El plan de Renfe rompe al sector del autobús: reproches, gritos y reunión de diez minutos
Los presidentes de Confebus y Direbús estuvieron a punto de llegar a las manos en el Ministerio de Transportes por la licitación que ha puesto en marcha la empresa ferroviaria
El sector del autobús vivió el pasado viernes lo que algunos describen como una "bronca monumental". Los presidentes de las principales patronales del sector se vieron las caras en la Sección de Transporte Interurbano de Viajeros del Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC), el órgano consultivo del Gobierno en esta materia. Los asuntos sobre la mesa eran la subida del precio de los carburantes en el contexto de la crisis, el encarecimiento de los seguros y la filial de autobuses que quiere crear la ferroviaria pública Renfe. La manzana de la discordia fue este último punto. Los asistentes se enzarzaron en reproches, faltas de respeto y gritos que provocaron que, en apenas diez minutos, se diese por suspendido este encuentro clave para el futuro de miles de empresas del autobús en España.
"Es una bronca más, aunque en esta ocasión no se llegó a las manos de milagro", lamenta uno de los presentes a El Confidencial. Los protagonistas del enfrentamiento fueron Confebús (Confederación Española de Transporte en Autobús), Direbús (Asociación de Empresas de Transporte Discrecional) y, como espectador, Anetra (Asociación Nacional de Empresarios de Transportes en Autocares).
Según asistentes al encuentro, el presidente de Confebús y del propio CNTC, Rafael Barbadillo, dejó intencionadamente que Alfonso Taborda, presidente de Direbús, iniciase la exposición sobre el impacto de esta iniciativa de Renfe sobre el sector. En cuestión de segundos, la intervención desató un intercambio de faltas de respeto y algún insulto personal —según relatan los presentes— entre ambos directivos, que terminó con Barbadillo abandonando la sala de reuniones del Ministerio de Transportes donde se celebraba el encuentro.
Taborda y los representantes de Anetra, Carmen González y Luis Ángel Pedrero, también se cruzaron algún reproche mientras salían, ya que comparten el fondo pero no las formas. Una escena que algunos describen como "una junta de vecinos con cuentas pendientes", y que se quedaría en una simple anécdota si no estuviera en juego el futuro de 3.500 empresas y 95.000 empleos, ni el motivo de la confrontación fuese un proyecto valorado en 1.000 millones de euros de fondos públicos.
"Se han superado ciertos límites", explican algunas fuentes del sector. "Algunos defienden intereses que no son los del conjunto de las empresas", añaden. Otras fuentes denuncian que, tras este desencuentro en pleno Ministerio, ven difícil que la Administración "tome en serio estas reivindicaciones urgentes del sector".
Tres trincheras en el sector
Antes de la reunión, ya había muchos intercambios de mensajes denunciando que el plan de Renfe es una oportunidad para los socios de Confebus y una estocada mortal para las otras dos patronales, que están integradas mayoritariamente por pymes regionales que se benefician del transporte de pasajeros en incidencias ferroviarias que ahora se quieren licitar.
Direbús es de los que considera que esta licitación se ha hecho a medida para que el 51% de esa nueva filial, que opta a una licitación de 932 millones repartidos en 15 años, sea para empresas como Avanza o Alsa (el gran socio de Confebus). "La licitación está diseñada de tal manera que solo podrían presentarse dos grandes empresas, dejando fuera a la mayoría del sector", afirma Alfonso Taborda. "No parece razonable plantear una estructura que excluya a gran parte de las empresas españolas cuando existe un nicho de mercado que podrían cubrir perfectamente las pymes del sector", añade.
Por su parte, Anetra —que no llegó a exponer su posición en ese tenso encuentro del Comité— ya ha anunciado que recurrirá la licitación impulsada por Renfe y ha pedido a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que tome cartas en el asunto contra esta proceso público.
"Los requisitos de Renfe de disponer de 500 vehículos en propiedad —o 300 en el caso de concurrir mediante una UTE—, acreditar una cifra de negocio de 75 millones de euros o haber ejecutado contratos similares por al menos 35 millones dejan fuera de la licitación al 99% de las empresas del sector", denuncian desde la asociación Anetra en un comunicado de este mismo lunes.
Confebús no ha querido valorar lo vivido el pasado viernes ni tampoco posicionarse por ahora sobre el plan autobusero de Renfe. Según explican fuentes de la organización a este medio, la patronal prefiere esperar a disponer de toda la información sobre el proyecto, que se conocerá en los pliegos que deben salir en los próximos días, antes de fijar una postura pública.
Pequeños contra grandes
Para algunos empresarios consultados por este periódico, la escena del viernes refleja la dificultad de que las patronales adopten una estrategia común cuando los intereses de las grandes compañías pesan tanto en el equilibrio interno del sector.
En un negocio donde la gran mayoría son pymes, las empresas piden que se unifique voces contra esta estrategia apadrinada por el Gobierno y no defender solo el 'status quo' actual con la Administración. "Hay muchas concesiones caducadas, tenemos una regulación del autobús en España que ha sido denunciada desde Bruselas y ahora se quiere licitar un servicio que funciona bien", apuntan desde el sector.
La consecuencia inmediata del episodio de este viernes es que el sector no va a tener una respuesta coordinada frente al plan de la ferroviaria pública a pocos días de que se conozcan los pliegos. También se pierde fuerza en este frente en la reclamación abierta al Gobierno, que se produjo la pasada semana, para la puesta en marcha de medidas urgentes ante el encarecimiento de los carburantes.
Pero, como reconocen, las pequeñas empresas ya han entrado en una fase de 'rebelión'. Porque tienen la sensación de que la principal patronal del autobús actúa más como defensor de intereses particulares y sienten que el Gobierno solo les escucha a ellos. "Como todo siga adelante, existe un gran riesgo de concentración en esta industria estratégica para la vertebración territorial del país", concluye un empresario del sector del autobús.
El sector del autobús vivió el pasado viernes lo que algunos describen como una "bronca monumental". Los presidentes de las principales patronales del sector se vieron las caras en la Sección de Transporte Interurbano de Viajeros del Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC), el órgano consultivo del Gobierno en esta materia. Los asuntos sobre la mesa eran la subida del precio de los carburantes en el contexto de la crisis, el encarecimiento de los seguros y la filial de autobuses que quiere crear la ferroviaria pública Renfe. La manzana de la discordia fue este último punto. Los asistentes se enzarzaron en reproches, faltas de respeto y gritos que provocaron que, en apenas diez minutos, se diese por suspendido este encuentro clave para el futuro de miles de empresas del autobús en España.