las mañanas.

"En mi empresa, el foco de los negocios y de las reuniones siempre era la tradicional comilona o cena de copa y puro. Pero para muchas reuniones eso no es productivo y pensé que tenía más sentido convocar una reunión con el equipo a otra hora, para desayunar. Al final, precisa de menos tiempo, gusta a todo el mundo y permite hablar con claridad", relata Juan Pablo. "La idea gustó al equipo y ahí seguimos. Creo que, además de lo ya mencionado, la clave es que es un evento que no se ve como agresión a tus horarios y la gente cada vez valora más eso pues el trabajador ya no vive para trabajar sino trabaja para vivir".

La conciliación ha convertido la mañana en el prime time laboral. Movimientos como el boom del teletrabajo, la llegada de los modelos híbridos o la flexibilidad horaria han ido empujando a las empresas a jornadas más concentradas de máxima productividad y sin duda el desayuno es uno de los grandes beneficiados. Las compañías han optado por pedir a sus empleados volver a la oficina, pero se acabó el hablar de largas jornadas en las que el trabajo se convertía en tu hogar.

El desayuno es la ocasión para comer fuera de casa que más está creciendo, con un aumento interanual del 13,7%

No hay datos que muestren este cambio en el entorno laboral, pero sí a nivel general. Según datos de 2024 de la consultora Kantar, el desayuno es la ocasión para comer fuera de casa que más está creciendo en todo el mundo, con un aumento interanual del 13,7%. El impacto de los horarios flexibles en este crecimiento se puede ver en el dato de los jóvenes. Según el mismo estudio, aunque la tendencia afecta a todos los rangos de edad, es entre la generación Z donde más rápido crece. De 2023 a 2024 el número de jóvenes que aseguraron desayunar fuera aumentó más de un 23%.

Otro dato que va en esta dirección viene del último estudio Global Eating at Work, que elabora Eurest, la marca para el sector empresarial de Compass Group, la mayor empresa del mundo de servicios de alimentación. Según el informe, en España, la duración media del descanso principal en el trabajo se sitúa en apenas 22 minutos y 42 segundos, 6 minutos menos que en 2023. Solo el 16% realiza pausas de 45 minutos o más, puesto que cada vez es más habitual ajustar los momentos de descanso a las exigencias de la jornada laboral. Además, otro dato curioso es que cada vez más gente come mejor los días de trabajo que cuando tiene tiempo libre.

En la calle también se empieza a ver esta tendencia. Cada vez más locales de restauración colocan el desayuno como parte fundamental del negocio y hay sectores como el hotelero que han encontrado en la conexión entre la primera comida del día y el trabajo un nuevo foco para diversificar su negocio. Grandes cadenas como Vincci Hoteles ya han empezado a posicionar sus salas en este nuevo entorno.

"Nosotros hace tiempo que optamos por juntar a los equipos en desayunos. Ya no es nada común hacer una comida de empresa y como mucho estos eventos han quedado solo para momentos como Navidad", cuenta una trabajadora de Recursos Humanos de un gran banco español. "La gente prioriza más la vida personal y tiene sus planes, entonces los afterwork masivos no son tan bienvenidos y pueden ser hasta contraproducentes", añade.

Raquel Davó, coach ejecutiva de alta dirección, consultora y profesora en ESIC Business & Marketing School, señala una razón clara para este cambio: la gestión de los tiempos. "Cada vez somos más exigentes con cómo gastamos nuestro tiempo y a qué dedicamos nuestros esfuerzos. Eso hace que no queramos gastar horas de más en esfuerzos que no merezcan la pena, como comidas que no sabes muy bien para qué sirven o eventos fuera de horario a los que llegas agotado", detalla. "Por eso apostamos por las mañanas, porque es cuando somos más productivos".

En el caso de las reuniones de equipo, añade otro punto extra que es el aspecto informal del desayuno, mucho más relajado que las comidas o cenas. "Yo conozco empresas que incluso aprovechan sus terrazas para estas reuniones de equipo con un café y algo de comer, o reservan algún bar que tengan cerca de la oficina para ir a primera hora. Ese punto informal ayuda a relajar el ambiente, empatizar y tener mejor ambiente sin perder de vista la operatividad y la productividad", detalla. "Además, las empresas han de ser coherentes, si queremos que la gente sea feliz trabajando les tenemos que dar herramientas para que puedan serlo".

De las cañas a los churros

Un sector que ha vivido el impacto de estos cambios en primera persona es el del catering. Estas empresas que ofrecen servicios alimenticios a las empresas han visto cómo se ha multiplicado su demanda. Muchas empresas ofrecen fruta o café gratis a sus empleados a diario, pero también han reforzado sus eventos durante las primeras horas.

"Antes se repartía mucho más la demanda. Tenías eventos de mañana, otros de mediodía y algunos más por la tarde. Cada vez se concentran más en las primeras horas", cuenta Pablo Moreno, gestor de A70Grados, empresa de catering en Madrid. "Por ejemplo, ahora te piden mucho doble café. Es decir, ofrecen un primer café a la llegada y luego uno al final ya con comida para fomentar el networking y las conexiones. Se suelen empezar antes y terminar en una especie de almuerzo", señala.

Ellos, que trabajan para compañías del nivel de EY, han visto cómo desde la pandemia especialmente se ha perdido, sobre todo, el mundo de los eventos después del trabajo. Apenas se piden servicios que antes eran tradicionales, como los afterwork. "Incluso las formaciones se están concentrando en horario de mañana. Se prefiere empezar antes y terminar pronto, creo que hay un cambio en tema conciliación y formas de trabajar", apunta este empresario.

Es tal el cambio que incluso hay empresas cambiando las clásicas cañas para hacer equipo por quedadas para desayunar unos churros. El objetivo es el mismo, pero, según Juan Pablo es bastante más amigable para todos. "Para desayunar, cada uno puede elegir lo que quiere. Dejas de lado las pesadas comidas, que te pueden obligar incluso a tomar algo que no quieres. En la mañana el desayuno es súpervariado; a nadie le amarga un dulce y la verdad que la gente acude con más ilusión". El asado y el vino tienen un rival inesperado: la tostada de aguacate y el café de especialidad.

Juan Pablo tomó una pequeña decisión para gestionar su equipo de la que no se arrepiente. Hace unos años dejó de hacer reuniones con ellos para comer e intenta evitar también los eventos después del trabajo. Ha adelantado todos estos compromisos unas cuantas horas y los ha trasladado al desayuno. "He notado que estamos todos mucho más despiertos, frescos y dispuestos a trabajar. Además, pierdes mucho menos tiempo que en comidas y te permite conciliar mejor", cuenta. Si por él fuera, incluso las reuniones con clientes las movería a las mañanas, aunque eso, de momento, sigue costando un poco más.

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