La fuga de BlackRock de Naturgy activa el plan de Criteria ante el riesgo de activistas
El movimiento ‘sorpresa’ del fondo estadounidense ha dejado a la gasista con un 30% del mercado abierto a nuevos interesados. El máximo accionista quiere contener el apetito
El presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés (c), durante una rueda de prensa en la sede de Naturgy en Madrid. (Europa Press/Diego Radamés)
Mientras Estados Unidos e Israel atacaban Irán, el fondo estadounidense Global Infrastructure Partners (GIP), filial desde 2024 de BlackRock, liquidaba su presencia en España con su salida de Naturgy tras diez años como accionista de referencia. Su 'portazo' sorprendió incluso a algunos de sus propios asesores en el país. "Se avisó a quien se tenía que avisar", detallan fuentes conocedoras. Un vacío que Criteria Caixa, máximo accionista, contuvo apenas unas horas después, en plena alerta por el posible desembarco de fondos 'activistas' en el capital de la energética.
Como ya sucedió en diciembre, el fondo estadounidense comunicó previamente a Francisco Reynés, presidente de Naturgy, y a Manuel de la Rocha, responsable económico de La Moncloa, que JPMorgan y Goldman Sachs colocarían de forma acelerada el 11,4% que aún mantenía en la compañía. Con esta operación ejecutaba el tercer movimiento en pocos meses —tras la auto-opa y la venta del 7% en diciembre— y culminaba, en menos de tres años, la liquidación del 20% que había controlado durante una década. La operación se salda con unos ingresos cercanos a los 5.000 millones de euros, frente a los 3.800 millones que pagó a Repsol en 2016 por dicha participación.
GIP incumple así, al menos, el compromiso verbal trasladado en diciembre, cuando aseguró que mantendría su presencia en el consejo de Naturgy, su vocación de socio a largo plazo y su apuesta por España. El propio BlackRock, cuando se le pregunta por esta participación, marca distancias con la gestión concreta de GIP. Entonces, tras vender el 7%, el fondo defendía que seguiría vinculado a la compañía de forma estable. Tres meses después, ha hecho exactamente lo contrario.
BlackRock mantendrá pequeñas participaciones en Naturgy a través de sus fondos indexados y su gestora, pero la etapa de GIP en España se da por cerrada hasta nuevo aviso. El fondo ya ha comunicado a sus asesores legales y de asuntos públicos la finalización de sus contratos. Un aviso que, según insisten fuentes próximas a la operación, prefirieron no dar antes de la comunicación oficial a la CNMV.
Criteria mueve ficha, de nuevo
Criteria, que este martes admitía no haber tenido conocimiento previo del movimiento de GIP, actuó igual que en diciembre: aprovechar la oportunidad. El 'holding' de la Fundación "la Caixa", que a finales de 2025 elevó su participación en la 'gasista' con un 2% adicional, adquirió ahora un 2,5% del 11,4% colocado por JPMorgan y Goldman Sachs por 611 millones de euros. La explicación oficial del grupo presidido por Isidro Fainé es estrictamente financiera: "Consideran que no existe mejor activo en el que invertir y, sin ánimo defensivo, buscan reforzar su posición histórica hasta el 28,5% en una compañía que les proporciona un elevado dividendo anual".
Sin embargo, en el consejo circula una interpretación menos pública. El temor es claro: con un capital más disperso, aumenta el riesgo de entrada de fondos 'activistas'. La acción de Naturgy ha pasado en pocos días de estar fuertemente controlada por su 'núcleo duro' a quedar potencialmente más expuesta. En el mercado se mencionan nombres como Elliott Management o TCI Fund Management, conocidos por aprovechar situaciones de inestabilidad accionarial para promover cambios estratégicos profundos.
Tras la salida de GIP, Criteria se consolida como gran accionista de Naturgy, con tres consejeros y una relación estrecha con el presidente ejecutivo. El otro socio relevante es el fondo australiano IFM Investors, segundo accionista con el 15%. IFM no tiene intención —al menos por ahora— de aumentar su participación. Fuentes del mercado señalan que el fondo se siente cómodo con el actual equilibrio de poder y respalda que Reynés lidere el proyecto hasta 2030.
En el siguiente escalón figura el fondo británico CVC Capital Partners, que en España lidera Javier de Jaime. Tras separar su acuerdo con la familia Alba, controla en torno al 13% del capital, frente al 5% que conservan sus antiguos socios. En el sector financiero se especula con que podría ser el siguiente en mover ficha tras GIP. No obstante, fuentes próximas aseguran que CVC se mantiene cómodo en Naturgy y que, pese a que su periodo de inversión está técnicamente vencido, el dividendo anual —cercano a los 250 millones de euros— reduce cualquier urgencia por salir.
Si surgiera una oportunidad atractiva, sería escuchada. Pero en el entorno actual solo se contempla una vía plausible: que Criteria, como ya intentó con TAQA, incorpore un socio industrial que facilite la salida ordenada de otros accionistas y, eventualmente, le permita también realizar plusvalías, como ocurrió con la auto-opa. Un escenario que, en plena tensión geopolítica en Oriente Medio, no parece probable a corto plazo.
Mientras Estados Unidos e Israel atacaban Irán, el fondo estadounidense Global Infrastructure Partners (GIP), filial desde 2024 de BlackRock, liquidaba su presencia en España con su salida de Naturgy tras diez años como accionista de referencia. Su 'portazo' sorprendió incluso a algunos de sus propios asesores en el país. "Se avisó a quien se tenía que avisar", detallan fuentes conocedoras. Un vacío que Criteria Caixa, máximo accionista, contuvo apenas unas horas después, en plena alerta por el posible desembarco de fondos 'activistas' en el capital de la energética.