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¿'Backwardqué'? El palabro que puede mandar la gasolina a 2 euros el litro
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Se disparan las compras urgentes

¿'Backwardqué'? El palabro que puede mandar la gasolina a 2 euros el litro

El precio de los carburantes se ha disparado en la primera semana del conflicto. La incertidumbre ha disparado la urgencia de los intermediarios por llenar sus almacenes

Foto: Una persona echa combustible en Barcelona. (Europa Press/David Zorrakino)
Una persona echa combustible en Barcelona. (Europa Press/David Zorrakino)
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El precio de los carburantes en España vuelve a mirar de cerca la cota psicológica de los 2 euros por litro. Aunque este fin de semana el repostaje sigue claramente por debajo de ese nivel (con el precio medio del diésel y la gasolina súper 95 en el entorno de los 1,70 €/l.), varios indicadores del mercado energético empiezan a reflejar tensiones que podrían trasladarse a los surtidores si la crisis geopolítica en Oriente Medio se prolonga.

Uno de ellos se repite en informes y análisis de expertos del sector. Un concepto que suena casi a jerga técnica: la 'backwardation'. Detrás de ese término anglosajón se esconde un fenómeno que explica por qué el petróleo y los combustibles se encarecen con rapidez incluso cuando el precio del barril no parece, a priori, desbocado.

¿'Backwardqué'? La 'backwardation', que se traduce como 'mercado en retroceso', describe una situación en los mercados de futuros en la que el petróleo —o sus derivados— para entrega inmediata se paga más caro que el que se entregará dentro de varios meses. En otras palabras, el mercado está dispuesto a pagar más por tener barriles ya. Esta urgencia suele aparecer cuando existe miedo a interrupciones en el suministro. También refleja la necesidad de compradores, refinadores o distribuidores por asegurarse combustible a corto plazo.

Según explica Manuel Cortés, 'managing director' de Valuations en Alvarez & Marsal, en estos contextos el incentivo del mercado cambia rápidamente. "En este tipo de escenarios, los agentes que tienen inventarios dejan de tener incentivo para almacenarlos y pasan a monetizarlos cuanto antes, mientras que compradores, refinadores y distribuidores están dispuestos a pagar más por asegurar suministro inmediato", señala.

El resultado es que el precio al contado del crudo sube con rapidez y la presión se extiende a toda la cadena energética. "Cuando la 'backwardation' se vuelve extrema, el problema no es solo el precio del barril, sino la urgencia por conseguir barriles y combustibles físicos en el corto plazo. Eso suele traducirse en subidas más rápidas en el surtidor de lo que sugeriría mirar únicamente la evolución del Brent", añade el experto de Alvarez & Marsal.

La tensión ya se nota en las gasolineras

De hecho, en la actual crisis el movimiento más intenso no se está produciendo en el propio petróleo, sino en los productos refinados. Las primas del diésel y del combustible de aviación en Asia han alcanzado máximos de varios años y los futuros del diésel han subido más que el Brent.

Este tipo de movimientos suele anticipar tensiones en los mercados que afectan directamente al consumidor final, especialmente en Europa, donde el diésel tiene un peso clave en transporte e industria. José Burgos, socio de Energía de la consultora BIP Iberia, explica que este fenómeno no es la causa directa del encarecimiento, pero sí una señal clara de estrés en el mercado físico. "El proceso de 'backwardation' indica que el mercado está dispuesto a pagar más por disponer de petróleo de manera inmediata que por recibirlo en el futuro. Esta prima refleja un entorno de escasez física, inventarios ajustados o tensiones logísticas", explica.

A la presión del mercado se suma otro factor, la logística energética mundial. El desvío sistemático de buques de carga y petroleros para evitar el estrecho de Bab el-Mandeb y el Mar Rojo ante posibles represalias de aliados regionales de Irán está alargando rutas marítimas clave. Esto incrementa los tiempos de tránsito y eleva tanto el consumo de combustible como el coste de los seguros marítimos.

