¿Euríbor al 4%? Ya ha subido más desde Irán que en el inicio de la invasión de Ucrania
La escalada de los tipos de interés en 2022 y 2023 vuelve a estar encima de la mesa con el conflicto en torno a Irán y el primer impacto sobre el petróleo y el gas
Los peores fantasmas para las familias que tengan hipotecas a tipo variable, o que se planteen ahora pedir financiación, vuelven a aparecer con el conflicto de Irán y la escalada del euríbor. El tipo interbancario ha subido más en estas dos semanas que en las dos primeras de la invasión de Ucrania. Concretamente, el triple (tres décimas vs una décima). Y en aquel momento, el ataque ruso pilló al euríbor en el -0,3% y acabó, catorce meses más tarde, con el indicador al 4%.
De hecho, la subida vertical de los precios del petróleo y del gas natural en los últimos días, ante la incertidumbre en Oriente Medio, las dudas sobre dónde irá la producción de Irán, y el cierre de facto del estrecho de Ormuz —por allí pasa el 20% del petróleo mundial— también ha sido mayor que entonces.
La primera reacción de los mercados resulta preocupante a efectos de inflación y tipos de interés. El mercado ya descuenta que el Banco Central Europeo (BCE) subirá los tipos dos veces este año, y que el euríbor acabará en diciembre en el 2,5%. Pero hay mucha volatilidad en torno a las expectativas, dependiendo de la información que llega desde Oriente Medio y desde la Casa Blanca.
Pero lo que ya ha sucedido es que se han encarecido las materias primas, lo que se reflejará en la inflación de marzo, y que el euríbor ha subido en dos semanas desde el 2,222 hasta el 2,456%, pasando por un pico del 2,552 el martes, cuando registró su mayor subida diaria en 18 años. En medio de este repunte, los bancos han terminado por congelar la guerra hipotecaria en la que estaban inmersos desde finales de 2024. Ahora, los banqueros ven con mejores ojos aprovechar la volatilidad para comprar deuda pública. Durante las dos primeras semanas de la invasión de Ucrania, el euríbor repuntó desde el -0,33% hasta el -0,23%.
Así, la guerra en Oriente Medio ha provocado un primer impacto encareciendo la factura de las familias a través de la gasolina y del gas y, de forma más estructural, afectando a las hipotecas. Los préstamos a tipo variable se encarecerán en próximas revisiones, y para los hogares que vayan a endeudarse próximamente, el crédito será más caro. Además, los bancos empiezan a revisar con mayor lupa las operaciones.
Para los procesos de financiación que estaban en marcha y ya preautorizados antes de los bombardeos de hace dos semanas, las oficinas bancarias han metido prisa para cerrar operaciones sin que empeoren las condiciones. Para los procesos que estaban empezando, o los que se inicien ahora, hay un escrutinio mayor y tipos más elevados.
"Hay un tensionamiento en la curva de tipos" que hace pensar que "las hipotecas van a subir", señaló esta semana Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, en un evento organizado por Deloitte y ABC. Varios banqueros coinciden en que ya estaban subiendo precios antes para reajustar la cartera tras un año de agresividad comercial para ganar cuota, y que ahora toca una revisión más profunda.
Una subida del euríbor del 2% al 2,5% ya es significativa, porque implica pagar 20.000 euros más en intereses para una hipoteca de 200.000 euros a 30 años. El problema, además, es que no está claro a dónde puede llegar el interbancario. Con la invasión de Ucrania, hubo un alza de la inflación hasta tocar el 10% en España, y el BCE subió tipos rápidamente. El euríbor alcanzó el 4% y en ese momento estaba en el -0,3%, tras cinco años en negativo, en los que llegó a estar en el -0,5%.
Ahora, el euríbor empieza desde más alto y, aun así, la primera reacción ha sido mayor que en 2022. La invasión de Ucrania se produjo el 24 de febrero de 2022, y en los primeros 10 días el euríbor pasó del -0,33% al -0,23%. Es decir, el primer repunte fue de un calibre muy inferior al que se ha visto ahora. La incertidumbre actual es mayor sobre la expansión del conflicto a todo el mundo a nivel de comercio global.
No se debe hacer una regla de tres sobre lo que ocurrió en 2022 y lo que puede suceder en 2026, pero sí sirve de aviso del riesgo de que se disparen la inflación y los tipos que ya se hizo palpable para miles de familias. La cuota de una hipoteca a tipo variable recién constituida que sea a 30 años y de 200.000 euros puede pasar del entorno de los 740 euros al de los 960 euros, lo que dispara el coste anual en 2.500 euros, y los intereses en 30 años en 80.000 euros. Todo esto iría contra el bolsillo de los hipotecados y, por lo tanto, afectaría al consumo al reducir la renta disponible.
En los últimos años, la mayoría de bancos ha girado su estrategia comercial a hipotecas a tipo fijo o mixtas, con una primera parte del préstamo a tipo fijo y luego variable. Para los nuevos préstamos, la subida del euríbor también se dejará notar. Y, no menos importante, es el efecto que tiene la incertidumbre en la política comercial de la banca, que apunta a endurecer las condiciones y aumentar el escrutinio de las operaciones de financiación, ya que hay más incentivo por comprar deuda pública con la liquidez de la que disponen.
El euríbor está condicionado por las expectativas de tipos de interés y por la confianza que tienen los bancos entre sí para prestarse dinero ante necesidades de liquidez a muy corto plazo. Tanto las previsiones de tipos como la incertidumbre han aumentado estos días. Para las próximas semanas, explican banqueros consultados, todo dependerá de si se acota el conflicto en Oriente Medio a Irán y si se consigue reorientar el comercio que pasa por el estrecho de Ormuz.
Por ahora, ningún banco se atreve a pronosticar para sus estrategias internas qué pasará con el euríbor. Ni se descarta una corrección y se evaporan las subidas de las materias primas, ni que pueda escalar otra vez al 4% en semanas. Las entidades han sufrido en bolsa, con una caída de la banca del Ibex del 10% en dos semanas. El mercado ha puesto el foco en la incertidumbre y la amenaza de un deterioro macro que reduciría la demanda de préstamos y de otros productos bancarios, como fondos y seguros, y el riesgo de más morosidad, en vez de en la posibilidad de que suban los tipos y se revalorice la cartera de crédito. En 2022, la banca también sufrió en bolsa en las primeras semanas tras la invasión rusa de Ucrania, y después empezó un ciclo de beneficios récord y 'rally' bursátil que solo se ha frenado ahora, con la crisis en Oriente Medio.
Los peores fantasmas para las familias que tengan hipotecas a tipo variable, o que se planteen ahora pedir financiación, vuelven a aparecer con el conflicto de Irán y la escalada del euríbor. El tipo interbancario ha subido más en estas dos semanas que en las dos primeras de la invasión de Ucrania. Concretamente, el triple (tres décimas vs una décima). Y en aquel momento, el ataque ruso pilló al euríbor en el -0,3% y acabó, catorce meses más tarde, con el indicador al 4%.