Sherpa estrena fondo de 260M y nueva identidad (Vecta) para alejarse del 'distress'
El vehículo ya cuenta con los compromisos firmados y se ha levantado íntegramente con capital privado, sin presencia de inversores públicos entre sus partícipes
Fernando Llano, socio fundador y 'operating partner'; Alfredo Bru, socio fundador y 'managing partner'; Jorge Fernández-Miret, socio fundador e 'investment partner'; Javier Casado, socio fundador e 'investment partner&
Sherpa Capital ha cerrado un fondo de 260 millones de euros y ha puesto en marcha una nueva identidad, Vecta, con la que busca marcar distancias con la etiqueta de inversor especializado en 'distress'. El vehículo, ya comprometido en su totalidad, se ha levantado exclusivamente con capital privado y no cuenta con financiación pública entre sus 'LPs'.
El movimiento supone un salto relevante si se compara con los orígenes de la firma. Fundada en 2010 por Alfredo Bru y Eduardo Navarro, Sherpa debutó con un primer fondo de 30 millones centrado en empresas en dificultades. Y no fue hasta 2014 que logró levantar 100 millones para un vehículo enfocado en actuar como "salvavidas" financiero de compañías en apuros, en pleno contexto de crisis y con fuerte respaldo de inversores internacionales.
Durante esa etapa, la gestora se especializó en adquirir activos no estratégicos, filiales deficitarias o empresas al borde de la insolvencia para reestructurarlas y darles continuidad. Ese posicionamiento le permitió ocupar un espacio poco transitado por el capital riesgo nacional, y lograr 'exits' con múltiplos de ebitda (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) a doble dígito en compañías que cuando llegaron a sus manos estaban tocadas, pero no hundidas.
El nuevo fondo, que multiplica el tamaño de aquellos primeros vehículos, invertirá tickets de entre 10 y 50 millones de euros por operación y contempla coinversiones para abordar transacciones de mayor volumen. El foco estará en compañías medianas de la Península Ibérica donde pueda tomar participaciones significativas y tener influencia directa en la gestión.
Aunque la firma quiere alejarse del estigma del 'distress', no abandona por completo ese terreno. Seguirá analizando empresas con complicaciones operativas o financieras, siempre que detecte margen de mejora y una estructura viable sobre la que trabajar.
La diferencia es que ahora el perímetro se amplía: junto a operaciones en situaciones especiales, buscará compañías que necesiten reorganización, crecimiento o profesionalización sin estar necesariamente en crisis aguda. Con este giro y una nueva marca, Sherpa intenta consolidar una etapa menos dependiente del ciclo de dificultades y más alineada con un mandato de transformación empresarial a medio plazo.
Sherpa Capital ha cerrado un fondo de 260 millones de euros y ha puesto en marcha una nueva identidad, Vecta, con la que busca marcar distancias con la etiqueta de inversor especializado en 'distress'. El vehículo, ya comprometido en su totalidad, se ha levantado exclusivamente con capital privado y no cuenta con financiación pública entre sus 'LPs'.