El petróleo ya ha reaccionado

El mercado del crudo ha respondido con fuerza a estas tensiones. El Brent, la referencia europea, ha subido alrededor de un 17% en la última semana y se ha movido en torno a los 84-85 dólares por barril, el mayor salto semanal desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.

A partir de aquí, los expertos dibujan varios escenarios. Si la tensión se mantiene contenida y de corta duración, el petróleo podría estabilizarse en una banda cercana a los niveles actuales, aproximadamente entre 85 y 95 dólares por barril. Sin embargo, un deterioro mayor —con restricciones al tránsito marítimo o daños en infraestructuras energéticas— podría empujar el precio hacia los 120 o incluso 150 dólares por barril.

Foto: grandes-inversores-preven-un-conflicto-limitado-en-iran-y-descartan-el-petroleo-en-100

Según José Burgos, la evolución dependerá sobre todo de lo que ocurra en torno al estrecho de Ormuz y de la capacidad de los países productores de la región para mantener sus exportaciones. "Para España, una subida del crudo se trasladaría directamente al coste de los productos petrolíferos, al depender del precio internacional", puntualiza.

En un escenario de tensión sostenida, el barril podría situarse entre 90 y 100 dólares. Si el conflicto escalara y se produjera un cierre del estrecho, el precio superaría los 100 dólares y podría alcanzar los 130. Un deterioro aún mayor, con daños en infraestructuras clave, podría llevar el petróleo por encima de los 170 dólares.

¿Puede volver la gasolina a 2 euros?

Por ahora, los precios en España siguen lejos de los máximos de anteriores crisis. Como recuerda Manuel Cortés, la media del 2 de marzo de 2026 era de aproximadamente 1,487 euros por litro para la gasolina 95 y 1,441 euros para el diésel. Aun así, los expertos calculan que ambos indicadores ya se sitúan por encima de los 1,6 euros por litro tras la última semana de tensión en los mercados.

Como orientación general, algunos analistas estiman que una subida de 10 dólares por barril puede añadir alrededor de 25 centavos de dólar por galón al precio en surtidor. Esto equivale aproximadamente a unos seis céntimos de euro por litro antes de tener en cuenta impuestos y particularidades de cada mercado. Con esas referencias, superar de forma sostenida los dos euros por litro requeriría un escenario mucho más tensionado.

"Para que el precio de los carburantes en España supere de forma generalizada los dos euros por litro haría falta un Brent claramente por encima de los 140 o 150 dólares durante varias semanas y una tensión persistente en los mercados de refino y productos", explica Cortés. En el caso español, el principal riesgo no es tanto quedarse sin suministro como pagar más por él. España no depende de forma masiva de petróleo iraní o gas catarí, pero sí está plenamente expuesta al precio internacional del crudo. Por eso, cualquier encarecimiento termina trasladándose a sectores clave como transporte, agricultura, aviación o industria.

Foto: Una gasolinera. (Reuters)

El escenario más probable, según los analistas, no es un colapso inmediato del sistema energético global, sino una crisis de costes prolongada derivada de un choque de oferta negativo. "Si la tensión actual se mantiene sin un deterioro adicional, los precios de los carburantes se situarían previsiblemente por debajo de los 2 euros el litro, especialmente si el Gobierno reintroduce medidas de alivio fiscal", apunta el socio de Energía de BIP Iberia.

Una crisis económica global más profunda solo llegaría si la tensión financiera se transformara en una ruptura física del suministro con el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, daños estructurales en infraestructuras petroleras o una 'backwardation' tan extrema que obligara a agotar las reservas estratégicas. Hasta entonces, el mercado seguirá mirando de cerca ese 'palabro' técnico que cada vez pesa más en el precio de llenar el depósito.

El precio de los carburantes en España vuelve a mirar de cerca la cota psicológica de los 2 euros por litro. Aunque este fin de semana el repostaje sigue claramente por debajo de ese nivel (con el precio medio del diésel y la gasolina súper 95 en el entorno de los 1,70 €/l.), varios indicadores del mercado energético empiezan a reflejar tensiones que podrían trasladarse a los surtidores si la crisis geopolítica en Oriente Medio se prolonga.

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