Maxine Kaisin: "Los estudiantes exigen una coherencia entre lo que se enseña y cómo actúa la universidad"
La Universidad Europea lanza su nueva estrategia de sostenibilidad bajo el lema 'Talento responsable, futuro sostenible'. Su 'manager' detalla cómo los objetivos medibles y la transparencia están redefiniendo la formación de las futuras generaciones
En un contexto global marcado por la emergencia climática y la creciente demanda de un liderazgo ético, la educación superior se enfrenta al reto de trascender las aulas para convertirse en un motor de transformación real. Ya no basta con pasar cuatro años entre apuntes para salir al mercado laboral con un título bajo el brazo. Las nuevas generaciones exigen que la teoría se lleve a la práctica y que la sostenibilidad en su sentido más amplio (medioambiental, social y económica) no sea simplemente un eslogan vacío.
Bajo esta premisa, la Universidad Europea ha lanzado su estrategia 'Talento responsable, futuro sostenible', donde el estudiante deja de ser un espectador para convertirse en un agente activo en este cambio de paradigma. Hablamos con Maxine Kaisin, responsable de ESG de la institución educativa, sobre cómo se traduce esta visión en el campus.
PREGUNTA. ¿Notáis que para los alumnos la sostenibilidad es un factor decisivo a la hora de elegir dónde estudiar?
RESPUESTA. Totalmente. Hoy en día, el estudiante, y la sociedad en general, no solo valora la calidad académica, sino que exige una coherencia entre lo que enseña la universidad y cómo actúa esta; cómo se ve reflejada en los campus, en la toma de decisiones, en el equipo de gestión... La sostenibilidad es sin duda un criterio muy relevante a la hora de elegir dónde estudiar y claramente una necesidad absoluta.
P. ¿Cómo se distingue en el mundo universitario una estrategia real de transformación de una simple campaña de marketing o greenwashing?
R. Definiendo objetivos claros con indicadores que se verifiquen externamente y de los que se haga un seguimiento exhaustivo. Esta transformación, y la integración de la sostenibilidad de una manera auténtica, la vemos también reflejada en los cambios curriculares. Desde la parte académica hasta unas prácticas de gestión que sean cada vez más responsables y, sobre todo, a la participación activa de toda la comunidad universitaria, a través de iniciativas que puedan reflejar de una manera real cómo estamos impactando y cómo estamos evaluando esto a largo plazo.
P. ¿Cómo se traduce esta visión en la Universidad Europea?
R. Nuestra estrategia de ESG es el resultado de una reflexión interna que hacemos con todos nuestros grupos de interés, tanto internos como externos. No partimos desde cero, ya que, como decíamos, es una necesidad que tiene la sociedad. Desde hace años, desde el Vicerrectorado de Estudiantes y Vida Universitaria, apoyamos internamente el trabajo de voluntariado, de inclusión, de salud, de empleabilidad, de innovación y de mejora ambiental en el campus. Somos responsables de la educación de más de 60.000 personas y esto requiere que tengamos una estrategia fuerte y unificada.
Todo esto lo evolucionamos articulando las iniciativas que vamos implementando con una visión integrada, con objetivos claros, con indicadores medibles, que siempre estén alineados con nuestro modelo académico y de gestión.
P. Una de vuestras premisas es la de transformar el campus en un 'laboratorio vivo'. ¿De qué manera se lleva a la práctica?
R. La idea es que todos nuestros espacios universitarios, incluidos los nuevos laboratorios y los hospitales simulados que hemos implementado en los campus, utilicen entornos reales de aprendizaje, experimentación e innovación en sostenibilidad donde en la práctica integramos elementos como la eficiencia energética, gestión de recursos, salud ambiental o tecnología aplicada en la docencia y la investigación que permite a los estudiantes analizar datos reales, proponer soluciones…, es decir, ver cómo se pueden evaluar estos impactos de sostenibilidad en casos de aplicación real. Concebimos el campus no solo como un lugar de estudio, sino como una herramienta pedagógica activa.
Por ejemplo, hace poco tuvimos una jornada de investigación con EcoLab, una organización con la que colaboramos en el uso de biomateriales, de la que surgió una extensa biomaterialoteca de materiales ecológicos que son reciclables y biodegradables.
