El CEO de Indra propone canjear activos con Escribano mientras decide si deja el cargo
José Vicente de los Mozos, que el próximo día 25 tiene que decidir si continúa como consejero delegado, se reúne con accionistas para sortear el rechazo de Moncloa a la fusión
El consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos. (EP/A. Pérez Meca)
Indra ha fijado para el próximo 25 de marzo la celebración del próximo consejo de administración en el que se debatirá la fórmula elegida por el consejero delegado, José Vicente de los Mozos, para sacar adelante la polémica fusión con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). Según distintas fuentes, De los Mozos, que ese mismo día debe comunicar si dimite de su cargo, como ha sugerido, ha propuesto un intercambio de activos entre ambas empresas, las dos participadas por los hermanos Escribano, que prefieren dinero en mano o más acciones de Indra.
Según indican varias fuentes, De los Mozos ya se ha reunido con algunos de los accionistas institucionales de Indra para trasladarle que la mejor forma para esquivar todos los obstáculos financieros y políticos a la operación es hacerse con EM&E mediante un intercambio de activos. De esa forma, la compañía participada por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) no tendría que hacer ningún desembolso en metálico o en acciones a Ángel y Javier Escribano, presidente y consejero de Indra, respectivamente, y dueños de su empresa familiar.
Al no haber canje de acciones, a la valoración que piden los hermanos de EM&E —más de 2.000 millones de euros con la última actualización—, la sociedad cotizada no tendría que ampliar capital o pagar con dinero fresco por EM&E, lo que impediría a los dos empresarios madrileños tener una participación final —ahora controlan el 14,3 %— en la fusionada superior a la de la SEPI, que es el primer accionista, con el 28 %.
Eso es lo que quiere evitar el Gobierno a toda costa, que una familia tenga el control de una compañía que en plena pandemia se calificó de estratégica y que ahora ha tomado una relevancia superior por los conflictos bélicos en Ucrania y Oriente Medio. Moncloa ya ha advertido a los Escribano que se opone a la integración de Indra con EM&E, que daría a los hermanos un paquete próximo al 26%, mayor que el de la SEPI, que se diluirá en el caso de haber ampliación de capital. Este planteamiento supondría que los dos torneros fresadores tendrían el control del consejo de administración, lo que les daría un poder total.
Dado que De los Mozos ya recibió el aviso de Moncloa de que no permitiría esa fórmula, el consejero delegado ha comunicado ya a varios inversores institucionales que la mejor alternativa es un intercambio de activos que no tendría impacto en la composición accionarial. Sin embargo, los Escribano no ven esa opción con buenos ojos, ya que prefieren o más peso en el capital de Indra o dinero en metálico.
Recelo en el PSOE y en el PP
El problema adicional es que a De los Mozos, al que el consejo de administración ha dado plenos poderes para buscar una solución, le vence su mandato como consejero delegado esta próxima primavera. De hecho, tiene que comunicar el próximo 25 de marzo si renuncia voluntariamente al cargo, dado que tiene que indicarlo con dos meses de antelación. Indra, a su vez, también tiene el derecho de informarle si cuenta o no con sus servicios. Es decir, el responsable de sacar adelante la operación de integración podría dejar el puesto en apenas dos semanas y media.
El intento de De los Mozos por encontrar un punto intermedio que satisfaga a las partes le ha generado mucha controversia. Especialmente porque el aún consejero delegado se ha reunido con miembros del PSOE y del Partido Popular para transmitirles la necesidad de alcanzar un pacto a gran escala, dada la situación geopolítica actual y la relevancia de Indra en la defensa nacional. Una propuesta para acercar posturas que, lejos de surtir efecto, ha provocado recelos en todos los protagonistas.
En primer lugar, de los Escribano, que sospechan que De los Mozos se está postulando para ser el nuevo presidente después de que Moncloa sugiriera a los hermanos que deberían renunciar al primer puesto ejecutivo de Indra para evitar el evidente conflicto de interés al ser comprador y vendedor a la vez. Además, Manuel de la Rocha, mano derecha de Pedro Sánchez en cuestiones empresariales, ya les ha indicado que no ven con buenos ojos la fusión. Y en el PSOE y en el PP también desconfían de la cercanía simultánea de De los Mozos a Ferraz y a Génova, que ya no oculta ahora su oposición a la integración de Indra con EM&E.
El que fuera alto directivo de Renault y actual presidente de IFEMA, el recinto ferial de Madrid, aún no ha deshojado la margarita de qué hará en poco más de dos semanas. Por una parte, en su círculo cercano, admite su incomodidad por la situación interna, dado que sus formas profesionales de gestionar son muy distintas a las de Ángel Escribano, poco acostumbrado a someterse a la supervisión de los consejos de administración. Por otra, desliza que Indra supone un reto profesional de gran magnitud por la apuesta histórica de Europa por el sector de la defensa, con 800.000 millones de presupuesto.
Según algunas fuentes, su postura actual es la de dejar sus funciones y centrarse en IFEMA y en el próximo gran premio de Fórmula 1 de Madrid, desembarco histórico en el que ha estado involucrado. Su marcha iría acompañada de una remuneración global cercana a los 20 millones de euros.
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Indra ha fijado para el próximo 25 de marzo la celebración del próximo consejo de administración en el que se debatirá la fórmula elegida por el consejero delegado, José Vicente de los Mozos, para sacar adelante la polémica fusión con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). Según distintas fuentes, De los Mozos, que ese mismo día debe comunicar si dimite de su cargo, como ha sugerido, ha propuesto un intercambio de activos entre ambas empresas, las dos participadas por los hermanos Escribano, que prefieren dinero en mano o más acciones de Indra.