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Cesta de la compra en tiempos de la inflación: los súper tratan de robar clientes con ofertas para 'fieles'
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Cesta de la compra en tiempos de la inflación: los súper tratan de robar clientes con ofertas para 'fieles'

Quien no necesita este tipo de iniciativas es Mercadona, que sin ellas controla más del 25% de la cuota de mercado en España, según todas las consultoras especializadas en consumo

Foto: Carritos en un supermercado de Carrefour. (EFE/Ahmad Yusni)
Carritos en un supermercado de Carrefour. (EFE/Ahmad Yusni)
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Aunque la inflación ya no es un problema tan acuciante, aún se mira con detalle el precio de la cesta de la compra. A la mayoría de consumidores no les importa traicionar a su supermercado de confianza si en otra cadena tienen una promoción mejor. En estas circunstancias, cobran especial relevancia las tarjetas de fidelización, que los gigantes de la distribución están potenciando con un doble objetivo: robar esos clientes infieles a la competencia y que aquellos que son ya miembros de su club siempre les elijan.

El último en mover ficha ha sido Carrefour. A comienzos de esta semana, la cadena francesa anunció que una vez al mes va a aplicar un ahorro del 15%, una ventaja que únicamente disfrutarán los socios de su club de fidelización. No es un descuento al uso, ya que el importe se acumula en un cheque para futuras compras, pero se asegura así que el cliente vuelve a sus tiendas para aprovechar ese dinero "regalado".

Para disfrutar de esta promoción, los miembros de su club deben haber gastado en sus supermercados más de 40 euros durante el mes en curso. No sirve solo con tener la tarjeta de fidelización, sino que también hay que convertirse en un cliente más o menos recurrente. A cambio, no hay tope máximo de ahorro, lo que impulsa las compras más grandes para conseguir un mayor ahorro. Esto favorece a los hipermercados, un formato que está cada vez más en desuso y en el que Carrefour es líder.

DIA también está apostando por su tarjeta de fidelización, con promociones personalizadas. Además de ofertas mensuales, cada cliente puede tirar una vez a la semana de una ruleta en la que conseguir descuentos para determinados productos. Y desde que comenzó 2026 ha incluido retos para incentivar la frecuencia de visitas a sus establecimientos, regalando pequeñas cantidades de dinero —6 euros— por realizar un número determinado de compras, tanto en sus tiendas físicas como online.

Carrefouranunció que una vez al mes va a aplicar un ahorro del 15%, una ventaja que solo disfrutarán los socios de su club de fidelización

También ha puesto en marcha una alianza con las gasolineras BP que incluye una oferta cruzada de fidelización. Ya desde finales del año pasado, por cada 30 litros de carburante, sus miembros consiguen 1 euro para utilizarlo en la red de supermercados de DIA. Y de manera recíproca, aquellos que hacen una compra de al menos 30 euros en las tiendas de la cadena española obtienen 1 euro de descuento para repostar.

En Lidl están realizando un experimento en Alemania —su país de origen— que podrían replicar en España si obtienen los resultados deseables. Desde hace un mes, sus afiliados germanos disponen de condiciones ventajosas para contratar Dyn, una plataforma de streaming deportivo similar a Dazn. Frente a los 19,50 euros que habitualmente cuesta este servicio, pagan en un principio 9,90 euros, reduciendo ese importe hasta un mínimo de 4,99 euros en función del gasto que acumulen en el supermercado.

Mercadona, sin club de fidelización

Quien no necesita tarjetas de fidelización es Mercadona, que sin ellas controla más del 25% de la cuota de mercado en España, según todas las consultoras especializadas. Es decir, le elige uno de cada cuatro consumidores. Tampoco Aldi tiene esa relación con el cliente, extendiendo sus promociones a todo aquel que entre en sus tiendas. Mientras que en Alcampo y Eroski sí hay clubs, pero no han anunciado iniciativas recientes, más allá de las periódicas ofertas y descuentos en determinados productos.

Sea cual sea su estrategia, las cadenas de distribución buscan captar a un perfil de cliente que no termina de despreocuparse por el precio de la compra. Una encuesta de NIQ —antigua Nielsen— muestra cómo el 31% de los consumidores considera que su situación económica es peor que la del año pasado, siendo solo un 19% los que creen que su bolsillo está en mejores condiciones para ir al supermercado.

La principal razón es que la inflación acumulada desde antes de la pandemia del covid ha provocado que la cesta sea de media un 33% más cara. Por una compra de 100 euros en 2019, a día de hoy se pagan 133 euros. Frente a esta situación, los expertos de Kantar remarcan que entre los consumidores ganan importancia "la posibilidad de realizar toda la compra" y las "ofertas y promociones", dos necesidades que pretenden satisfacer la mayoría de cadenas con el impulso de la fidelización.

Aunque la inflación ya no es un problema tan acuciante, aún se mira con detalle el precio de la cesta de la compra. A la mayoría de consumidores no les importa traicionar a su supermercado de confianza si en otra cadena tienen una promoción mejor. En estas circunstancias, cobran especial relevancia las tarjetas de fidelización, que los gigantes de la distribución están potenciando con un doble objetivo: robar esos clientes infieles a la competencia y que aquellos que son ya miembros de su club siempre les elijan.

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