Los consejos que señalan culpables: Europa sí pone el foco sobre lo que falló en el apagón
Los 50 expertos que han analizado cada detalle de lo ocurrido piden cuentas al operador del sistema, las eléctricas, sus renovables y la comunicación entre todos tras el colapso
Queda un mes para que se cumpla un año de aquel día histórico en el que la Península Ibérica se quedó sin electricidad. Y todavía no se ha identificado a un responsable. Las diferentes investigaciones apuntan a múltiples fallos técnicos y operativos en todo el sistema. Un reparto de culpas que ha evitado, a día de hoy, que aparezcan reclamaciones millonarias por el daño causado. Sin embargo, la investigación de los expertos europeos apunta una serie de recomendaciones tras lo sucedido que apuntan, como nunca, los culpables del apagón.
Las 472 páginas del análisis que han realizado los cerca de 50 expertos europeos —entre los que se encuentran miembros españoles de la CNMC y de Red Eléctrica—, sobre el apagón tras 17 reuniones desde mayo de 2025, apuntan recomendaciones directamente vinculadas al apagón ibérico y otros consejos generales para mejorar el sistema tras lo sucedido.
Por ejemplo, estos expertos consideran prioritario que ENTSO-E, la asociación europea de operadores del sistema, desarrolle una guía de buenas prácticas sobre los medios de soporte de tensión y realice estudios sobre estabilidad de tensión. Asimismo, señalan que Red Eléctrica debe evaluar si dispone de medios suficientes de soporte de tensión y si estos siguen siendo adecuados o deben actualizarse.
Por otro lado, los expertos coinciden con Red Eléctrica en que algunas centrales encargadas de aportar seguridad al sistema, como las de gas operadas por empresas como Iberdrola o Naturgy, no actuaron según lo esperado."La investigación identificó desajustes recurrentes entre la potencia reactiva esperada y el desempeño real en tiempo real de algunos usuarios del sistema, lo que redujo la efectividad del control de tensión durante variaciones rápidas", explican.
Asimismo, recomiendan tanto a estas empresas como a Red Eléctrica garantizar que disponen de recursos de potencia reactiva suficientes, visibles y efectivamente utilizables, esenciales para gestionar cambios rápidos de voltaje y mantener la estabilidad del sistema. En este sentido, señalan fallos compartidos en el control de la tensión.
Los expertos también advierten de que las plantas de generación renovable en España, en su configuración actual, presentan limitaciones y recomiendan reforzar la protección del sistema frente a determinados comportamientos. Según su análisis, las energías renovables —especialmente las conectadas mediante inversores— fueron un factor relevante.
En concreto, destacan que muchas instalaciones se desconectaron ante condiciones de sobretensión para las que, según el informe, deberían haber estado preparadas, debido a configuraciones de protección demasiado sensibles o a la ausencia de retardos adecuados.
Esto provocó un efecto dominó que contribuyó de forma significativa a la pérdida masiva de generación en momentos críticos. Además, reclaman una mayor visibilidad sobre los sistemas de autoconsumo fotovoltaico, cuyos tiempos de reconexión también generaron problemas para el sistema.
Mala comunicación
El grupo de expertos deja claro que los agentes del sistema eléctrico español deben mejorar su coordinación. Detectan una falta de alineación en los criterios operativos —especialmente en el control de tensión— entre operadores, generadores y reguladores.
Este desacuerdo se hizo particularmente evidente en la interpretación de los límites de operación en la red de 400 kilovoltios (kV), donde se permitían tensiones más elevadas que en otros países europeos, reduciendo el margen de seguridad.
En el ámbito de la protección, recomiendan que incluso las instalaciones más pequeñas sean capaces de soportar perturbaciones sin desconectarse, reforzando así la resiliencia global del sistema. El informe no solo analiza el fallo, sino también la respuesta. En este sentido, se identificaron carencias en los planes de defensa y en los procesos de restauración.
Para mejorar la recuperación tras apagones, se propone hacer obligatorias las pruebas periódicas de “arranque en negro” (black start), garantizando que las centrales puedan reiniciar la red sin apoyo externo. Asimismo, se subraya la importancia de contar con sistemas de comunicación y control capaces de funcionar de forma autónoma durante al menos 24 horas, evitando los problemas de coordinación observados durante la restauración del servicio.
Un aviso para el futuro
El apagón del 28 de abril no fue solo un incidente técnico, sino una advertencia sobre los desafíos de un sistema eléctrico en transición. La creciente penetración de renovables, junto con la digitalización y la descentralización, exige una adaptación urgente de normativas, tecnologías y prácticas operativas.
Europa no ha señalado a un único culpable, pero sí ha puesto el foco en responsabilidades compartidas. El mensaje de sus recomendaciones es claro. El operador del sistema, las compañías eléctricas, la generación renovable a gran escala y la coordinación entre todos deben mejorar. Aquel día, según los expertos, ninguno de los actores actuó como debería.
Queda un mes para que se cumpla un año de aquel día histórico en el que la Península Ibérica se quedó sin electricidad. Y todavía no se ha identificado a un responsable. Las diferentes investigaciones apuntan a múltiples fallos técnicos y operativos en todo el sistema. Un reparto de culpas que ha evitado, a día de hoy, que aparezcan reclamaciones millonarias por el daño causado. Sin embargo, la investigación de los expertos europeos apunta una serie de recomendaciones tras lo sucedido que apuntan, como nunca, los culpables del apagón.