P. ¿Y a nivel curricular? ¿Cómo se introduce de manera transversal, seas estudiante de Derecho o de Ingeniería?
R. A través de nuestra Escuela de Sostenibilidad. Este proyecto pionero es un reflejo real de cómo estamos uniendo todas las titulaciones que están relacionadas con temáticas de sostenibilidad para integrarla de manera curricular. Ya tenemos cerca de 20 titulaciones que están vinculadas.
La escuela tiene una función de comunicación que ayuda a impulsar, potenciar y, sobre todo, a trasladar al estudiante el potencial que hay dentro de estas titulaciones concretas. Hacemos retos de sostenibilidad, tenemos publicaciones de memorias donde trabajamos con colaboradores externos y alianzas muy potentes donde estamos implementando, por ejemplo, Campus Living Lab. La escuela, por tanto, es el motor que canaliza toda nuestra estrategia de sostenibilidad.
P. ¿Cómo estáis abordando el bienestar mental en un momento de gran ansiedad juvenil e incertidumbre laboral?
R. Entendemos la salud integral como un pilar fundamental de la sostenibilidad. Trabajamos en acompañar, en prevenir, en formar en habilidades personales y profesionales claves para garantizar que no solo tengan éxito académico, sino que también desarrollen ese lado humano y la resiliencia a largo plazo. Se trata, al fin y al cabo, de tener un cuidado real de las personas que forman parte de nuestra comunidad educativa.
La empleabilidad y el emprendimiento responsable también forman parte de nuestros ejes estratégicos. Tenemos programas específicos que preparan a los estudiantes para afrontar estos desafíos en el mercado laboral, a contribuir activamente al desarrollo social y económico para que, cuando se enfrenten a su futuro profesional, tengan todas las herramientas posibles.
"Nuestra ambición principal es convertirnos en un referente en sostenibilidad en todo el sistema universitario español"
P. ¿Qué indicadores usáis para asegurar que la sostenibilidad sea un criterio real en la toma de decisiones directivas?
R. Tenemos un amplio sistema de indicadores ESG que son verificables externamente y que publicamos anualmente. No es solo un sistema de evaluación y medición periódico, también es de rendición de cuentas. Te puedo dar muchos ejemplos, pero uno interesante es el número de alumnos que participan en iniciativas sociales a nivel extracurricular. Esto nos ayuda a comprobar cómo estamos impactando en los estudiantes y cómo se están beneficiando de estas acciones que les otorgan un sentimiento de pertenencia a la institución.
P. ¿Vuestra visión ESG trasciende los muros del campus?
R. La estrategia de sostenibilidad de la universidad es ante todo una invitación a que todos nuestros socios estratégicos e históricos participen y nos ayuden a innovar. Tenemos grandes alianzas con empresas cuyas estrategias están muy alineadas con la nuestra, que no solo sean sostenibles a nivel ambiental, sino también que tengan prácticas sociales responsables, que cuiden a sus trabajadores… Nuestra estrategia va desde la gestión organizacional de la institución al servicio a los estudiantes. Cada miembro de nuestra comunidad universitaria (estudiantes, docentes, investigadores, proveedores, aliados…) está llamado a contribuir activamente a la consecución de estos objetivos que son comunes a todos.
P. Si volviéramos a hablar dentro de cinco años, ¿qué hitos en este campo os habría gustado cumplir?
R. Nuestra estrategia es integral, transversal y aplica a todos nuestros campus universitarios, con lo cual es ambicioso el reto. No obstante, nuestra ambición principal es convertirnos en un referente en sostenibilidad en todo el sistema universitario español. Queremos que no sea solo por el discurso, sino porque podamos probarlo con resultados contrastables. Poder demostrar, por ejemplo, que hemos cumplido y acometido nuestros objetivos de reducción de consumos ambientales. Nos gustaría haber impulsado el crecimiento de la Escuela de Sostenibilidad, porque es nuestro motor e impulsor para canalizar nuestra estrategia, además de su proyección para que sea un espacio de formación e innovación reconocido a nivel internacional.
En un contexto global marcado por la emergencia climática y la creciente demanda de un liderazgo ético, la educación superior se enfrenta al reto de trascender las aulas para convertirse en un motor de transformación real. Ya no basta con pasar cuatro años entre apuntes para salir al mercado laboral con un título bajo el brazo. Las nuevas generaciones exigen que la teoría se lleve a la práctica y que la sostenibilidad en su sentido más amplio (medioambiental, social y económica) no sea simplemente un eslogan vacío.