Sabadell dice adiós al héroe de la opa y Oliu vuelve a ganar poder sin aclarar su sucesión
El banco catalán releva al CEO y apuesta por dos perfiles de la casa, cercanos a Oliu, para ganar poder. Sigue sin estar clara la sucesión del presidente
Banco Sabadell iniciará una nueva etapa tras haber celebrado mucho –salvo en bolsa, cae un 5% desde el 16 de octubre– la victoria en la batalla contra BBVA, ante el fracaso de la opa hostil por la falta de aceptación de los accionistas de la entidad catalana, que se quedó en el 25,5%, después de año y medio de guerra empresarial y política.
La cara visible de este éxito fue César González-Bueno, consejero delegado, que ha hecho de poli malo para BBVA y que ha destinado todos sus esfuerzos a que descarrilase la opa. Ha sido la gran cara visible de la negativa del consejo y del comité de dirección del banco a la propuesta de BBVA, más incluso que el presidente, Josep Oliu. Este jueves, Banco Sabadell anunció por sorpresa que González-Bueno se va. Su sustituto será Marc Armengol, CEO de TSB.
"La iniciativa fue mía. Ha habido cordialidad con el presidente (Josep Oliu), y me voy con una satisfacción grande. Me pareció que si no era ahora, era dentro de un año, pero hubiera sido un lío, porque Marc era el candidato perfecto. Y el factor sorpresa es positivo, porque no se lo espera nadie y se evitan parálisis o especulaciones en la organización", dijo este viernes González-Bueno. También aseguró que no se irá a ningún otro banco español. De hecho, no podría, por la habitual cláusula de no competencia que tienen los ejecutivos.
La entidad seguirá siendo un proyecto en solitario con especialidad en pymes, pero tratando de diversificar el negocio con vectores de crecimiento como hipotecas, donde ha crecido a un ritmo del 9%, por encima del 7% de cuota general del banco, y para 2026 aspira a estar en línea con su cuota. También en consumo, donde aumenta el crédito a ritmos del 20%. Y en recursos de clientes fuera de balance, especialmente en banca privada, con la ambición de crecer en 17.000 clientes al año.
Son líneas de negocio que están bajo el paraguas de Carlos Ventura, director de empresas y de red, que ha liderado la gestión del día a día durante la opa, periodo en el que César González-Bueno, consejero delegado, ha buscado convencer a todos los actores posibles –políticos, empresarios e inversores– de la conveniencia de que no saliera la operación. Ventura ha entrado en el consejo como consejero ejecutivo, tras la vacante que dejó el inversor David Martínez, que todavía es el mayor inversor individual del Sabadell y el tercero en total, con un 3,9%, y que fue la nota discordante del consejo al anunciar que iría a la opa tras la mejora que hizo BBVA durante el periodo de aceptación. Tras el fracaso de la operación, decidió dejar el consejo, y no está claro si mantendrá la inversión.
Así, Armengol y Ventura se convierten en los dos nuevos pesos pesados en la gestión y ejecución del modelo de negocio de Banco Sabadell. Los dos son próximos a Oliu y al espíritu fundacional del Sabadell de estar cerca del empresario catalán, y llevan más de dos décadas en el grupo. En el caso de Armengol, es un especialista en tecnología y operativa. Ventura, por su parte, es la persona fuerte en negocio, pero antes tenía por encima a un banquero como González-Bueno, que también tiene este perfil. Con él fuera, y entrando en el consejo como ejecutivo, gana poder.
Oliu pasa de tener a dos perfiles outsider en el consejo, como González-Bueno o Martínez, a dos personas de confianza. Cinco años después del fichaje del todavía CEO, y tras perder las labores ejecutivas en la reestructuración de la organización, vuelve a elevar el poder y control del banco catalán que preside desde 1999 y donde trabaja desde 1986. Además, le viene de familia: en 1991 fue nombrado consejero director general, cargo que hasta entonces ostentaba su padre, Joan Oliu. Cuarenta años después de su llegada al banco, con 76 años cumplidos, no está clara su sucesión. González-Bueno podría haber sido una opción, pero está claro que no será así.
El banco siempre había estado dirigido por perfiles como Oliu, Armengol o Ventura. Esto es, ejecutivos catalanes muy próximos al empresariado local. Pero la crisis tras la compra de TSB, con los problemas de integración, el foco sobre la entidad por su sesgo hacia las pymes después del desastre de Banco Popular, y el covid, dejaron a la entidad en una situación muy débil. Negoció una integración en BBVA que se fue al traste, y Oliu decidió hacer cambios radicales, fichando a gente de fuera. González-Bueno cogió el timón, pero también llegó Leopoldo Alvear como director financiero, y algunos ejecutivos de la confianza del nuevo CEO. Alvear se fue en 2024, meses después del lanzamiento de la opa hostil de BBVA, y le sustituyó un ejecutivo de la casa, Sergio Palavecino, que ha jugado un papel clave en que los inversores se crean los planes del Sabadell.
González-Bueno deja el banco catalán tras una larga carrera en primera línea de la banca que, curiosamente, arrancó en Argentaria, hoy BBVA, tras un paso de cinco años en McKinsey. En 1998 fichó por ING Direct, siendo el responsable del lanzamiento del banco en España con un modelo pionero de atención telefónica y remuneración de la cuenta. Tras 12 años como jefe en España, se fue a puestos europeos, y en 2011 aceptó el encargo de dirigir Novagalicia durante su privatización y posterior venta para dar lugar a la creación de Abanca. En 2014 fichó por Gulf Bank, en Kuwait, como CEO, donde estuvo dos años consolidando sus finanzas personales, y en 2017 regresó a España para liderar, otra vez, ING. En 2019 se retiró de la primera línea ejecutiva de la banca, como siempre suele reconocer, pero la llamada del Sabadell le sedujo para liderar el proyecto y acometer una profunda reestructuración.
La reducción de costes y el impulso de algunos canales de negocio permitieron al Sabadell explotar los vientos de cola que trajeron la recuperación macro postcovid y la subida de tipos de interés entre 2022 y 2024. Sabadell ha multiplicado su valor en bolsa por 12 en su periodo como CEO. Y, sobre todo, se va como héroe del banco y de gran parte del empresariado catalán en la batalla contra BBVA, que para algunos sectores de Cataluña representó la victoria de David contra Goliat.
González-Bueno se ha caracterizado por ser obsesivo con el cumplimiento de objetivos, sean de crecimiento o de recortes de costes, lo que ha sido clave en el último lustro para Sabadell. También ha sabido tener diferentes caras para tratar con empresarios, directivos del Sabadell, políticos o periodistas. Quizás este sea su mayor éxito.
Es un banquero apegado al negocio, lo que trajo roces en el inicio de mandato con Josep Oliu, que seguía teniendo contacto con clientes clave y ya no era ejecutivo, pero rápidamente se limaron asperezas y acabaron formando un tándem que lideró la resistencia contra la opa de BBVA, convenciendo al grueso de los accionistas. Sus predicciones durante la opa, como que la CNMC fuera a fase 2, que el Gobierno pusiera trabas importantes o que la aceptación se quedara en torno al 25%, acabaron siendo reales.
Banco Sabadell iniciará una nueva etapa tras haber celebrado mucho –salvo en bolsa, cae un 5% desde el 16 de octubre– la victoria en la batalla contra BBVA, ante el fracaso de la opa hostil por la falta de aceptación de los accionistas de la entidad catalana, que se quedó en el 25,5%, después de año y medio de guerra empresarial y política.