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Egipto, calienta que sales: los temporales encarecen la fresa de Huelva y a su sustituto marroquí
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Un 60% más cara que en los últimos 5 años

Egipto, calienta que sales: los temporales encarecen la fresa de Huelva y a su sustituto marroquí

El principal problema es que el exceso de humedad está obligando a desechar parte de la cosecha nacional, al no cumplir los estándares de calidad debido a la podredumbre

Foto: Mujeres recogen fresas en una explotación de Cartaya (Huelva). (EFE/Julián Pérez)
Mujeres recogen fresas en una explotación de Cartaya (Huelva). (EFE/Julián Pérez)
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La temporada de recolección de la fresa comenzó en enero y se ha visto lastrada por del tren de borrascas que azota al sur de España. Los fuertes vientos y las intensas lluvias se están cebando con la provincia de Huelva, que acoge más del 90% de la superficie nacional dedicada a este cultivo. Las consecuencias se sufren en las plantaciones, con invernaderos destruidos y parte de la cosecha echada a perder por exceso de humedad. Pero, sobre todo, se empieza a notar en el precio de este fruto rojo.

Los agricultores están vendiendo la fresa un 60% más cara que la media de los cinco últimos años, de acuerdo con los últimos datos oficiales del Ministerio de Agricultura. Estamos hablando del coste en origen, que se irá trasladando al precio que pagan los consumidores en el supermercado. Al menos en lo que al cultivo nacional se refiere, porque esta situación abre la puerta a la llegada de producto extranjero más barato, procedente de países con cosechas más generosas y menores costes laborales.

Quien está en mejor posición para aprovecharlo es Egipto, que viene forjando una estrecha relación con España. Desde este territorio africano llegaron 9.700 toneladas de fresa entre enero y noviembre de 2025, según las estadísticas provisionales de DataComex. Se erigió así en nuestro principal socio comercial para esta fruta, un hito que ha conseguido en menos de una década, ya que antes de 2018 las importaciones desde este país eran residuales.

Sin episodios continuados de borrascas y una cosecha prolífera, a Egipto le surge ahora la oportunidad de ocupar el hueco que deje la merma en la producción nacional. Más si cabe al darse la circunstancia de que Marruecos, que históricamente —hasta el año pasado— ha sido el máximo exportador de fresa a España, esté también sufriendo las consecuencias de los efectos climatológicos adversos, hasta el punto de que los productores locales advierten que pueden llegar a perder un tercio de su producción.

Oferta limitada en España

"La oferta desde España es actualmente muy limitada, en un contexto en el que otros orígenes están aprovechando esta coyuntura para ganar cuota en los mercados europeos". Son palabras del presidente de la interprofesional Interfresa, Francisco J. Gómez, que reconoce que están recolectando "muy por debajo de lo habitual para estas fechas", debido al nuevo episodio de lluvias intensas y vientos que ha vuelto a golpear las explotaciones en un momento clave de la campaña.

El principal problema es que el exceso de humedad les está obligando a desechar parte de la cosecha, al no cumplir los estándares de calidad debido a la podredumbre. Son restos que se pueden utilizar para zumos o mermeladas, pero si quieren darles salida, deben venderlos a un precio menor que cuando se comercializan en fresco. Por lo tanto, las fresas que van a llegar enteras al supermercado son más caras porque el agricultor busca cubrir unos costes de producción que se mantienen.

Sin episodios continuados de borrascas, a Egipto le surge ahora la oportunidad de ocupar el hueco que deje la merma en la producción nacional

A esta situación se suma la dificultad para disponer de mano de obra suficiente. Principalmente por las complicaciones que generan los temporales en el tráfico marítimo del Estrecho de Gibraltar, que está retrasando la llegada de los temporeros que cada campaña vienen desde Marruecos a trabajar en el campo onubense. Además, se han inundado numerosas parcelas y caminos rurales, dificultando el acceso a las fincas y las labores de recolección.

La preocupación excede a la fresa, extendiéndose a otros frutos rojos como la frambuesa, el arándano y la mora. "La recuperación no será inmediata y necesitaremos tiempo y apoyo para poder volver a una cierta normalidad en las explotaciones", alerta el presidente de Interfresa, que ya se ha puesto en contacto con las administraciones para que les tengan en cuenta a la hora de repartir las ayudas para las zonas afectadas por los temporales.

Desde Freshuelva, la asociación de productores y exportadores de la fresa de Huelva, han pedido directamente, tanto al Gobierno central como a la Junta de Andalucía, que active las ayudas pertinentes mediante la declaración de zona catastrófica. Su intención es "paliar las pérdidas sufridas por las explotaciones y contribuir a la recuperación de la normalidad productiva en la provincia".

El problema es que el exceso de humedad les está obligando a desechar parte de la cosecha, al no cumplir los estándares de calidad

Otros cultivos tradicionales del sur de España están ahogados en un contexto muy parecido. El sector del aceite de oliva, que también está en plena campaña, alerta de que, solo en enero, se habrían perdido unas 130.000 toneladas de aceitunas en Jaén, Córdoba y Granada. Estiman que los temporales han tirado entre un 35% y un 40% del fruto, sin que pueda recuperarse entre el 65% y el 70%, porque está hincado en el suelo, es arrastrado por el agua o es difícil de recolectar entre la vegetación.

La temporada de recolección de la fresa comenzó en enero y se ha visto lastrada por del tren de borrascas que azota al sur de España. Los fuertes vientos y las intensas lluvias se están cebando con la provincia de Huelva, que acoge más del 90% de la superficie nacional dedicada a este cultivo. Las consecuencias se sufren en las plantaciones, con invernaderos destruidos y parte de la cosecha echada a perder por exceso de humedad. Pero, sobre todo, se empieza a notar en el precio de este fruto rojo.

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