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La banca tendrá que calcular el impacto en su solvencia de una escalada del conflicto en Irán
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TEST DE ESTRÉS DEL BCE

La banca tendrá que calcular el impacto en su solvencia de una escalada del conflicto en Irán

Las entidades deberán mostrar al BCE riesgos geopolíticos que preocupan y que puedan tener un impacto de hasta 300 puntos básicos en el capital

Foto: Edificio dañado en Irán. (EFE/Taherkenareh)
Edificio dañado en Irán. (EFE/Taherkenareh)
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Los bancos españoles se preparan para modelizar el impacto en su solvencia de eventos geopolíticos que supongan un riesgo elevado. El Banco Central Europeo (BCE) ha lanzado este año un test de estrés inverso ('reversal stress test'), en el que son las entidades las que deben dibujar el entorno macro adverso para llegar a un impacto en el capital de 300 puntos básicos.

Una de las amenazas más evidentes y preocupantes es que haya una escalada de la tensión en Oriente Medio, después del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán y las respuestas de lo que queda del régimen iraní tras la muerte de Alí Jamenei. El primer impacto se ha visto en los mercados financieros, con caídas del 3% en las principales bolsas y alzas del 8% en el petróleo y del 25% en el gas que hacen temer un golpe a la economía real con más incertidumbre, inflación y cambios en las expectativas de la política monetaria.

Pero este es solo el primer golpe. Los bancos trabajan para crear un modelo de escenarios económicos adversos que supongan un deterioro de 300 puntos básicos en su capital, un impacto mayor que el contexto más negativo del test de estrés realizado por la Autoridad Europea de Banca (EBA, por sus siglas en inglés) en 2025, en el que se simuló una recesión del 6,3% y un aumento del paro en 5,8 puntos porcentuales.

En esta ocasión, los bancos tienen dudas para modelizar un entorno creíble de riesgos geopolíticos en el que haya un impacto en capital de 300 puntos básicos, ya que habría que irse a la Gran Crisis Financiera de 2008 para encontrar rastros de un impacto de tal calibre. Desde luego, con una recesión de más del 6%, la EBA encontró que el golpe para la solvencia de los bancos españoles era inferior a este nivel.

Foto: bce-banca-test-de-estres-riesgo-geopolitico

En este caso, el BCE realiza por segunda vez —el primero fue en 2024, con test de riesgo climático— un test temático. Al Banco Central cada vez le preocupan más los riesgos geopolíticos y el impacto tanto en el sistema financiero como en la economía real, y es una de sus principales prioridades supervisoras para el periodo de 2026 a 2028.

Para 2026, son los bancos los que tienen que modelizar, en función de sus exposiciones geográficas, composición de balance o tipo de clientes, qué situaciones en el mundo pueden afectarles en mayor medida.

Una de ellas, aunque la exposición directa sea residual, es una escalada de la tensión en Oriente Medio que impacte contra Occidente por varias vías. Los bancos están simulando situaciones adversas a raíz de un potencial aumento del conflicto bélico entre Irán y Estados Unidos e Israel, con más ataques al régimen de Teherán y contraataques de este a bases militares estadounidenses y a territorio israelí. También, la posibilidad de que permanezca cerrado el estrecho de Ormuz durante un periodo prolongado.

Esta situación supondría un 'shock' inflacionario por varios frentes como ya ocurrió con la invasión rusa de Ucrania, con un impacto directo e inmediato sobre el petróleo y el gas por las sanciones a Rusia y la afección al comercio global, y con efectos indirectos por la reducción de la producción y las exportaciones desde Ucrania. Además, siempre hay efectos de segunda ronda por expectativas.

Foto: cotizacion-petroleo-brent-estrecho-ormuz-iran-estados-unidos-ing-previsiones

En este caso, el mercado financiero ya ha interpretado que hay un impacto energético relevante que tiene que ver con la producción de petróleo y de gas en Oriente Medio y la importancia del estrecho de Ormuz para el comercio. Además, las bolsas se han puesto en modo venta ('sell off') y también hay caídas en el precio de los bonos, con aumento de su rentabilidad, por la relación inversa, lo que puede poner presión a los Estados que, desde hace años, operan con un nivel de apalancamiento elevado.

Aunque para los bancos es positivo un nivel más alto de tipos de interés, como se vio tras la guerra de Ucrania y el aumento del euríbor, permitiendo beneficios récord en el sector, a corto plazo cualquier golpe a la macro es negativo. Existe el riesgo de que se reduzca la demanda de crédito de empresas y particulares, la inversión en fondos o la compra de seguros por menor poder adquisitivo de las familias y por la incertidumbre. La caída del precio de los bonos también afecta a los bancos por las carteras de renta fija que tienen en balance ('ALCO', en la jerga). Y, en última instancia, existe la posibilidad de que tengan que elevar las provisiones para protegerse de potenciales impagos futuros. Precisamente, el BCE quiere que los bancos tengan en sus modelos la capacidad de dotar provisiones por los riesgos geopolíticos.

Para la banca, todavía es pronto para tener un examen claro de la situación, pero precisamente lo que busca el BCE es que los bancos dibujen los riesgos que más impactan en su solvencia. Las entidades españolas sufren, principalmente, por lo que ocurra en Europa y en Latinoamérica —donde Santander y BBVA tienen una presencia importante, y el resto de forma indirecta por grandes clientes—. Pero Oriente Medio es, ahora mismo, la principal preocupación para la estabilidad financiera.

La autoridad supervisora, con sede en Fráncfort, considera que los bancos tienen niveles de capital, liquidez y rentabilidad que les permiten estar bien posicionados para navegar en estas turbulencias. No obstante, considera necesario que hagan una auditoría interna para evaluar sus vulnerabilidades y compartirlas con el BCE, que ya está dejando claro a las entidades que deben tomarse muy en serio este ejercicio y que tendrá en cuenta sus resultados en futuras decisiones de supervisión, como el análisis individualizado anual (SREP) por el que determina ratios de capital exigidos a cada banco. Porque, aunque el test de estrés no tiene impacto en capital, el BCE considera que podría llegar a hallazgos cualitativos que convendría introducir en su revisión supervisora anual.

Los bancos españoles se preparan para modelizar el impacto en su solvencia de eventos geopolíticos que supongan un riesgo elevado. El Banco Central Europeo (BCE) ha lanzado este año un test de estrés inverso ('reversal stress test'), en el que son las entidades las que deben dibujar el entorno macro adverso para llegar a un impacto en el capital de 300 puntos básicos.

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